Descripción general

El dolor fantasma es un dolor que se siente como si proviniera de una parte del cuerpo que ya no está allí. Los médicos creían que este fenómeno luego de una amputación era un problema psicológico, sin embargo, en la actualidad los expertos reconocen que estas sensaciones reales se originan en la médula espinal y el cerebro.

La mayoría de las personas a quienes se les amputó una extremidad dicen que a veces se siente como si la extremidad amputada todavía estuviera allí. Este fenómeno indoloro, conocido como sensación de miembro fantasma, no es lo mismo que el dolor fantasma.

Para algunas personas, el dolor fantasma mejora con el tiempo sin tratamiento. Para otras, controlar el dolor fantasma puede ser un desafío. Tú y el médico pueden trabajar juntos para tratar el dolor fantasma de manera efectiva con medicamentos u otras terapias.

Síntomas

Las características del dolor fantasma comprenden las siguientes:

  • Comienzo dentro de la primera semana posterior a la amputación, aunque se puede demorar algunos meses o más.
  • Dolor que aparece y desaparece o es continuo.
  • Los síntomas afectan la parte del miembro más alejada del cuerpo, como el pie de una pierna amputada.
  • Dolor que puede describirse como un disparo, una puñalada, un calambre, un pinchazo, un apretujón, una pulsación o ardor.

Causas

La causa exacta del dolor fantasma no es clara, pero parece originarse en la médula espinal y en el cerebro. Durante las exploraciones de imágenes, como la imagen de resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones, las partes del cerebro que habían estado neurológicamente conectadas a los nervios del miembro amputado muestran actividad cuando la persona siente dolor fantasma.

Muchos expertos consideran que el dolor fantasma puede al menos explicarse parcialmente como una respuesta a las señales mezcladas del cerebro. Luego de una amputación, las zonas de la médula espinal y del cerebro pierden las señales provenientes del miembro ausente y se ajustan a esta separación de maneras que no pueden predecirse. El resultado puede desencadenar el mensaje más básico del cuerpo para cuando algo no está bien: dolor.

Los estudios demuestran que después de una amputación, el cerebro puede reasignar el circuito sensorial de esa parte del cuerpo a otra. En otras palabras, como la parte amputada ya no puede recibir información sensorial, la información es derivada a otra parte, de una mano faltante a una mejilla aún presente, por ejemplo.

Así que cuando se toca la mejilla, es como si también se tocara la mano que falta. Como esto es aún otra versión de las vías sensoriales enredadas, el resultado puede ser el dolor.

Se cree que una cantidad de otros factores también contribuyen al dolor fantasma, como el daño a las terminales nerviosas, el tejido cicatricial en la zona de la amputación y la memoria corporal, que almacena recuerdos del dolor de la zona afectada previa a la amputación. Una prótesis mal ajustada también puede causar dolor, aunque normalmente se considera una causa de dolor de la extremidad residual.

Factores de riesgo

No todas las personas que sufren amputaciones desarrollan dolor fantasma. Algunos factores que podrían aumentar el riesgo de dolor fantasma incluyen los siguientes:

  • Dolor previo a la amputación. Algunos investigadores descubrieron que las personas que sentían dolor en un miembro antes de la amputación suelen padecerlo después. Esto puede deberse a que el cerebro retiene en la memoria el dolor y sigue enviando señales de dolor, incluso después de que se haya amputado la extremidad.
  • Dolor de la extremidad residual. Las personas que generalmente sienten dolor en la extremidad residual también sienten dolor fantasma. Es posible que el dolor de la extremidad residual sea el resultado de un crecimiento anormal en las terminales nerviosas dañadas (neuroma) que a menudo causa una actividad nerviosa dolorosa.

Prevención

Debido a que el riesgo de desarrollar dolor fantasma es mayor en las personas que han experimentado dolor en la extremidad antes de la amputación, algunos médicos recomiendan anestesia local (espinal o epidural) en las horas o días previos a la amputación. Eso puede disminuir el dolor que sigue inmediatamente a la cirugía y reducir el riesgo de dolor de miembro fantasma permanente.