Descripción general

La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas es una infección bacteriana transmitida por una garrapata. Sin tratamiento inmediato, esta infección puede causar daños graves a órganos internos, como los riñones y el corazón.

Aunque se la identificó por primera vez en las Montañas Rocosas, la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas es más frecuente en la región sureste de los Estados Unidos. También se presenta en regiones de Canadá, México, América Central y América del Sur.

Los signos y síntomas tempranos de la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas comprenden dolor de cabeza intenso y fiebre alta. Después de unos días, generalmente aparece una erupción cutánea en las muñecas y los tobillos. La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas responde bien al tratamiento inmediato con antibióticos.

Síntomas

Si bien muchas personas se enferman dentro de la primera semana después de la infección, es posible que los signos y síntomas no se manifiesten por hasta 14 días. A menudo, los signos y síntomas iniciales de la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas no son específicos y pueden ser similares a los de otras enfermedades:

  • Fiebre alta
  • Escalofríos
  • Dolor de cabeza intenso
  • Dolores musculares
  • Náuseas y vómitos
  • Desorientación u otros cambios neurológicos

Erupción cutánea característica

Por lo general, la erupción cutánea roja que no produce picazón asociada a la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas aparece de tres a cinco días después de que comienzan los signos y síntomas iniciales. La erupción cutánea suele aparecer por primera vez en las muñecas y en los tobillos, y puede esparcirse en ambas direcciones: hacia abajo, hasta las palmas de las manos y las plantas de los pies, y hacia arriba, hasta los brazos, las piernas y el torso.

Algunas personas infectadas con la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas nunca presentan erupciones cutáneas, lo que dificulta el diagnóstico.

Cuándo consultar al médico

Consulta con tu médico si tienes una erupción cutánea o si te enfermas después de la picadura de una garrapata. La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas y otras enfermedades infecciosas transmitidas por las garrapatas pueden progresar de manera rápida y poner en riesgo la vida. Si es posible, lleva la garrapata al consultorio del médico para que realice un análisis de laboratorio.

Causas

La causa de la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas es la infección con la bacteria Rickettsia rickettsii. Las garrapatas que portan la bacteria R. rickettsii son la fuente más frecuente de la infección.

Si una garrapata infectada se adhiere a tu piel y se alimenta de tu sangre durante 6 a 10 horas, es posible que contraigas la infección. Sin embargo, puede que nunca veas la garrapata en la piel.

La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas se produce principalmente cuando las garrapatas están más activas y durante el verano, cuando las personas tienden a pasar más tiempo al aire libre. La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas no puede transmitirse de una persona a otra.

Factores de riesgo

Los factores que aumentarían el riesgo de que contraigas la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas son:

  • Vivir en una zona donde la enfermedad es frecuente
  • La época del año: las infecciones son más frecuentes en la primavera y a principios del verano
  • La cantidad de tiempo que pasas en zonas de césped o arboladas
  • Si tienes un perro o estás habitualmente con perros

Si una garrapata infectada se adhiere a tu piel, cuando te la quitas puedes contagiarte de la fiebre maculada de las Montañas Rocosas, porque el líquido que desprende la garrapata puede entrar a tu organismo a través de un orificio, como por ejemplo el sitio de la picadura.

Puedes reducir tu riesgo de infección tomando medidas para evitar exponerte a las garrapatas y a sus líquidos. Cuando te quites una garrapata de la piel:

  • Utiliza una pinza pequeña para tomar la garrapata cerca de su cabeza o boca y quítala con suavidad.
  • Trata la garrapata como si estuviera contaminada; sumérgela en alcohol o tírala por el inodoro.
  • Limpia el lugar de la picadura con un antiséptico.
  • Lávate las manos cuidadosamente.

Complicaciones

La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas daña el recubrimiento de los vasos sanguíneos más pequeños, lo que hace que los vasos pierdan sangre o formen coágulos. Esto puede causar:

  • Inflamación del cerebro (encefalitis). Además de dolores de cabeza intensos, la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas puede causar inflamación del cerebro, lo que puede generar desorientación, convulsiones y delirio.
  • Inflamación del corazón o los pulmones. La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas puede causar inflamación en zonas del corazón o los pulmones. En los casos graves, esto puede causar insuficiencia cardíaca o pulmonar.
  • Insuficiencia renal. Los riñones filtran los desechos de la sangre, y los vasos sanguíneos dentro de los riñones son muy pequeños y frágiles. Con el tiempo, el daño en estos vasos puede causar insuficiencia renal.
  • Infecciones graves, posibles amputaciones. Algunos de los vasos sanguíneos más pequeños están en los dedos de las manos y de los pies. Si estos vasos no funcionan correctamente, el tejido de estas extremidades puede gangrenarse y morir. En tal caso, habría que amputar.
  • Muerte. Sin tratamiento, la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, históricamente, ha tenido una tasa de mortalidad de hasta el 80 por ciento.

Prevención

Para disminuir las probabilidades de contraer fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, puedes tomar algunas precauciones sencillas:

  • Usa pantalones largos y mangas largas. Cuando estés en zonas arboladas o con mucha vegetación, usa zapatos, pantalones largos metidos dentro de los calcetines y camiseta con mangas largas. Sigue los senderos y evita caminar a través de arbustos bajos y pastos altos.
  • Usa repelentes de insectos. Los productos que contienen dietiltoluamida (Off! Deep Woods, Repel) suelen repeler las garrapatas. Asegúrate de seguir las instrucciones que aparecen en la etiqueta. La ropa con permetrina impregnada en la tela es tóxica para las garrapatas, y también puede ser útil para reducir el contacto con las garrapatas cuando estás al aire libre.
  • Haz todo lo posible por erradicar las garrapatas de tu jardín. Elimina los arbustos y las hojas donde viven las garrapatas. Mantén las pilas de leña en zonas soleadas.
  • Revisa si tú o tus mascotas tienen garrapatas. Hazlo después de estar en zonas arboladas o con mucha vegetación. Algunas garrapatas no son más grandes que la cabeza de un alfiler, por eso es posible que no las vas a menos que busques con atención.
  • Quita la garrapata con una pinza pequeña. Sostén la garrapata por cerca de su cabeza o boca con suavidad. No la aprietes ni la aplastes, tira de ella con cuidado y firmeza. Una vez que hayas retirado la garrapata por completo, lava la zona de la picadura con alcohol o con agua y jabón.

    Remoja la garrapata en alcohol o tírala por el inodoro. Lávate bien las manos para asegurarte de que se eliminen por completo los líquidos de la garrapata infectada.

    Aunque supuestamente hay muchos métodos que sirven para quitar una garrapata, como el uso de vaselina, de alcohol o incluso quemar el cuerpo de la garrapata con un fósforo, ninguno de ellos es bueno.