El diagnóstico del síndrome de Rett consiste en observar detenidamente el crecimiento y desarrollo de su hijo, además de responder preguntas sobre los antecedentes familiares y médicos. Este diagnóstico se suele considerar cuando se advierte que la cabeza crece más lentamente o que hay pérdida de las habilidades o de hitos fundamentales del desarrollo.
Para diagnosticar el síndrome de Rett, deben descartarse otras afecciones con síntomas similares.
Como el síndrome de Rett es poco frecuente, es posible que a su hijo se le hagan ciertas pruebas para determinar si otras afecciones están causando los mismos síntomas que este síndrome. Algunas de estas afecciones incluyen las siguientes:
El tipo de pruebas que necesite su hijo dependerá de los signos y síntomas específicos. Algunas de las pruebas pueden ser las siguientes:
El diagnóstico de un caso clásico de síndrome de Rett comprende estos síntomas principales, que pueden comenzar a aparecer en cualquier momento entre los 6 y los 18 meses de edad:
Otros síntomas que suelen presentarse con el síndrome de Rett pueden respaldar el diagnóstico.
Si bien las pautas para el diagnóstico del síndrome de Rett atípico pueden diferir levemente, los síntomas son los mismos, aunque con distintos niveles de gravedad.
Si, después de una evaluación, el profesional de atención médica sospecha que su hijo puede tener síndrome de Rett, se podría necesitar una prueba genética, es decir, un análisis de ADN, para confirmar el diagnóstico. En este análisis, se extrae una pequeña cantidad de sangre de una vena del brazo. Luego, la sangre se envía a un laboratorio, donde se analizará el ADN en busca de indicios sobre la causa y la gravedad del trastorno. Las pruebas de cambios en el gen MECP2 confirman el diagnóstico. El asesoramiento genético puede ayudar a entender los cambios genéticos y sus efectos.
Si bien no existe una cura para el síndrome de Rett, los tratamientos abordan los síntomas y proporcionan apoyo. Pueden mejorar la posibilidad de movimiento, comunicación y participación social. La necesidad de tratamiento y apoyo no desaparece cuando los niños crecen; por lo general, esto se mantiene durante toda la vida. El tratamiento del síndrome de Rett requiere un trabajo en equipo.
Algunos de los tratamientos que pueden ayudar a los niños y adultos que tienen el síndrome de Rett son los siguientes:
El profesional de atención médica de su hijo buscará la presencia de problemas del desarrollo durante las revisiones médicas regulares. Si su hijo muestra algún signo o síntoma del síndrome de Rett, es posible que le remitan a un neurólogo pediátrico o a un pediatra del desarrollo para las pruebas y el diagnóstico.
La información que se incluye a continuación le ayudará a prepararse para la cita médica de su hijo. De ser posible, vaya con un familiar o un amigo. Un compañero de confianza puede ayudarle a recordar la información y brindarle apoyo emocional.
Antes de la cita médica, prepare una lista de lo siguiente:
Estas son algunas preguntas que puede hacer:
Es posible que el profesional de atención médica le pregunte lo siguiente:
El profesional de atención médica le hará preguntas adicionales según sus respuestas, y los síntomas y las necesidades de su hijo. Preparar y anticipar las preguntas le ayudará a aprovechar al máximo la cita.
Los niños y adultos que tienen el síndrome de Rett necesitan ayuda con la mayoría de sus tareas diarias, como comer, caminar o usar el baño. El cuidado constante y la alteración del sueño pueden ser extenuantes y estresantes para las familias, además de afectar la salud y el bienestar de todos sus miembros.
Para afrontar mejor estos desafíos:
Los siguientes son algunos ejemplos de terapias complementarias que se han probado en niños que tienen el síndrome de Rett:
Si bien no hay muchas pruebas de que estos abordajes sean eficaces, pueden ofrecer oportunidades de mayor movimiento y enriquecimiento social y recreativo.
Si cree que las terapias alternativas o complementarias podrían ayudar a su hijo, hable con el profesional de atención médica o con el terapeuta. Hable sobre los posibles beneficios y riesgos, y sobre cómo podría combinarse este abordaje con el plan de tratamiento médico.