Diagnóstico

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. El médico capacitado en trastornos del sistema nervioso (neurólogo) diagnosticará la enfermedad de Parkinson conforme a tu historia clínica, un análisis de los signos y síntomas, y una exploración física y neurológica.

Es posible que el médico te pida que te realices pruebas, como análisis de sangre, para descartar otros trastornos que puedan estar causando los síntomas.

Es posible que, a fin de descartar otros trastornos, también se recurra a las pruebas de diagnóstico por imágenes, como resonancia magnética, ecografía del cerebro, exploraciones por tomografía computarizada por emisión de fotón único y tomografía por emisión de positrones. Las pruebas de diagnóstico por imágenes no son particularmente útiles para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Además de la examinación, el médico puede indicarte que tomes carbidopa-levodopa, un medicamento para la enfermedad de Parkinson. Posiblemente te administren una dosis suficiente para demostrar el beneficio, ya que las dosis leves por un día o dos no son confiables. La mejora significativa con este medicamento a menudo confirmará tu diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. Es posible que los médicos recomienden consultas de seguimiento con neurólogos capacitados en trastornos del movimiento para evaluar el trastorno y los síntomas con el tiempo y diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Tratamiento

La enfermedad de Parkinson no puede curarse; sin embargo, los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, a veces, de manera significativa. En algunos casos avanzados, se puede recomendar una cirugía.

El médico también puede recomendar cambios en el estilo de vida, en especial el ejercicio aeróbico continuo. En algunos casos, la fisioterapia que se enfoca en el equilibrio y en el estiramiento también es importante. Un logopeda puede ayudarte a mejorar los problemas del habla.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarte a controlar los problemas con el andar, el movimiento y los temblores. Estos medicamentos aumentan o sustituyen la dopamina, una sustancia química de señalización específica (neurotransmisor) del cerebro.

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen bajas concentraciones de dopamina en el cerebro. Sin embargo, la dopamina no puede administrarse directamente, ya que no puede ingresar en el cerebro.

Después de comenzar el tratamiento contra la enfermedad de Parkinson puedes observar una mejora significativa de los síntomas. Sin embargo, con el tiempo los beneficios de los medicamentos suelen disminuir o volverse menos constantes, aunque los síntomas, por lo general, pueden seguir controlándose bastante bien.

Los medicamentos que el médico puede recetarte son los siguientes:

  • Carbidopa-levodopa. La levodopa, el medicamento más eficaz contra la enfermedad de Parkinson, es una sustancia química que ingresa al cerebro y se convierte en dopamina.

    La levodopa se combina con la carbidopa (Rytary, Sinemet), que evita la conversión prematura de la levodopa en dopamina fuera del cerebro, lo que previene o disminuye los efectos secundarios como las náuseas.

    Los efectos secundarios pueden ser náuseas o aturdimiento (hipotensión ortostática).

    Con los años, a medida que la enfermedad progresa, el beneficio de la levodopa puede volverse menos estable, con una tendencia a sufrir altibajos (dejan de tener efecto).

    Además, puedes experimentar movimientos involuntarios (discinesia) después de tomar dosis más altas de levodopa. El médico puede reducir la dosis o ajustar los horarios de las dosis para controlar estos efectos.

  • Infusión de carbidopa-levodopa. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó un medicamento llamado «Duopa» en 2015. Este medicamento está compuesto por carbidopa y levodopa. Sin embargo, se administra a través de una sonda de alimentación que lleva el medicamento en gel directamente al intestino delgado.

    Duopa ha sido elaborado para pacientes en etapas más avanzadas de la enfermedad de Parkinson que aún responden a la carbidopa-levodopa pero que fluctúan mucho en su respuesta. Dado que Duopa se inyecta de manera continua, los niveles en sangre de los dos medicamentos se mantienen constantes.

    La colocación de la sonda requiere de un breve procedimiento quirúrgico. Los riesgos asociados con la sonda son que la sonda se desprenda o que aparezcan infecciones en la zona de infusión.

  • Agonistas de dopamina. A diferencia de la levodopa, los agonistas de dopamina no se transforman en dopamina. En cambio, imitan los efectos de la dopamina en el cerebro.

