Si tienes artritis reumatoide, el trabajo puede plantear desafíos únicos. Si estás buscando un trabajo nuevo, probablemente tengas preguntas acerca de tu trabajo y cómo puede influir tu enfermedad en el tipo de trabajo que puedes hacer.

La ley no exige que reveles tus afecciones en solicitudes o entrevistas laborales. Informarle a un posible empleador sobre tu artritis reumatoide depende de ti.

Pregúntale a tu posible empleador acerca de las exigencias físicas que requiere el empleo para asegurarte de poder manejarlas. Una vez que se te ofrezca un empleo, es importante que hables acerca de los ajustes que necesites antes de comenzar a trabajar. Por ejemplo, tal vez necesites una silla de oficina de altura e inclinación ajustables.

La respuesta depende de tus necesidades particulares. Pídeles orientación al médico o al terapeuta ocupacional. De ser necesario, considera preguntarle a tu posible empleador si puedes tener horarios flexibles o si puedes trabajar desde tu casa parte del tiempo.

Nuevamente, habla con tu médico y tu terapeuta ocupacional o fisioterapeuta acerca de tus capacidades y cuán bien está controlada tu artritis reumatoide. Trabaja en conjunto con ellos para determinar qué tipo de empleos son adecuados para ti. Tal vez tengas que evitar los empleos que requieran que levantes objetos repetidamente o que permanezcas parado por largos períodos de tiempo.

Cuando tienes un trabajo que te gusta y es adecuado para ti, la artritis reumatoide puede ser más fácil de manejar. Puede hacerte salir de tu casa y mejorar tu movilidad. También puede mejorar tu confianza y tu autoestima, lo que puede mejorar tu estado de ánimo y reducir el dolor.

Si te estresas en el trabajo, prueba realizar actividades para reducir el estrés, como yoga y meditación, y asegúrate de dormir bien y hacer ejercicio. El estrés puede empeorar los síntomas que tengas.

Cuando comiences a trabajar, es importante que tomes medidas para proteger tus articulaciones.

  • Usa una silla ergonómica. En estas sillas se pueden ajustar la altura y la inclinación del asiento y el respaldo, y los reposabrazos brindan apoyo adicional para la columna vertebral.
  • Siéntate de manera adecuada. Mantén la espalda derecha, los ojos al nivel de la parte superior de la pantalla de la computadora, los muslos paralelos al piso, las rodillas y los codos flexionados en un ángulo de 90 grados, y los pies apoyados sobre el piso.
  • Toma descansos frecuentes. Levántate y muévete cada 20 a 30 minutos, y toma pequeños descansos frecuentes de uno a dos minutos para descansar los dedos o cambiar de tarea.
April 07, 2015