    Estos medicamentos no son tan eficaces como la levodopa para tratar los síntomas. Sin embargo, duran más tiempo y pueden usarse con la levodopa para atenuar los efectos a menudo irregulares de la levodopa.

    Los agonistas de la dopamina son el pramipexol (Mirapex), el ropinirol (Requip) y la rotigotina (administrada como un parche, Neupro). Un agonista de dopamina inyectable de acción breve, la apomorfina (Apokyn), se usa para proporcionar un alivio rápido.

    Algunos de los efectos secundarios de los agonistas de la dopamina son similares a los efectos secundarios de la carbidopa-levodopa, aunque también comprenden alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como hipersexualidad, adicción al juego y gran apetito. Si tomas estos medicamentos y te comportas de una manera inusual para ti, consulta con el médico.

  • Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Estos medicamentos son la selegilina (Eldepryl, Zelapar) y la rasagilina (Azilect). Ayudan a evitar la disolución de la dopamina en el cerebro inhibiendo la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Esta enzima metaboliza la dopamina en el cerebro. Los efectos secundarios pueden comprender náuseas o insomnio.

    Cuando se agregan a la carbidopa-levodopa, estos medicamentos aumentan el riesgo de alucinaciones.

    Estos medicamentos no suelen usarse en combinación con la mayoría de los antidepresivos o ciertos narcóticos debido a las reacciones potencialmente graves, aunque poco frecuentes. Consulta con el médico antes de tomar cualquier otro medicamento con un inhibidor de la enzima monoamino oxidasa tipo B.

  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT). La entacapona (Comtan) es el principal medicamento de esta clase. Este medicamento prolonga moderadamente el efecto de la terapia con levodopa bloqueando una enzima que disuelve la dopamina.

    Los efectos secundarios, como un mayor riesgo de movimientos involuntarios (discinesias), aparecen principalmente por un efecto potenciado de la levodopa. Otros efectos secundarios son diarrea u otros efectos secundarios potenciados de la levodopa.

    La tolcapona (Tasmar) es otro inhibidor de la catecol-O-metiltransferasa que suele recetarse en muy pocos casos debido al riesgo de daño e insuficiencia renales graves.

  • Anticolinérgicos. Estos medicamos se usaron durante muchos años para ayudar a controlar el temblor asociado con la enfermedad de Parkinson. Actualmente se dispone de varios medicamentos anticolinérgicos, como la benzatropina (Cogentin) o el trihexifenidilo.

    Sin embargo, sus beneficios moderados suelen ser contrarrestados por efectos secundarios como alteración de la memoria, confusión, alucinaciones, estreñimiento, sequedad de boca y problemas para orinar.

  • Amantadina. Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en la etapa temprana. También puede administrarse con la terapia de carbidopa-levodopa durante las etapas finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios (discinesias) inducidos por la carbidopa-levodopa.

    Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

Procedimientos quirúrgicos

  • Estimulación cerebral profunda. En la estimulación cerebral profunda, los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho cerca de la clavícula que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

  • Para tratar tu afección, el médico puede ajustar la configuración según sea necesario. La cirugía conlleva riesgos, como infecciones, accidente cerebrovascular o hemorragia cerebral. Algunas personas tienen problemas con el sistema de estimulación cerebral profunda o tienen complicaciones debido a la estimulación, y el médico podría tener que ajustar o reemplazar algunas partes del sistema.

    La estimulación cerebral profunda suele ofrecerse con más frecuencia a las personas con estado avanzado de la enfermedad de Parkinson que tienen respuestas inestables a los medicamentos (levodopa). La estimulación cerebral profunda puede estabilizar las fluctuaciones de los medicamentos, reducir o detener los movimientos involuntarios (discinesias), reducir los temblores, disminuir la rigidez y mejorar los movimientos lentos.

    La estimulación cerebral profunda es eficaz para controlar las respuestas erráticas y fluctuantes a la levodopa, o bien para controlar las discinesias que no mejoran con los ajustes de los medicamentos.

    Sin embargo, la estimulación cerebral profunda no es útil para los problemas que no responden a la terapia con levodopa que no sean temblores. La estimulación cerebral profunda puede controlar los temblores incluso si no responden bien a la levodopa.

    Si bien la estimulación cerebral profunda puede brindar un beneficio sostenido para los síntomas de la enfermedad de Parkinson, no evita que esta avance.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarte a controlar problemas para caminar, relacionados con el movimiento y temblores. Estos medicamentos aumentan o reemplazan la dopamina.

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen concentraciones bajas de dopamina en el cerebro. Sin embargo, la dopamina no se puede administrar directamente, ya que no puede ingresar al cerebro.

Después de comenzar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, tus síntomas pueden mejorar considerablemente. Sin embargo, con el tiempo, los beneficios de los medicamentos con frecuencia disminuyen o se vuelven menos constantes. Generalmente, aun así puedes controlar tus síntomas bastante bien.

Estos son algunos de los medicamentos que tu médico puede recetarte:

  • Carbidopa-levodopa. La levodopa, el medicamento más eficaz contra la enfermedad de Parkinson, es una sustancia química natural que ingresa al cerebro y se convierte en dopamina.

    La levodopa se combina con la carbidopa (Lodosyn), que evita la conversión prematura de la levodopa en dopamina fuera del cerebro. Esto previene o disminuye los efectos secundarios, como las náuseas.

    Los efectos secundarios pueden incluir náuseas o aturdimiento (hipotensión ortostática).

    Después de algunos años, a medida que la enfermedad avanza, el beneficio de la levodopa puede volverse menos estable, con una tendencia a fluctuar (“deja de tener efecto”).

    Además, puedes experimentar movimientos involuntarios (discinesia) después de consumir dosis más altas de levodopa. El médico podría disminuir tu dosis o modificar los horarios de tus dosis para controlar estos efectos.

  • Infusión de carbidopa-levodopa. La Duopa es un medicamento de marca compuesto por carbidopa y levodopa. Sin embargo, se administra a través de una sonda de alimentación que suministra el medicamento en forma de gel directamente al intestino delgado.

    La Duopa se administra a pacientes en etapas más avanzadas de la enfermedad de Parkinson, que todavía responden a la carbidopa y la levodopa, pero cuya respuesta tiene muchas fluctuaciones. Debido a que la Duopa se administra de manera continua, los niveles en sangre de los dos medicamentos se mantienen constantes.

    La colocación de la sonda requiere un pequeño procedimiento quirúrgico. Los riesgos relacionados con la sonda incluyen que la sonda se desprenda o que aparezcan infecciones en la zona de infusión.

  • Agonistas de la dopamina. A diferencia de la levodopa, los agonistas de la dopamina no se transforman en dopamina. En cambio, imitan los efectos de la dopamina en el cerebro.

    No son tan eficaces como la levodopa para tratar los síntomas. Sin embargo, duran más tiempo y pueden usarse con la levodopa para atenuar los efectos a menudo irregulares de la levodopa.

    Los agonistas de la dopamina son el pramipexol (Mirapex), el ropinirol (Requip) y la rotigotina (Neupro, administrada como un parche). La apomorfina (Apokyn) es un agonista de la dopamina inyectable de acción breve que se usa para proporcionar un alivio rápido.

    Algunos de los efectos secundarios de los agonistas de la dopamina son similares a los efectos secundarios de la carbidopa-levodopa. Pero también pueden incluir alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como hipersexualidad, adicción al juego y exceso de apetito. Si tomas estos medicamentos y te comportas de una manera inusual para ti, consulta con el médico.

  • Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Estos medicamentos son la selegilina (Eldepryl, Zelapar), la rasagilina (Azilect) y la safinamida (Xadago). Ayudan a evitar la disolución de la dopamina en el cerebro, ya que inhiben la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Esta enzima metaboliza la dopamina en el cerebro. Los efectos secundarios pueden incluir náuseas o insomnio.

    Cuando se suman a la carbidopa-levodopa, estos medicamentos aumentan el riesgo de alucinaciones.

    Estos medicamentos no suelen usarse en combinación con la mayoría de los antidepresivos o determinados narcóticos debido a las reacciones potencialmente graves, aunque poco frecuentes. Consulta con el médico antes de tomar cualquier otro medicamento con un inhibidor de la enzima monoamino oxidasa tipo B.

  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT). La entacapona (Comtan) es el principal medicamento de esta clase. Este medicamento prolonga moderadamente el efecto del tratamiento con levodopa, dado que bloquea una enzima que disuelve la dopamina.

    Los efectos secundarios, como un mayor riesgo de movimientos involuntarios (discinesia), aparecen principalmente por un efecto potenciado de la levodopa. Otros efectos secundarios son diarrea u otros efectos secundarios potenciados de la levodopa.

    La tolcapona (Tasmar) es otro inhibidor de la catecol-O-metiltransferasa que suele recetarse en muy pocos casos debido al riesgo de daño e insuficiencia renales graves.

  • Anticolinérgicos. Estos medicamos se usaron durante muchos años para ayudar a controlar el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson. Hay varios medicamentos anticolinérgicos disponibles, como la benzatropina (Cogentin) o el trihexifenidilo.

    Sin embargo, sus beneficios moderados suelen ser contrarrestados por los efectos secundarios como alteración de la memoria, confusión, alucinaciones, estreñimiento, sequedad en la boca y problemas para orinar.

  • Amantadina. Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en etapa temprana. También puede administrarse junto con el tratamiento de carbidopa-levodopa durante las etapas finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios (discinesia) inducidos por la carbidopa-levodopa.

    Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

Procedimientos quirúrgicos

Estimulación cerebral profunda. Cuando se realiza la estimulación cerebral profunda (DBS), los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho del paciente, cerca de la clavícula, que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

El médico quizás ajuste la configuración según sea necesario para el tratamiento de la enfermedad. La cirugía tiene algunos riesgos, como la aparición de infecciones, accidentes cerebrovasculares y hemorragia. Algunas personas tienen problemas con el sistema de estimulación cerebral profunda o tienen complicaciones a causa de la estimulación, y es posible que el médico deba ajustar o reemplazar algunas partes del sistema.

La estimulación cerebral profunda se ofrece más a menudo a aquellos pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada que tienen respuestas inestables al medicamento (levodopa). La estimulación cerebral profunda puede estabilizar las fluctuaciones de los medicamentos, reducir los movimientos involuntarios (discinesia), reducir los temblores y la rigidez, y mejorar la lentitud de los movimientos.

La estimulación cerebral profunda es efectiva para el control de las respuestas erráticas y fluctuantes a la levodopa, o para controlar las discinesias que no mejoran con los ajustes del medicamento.

Sin embargo, la estimulación cerebral profunda no es útil para tratar aquellos problemas que no responden a la terapia con levodopa, excepto los temblores. La estimulación cerebral profunda puede controlar los temblores aún si estos no responden al medicamento levodopa.

Aunque la estimulación cerebral profunda proporciona un beneficio sostenido sobre los síntomas de la enfermedad de Parkinson, esta no evita que la enfermedad evolucione.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, tendrás que trabajar junto con el médico para encontrar un plan de tratamiento que te brinde el mayor alivio de los síntomas con la menor cantidad posible de efectos secundarios. Algunos cambios en el estilo de vida también pueden facilitar la vida de quien tiene la enfermedad de Parkinson.

Alimentación saludable

Aunque no se ha probado que un alimento o una combinación de alimentos ayuden a la enfermedad de Parkinson, es posible que algunos alimentos alivien algunos de los síntomas. Por ejemplo, comer alimentos con alto contenido de fibra y beber una cantidad adecuada de líquidos puede prevenir el estreñimiento, que es común en la enfermedad de Parkinson.

Una dieta equilibrada también aporta nutrientes, como ácidos grasos omega-3, que pueden ser beneficiosos para las personas con Parkinson.

Ejercicio

Hacer ejercicio puede aumentar tu fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio. El ejercicio también puede mejorar tu bienestar y reducir la depresión o ansiedad.

El médico podría sugerir que trabajes con un fisioterapeuta para aprender un programa de ejercicios adecuado para ti. También podrías probar ejercicios como caminar, nadar, practicar jardinería, bailar, realizar gimnasia acuática o realizar estiramiento.

La enfermedad de Parkinson puede alterar tu sentido del equilibrio, lo que dificulta que camines con un paso normal. El ejercicio puede mejorar tu equilibrio. Estas recomendaciones también pueden ayudar:

  • Trata de no moverte demasiado rápido.
  • Cuando camines, trata de apoyar primero el talón en el suelo.
  • Si notas que arrastras los pies, detente y controla tu postura. Es mejor pararse derecho.
  • Cuando camines, mira hacia adelante, no directamente hacia abajo.

Evitar caídas

En las etapas más avanzadas de la enfermedad, puedes caer más fácilmente. De hecho, puedes perder el equilibrio con solo un pequeño empujón o golpe. Las siguientes sugerencias pueden ayudarte:

  • Haz una vuelta en U en lugar de girar tu cuerpo sobre los pies.
  • Distribuye tu peso uniformemente entre ambos pies y no te inclines.
  • Evita cargar cosas mientras caminas.
  • Evita caminar hacia atrás.

Actividades de la vida cotidiana

Las actividades de la vida cotidiana, como vestirse, comer, bañarse y escribir, pueden ser difíciles para las personas con la enfermedad de Parkinson. Un terapeuta ocupacional puede enseñarte técnicas para facilitarte la vida cotidiana.

Medicina alternativa

Las terapias de apoyo pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas y complicaciones de la enfermedad de Parkinson, como el dolor, la fatiga y la depresión. Cuando se realizan en combinación con otros tratamientos, estas terapias pueden mejorar tu calidad de vida:

  • Masajes. La terapia de masaje puede reducir la tensión muscular y promover la relajación. Esta terapia, sin embargo, en pocas ocasiones está cubierta por el seguro de salud.
  • Tai chi. El tai chi es una antigua forma de ejercicio chino que emplea movimientos lentos y fluidos que pueden mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza muscular. El tai chi también puede ayudar a prevenir caídas. Varias formas de tai chi están diseñadas para personas de cualquier edad o condición física.

    Un estudio mostró que el tai chi puede mejorar el equilibrio de las personas con enfermedad de Parkinson de leve a moderada más que el estiramiento y el entrenamiento de resistencia.

  • Yoga. En el yoga, los movimientos suaves de estiramiento y las posturas pueden aumentar tu flexibilidad y equilibrio. Puedes modificar la mayoría de las posturas para que se ajusten a tus habilidades físicas.
  • Técnica Alexander. Esta técnica, que se centra en la postura muscular, el equilibrio y el pensamiento sobre cómo usar los músculos, puede reducir la tensión muscular y el dolor.
  • Meditación. En la meditación, reflexionas en silencio y enfocas tu mente en una idea o imagen. La meditación puede ayudarte a reducir el estrés y el dolor, y a mejorar tu sensación de bienestar.
  • Terapia con mascotas. Tener un perro o un gato puede ayudarte a aumentar tu flexibilidad y movimiento, y a mejorar tu salud emocional.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

El vivir con una enfermedad crónica puede ser difícil y es normal sentir enojo, depresión o desánimo en ocasiones. La enfermedad de Parkinson, en especial, puede ser muy frustrante, ya que caminar, hablar e incluso comer se hacen más difíciles y llevan más tiempo.

Es común la depresión en aquellas personas que tienen la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a aliviar estos síntomas de depresión; habla con el médico si te sientes triste o sin esperanzas de forma persistente.

Aunque puedes encontrar apoyo entre tus amigos y familiares, la comprensión que viene de personas que saben por lo que estás pasando puede ser de especial utilidad. No todos se benefician con los grupos de apoyo. No obstante, para muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson y sus familias, la participación en un grupo de apoyo puede ser un buen recurso para obtener información práctica sobre la enfermedad de Parkinson.

Además, los grupos te ofrecen un lugar donde encontrar a otras personas que atraviesan situaciones similares y pueden darte apoyo.

Si deseas saber más sobre los grupos de apoyo que hay en tu comunidad, habla con el médico, un trabajador social especializado en la enfermedad de Parkinson o con personal de enfermería de salud pública de tu área. También puedes comunicarte con Parkinson's Foundation o American Parkinson Disease Association.

Tú y tu familia también se beneficiarán al hablar con un profesional de la salud mental, como un psicólogo o un trabajador social capacitado en el trabajo con personas que tienen enfermedades crónicas.

Preparación para la consulta

Es probable que primero consultes con tu médico de atención primaria. Sin embargo, es posible que luego te deriven a un médico especializado en trastornos del sistema nervioso (neurólogo).

Debido a que generalmente hay muchas cosas de las que hablar, es una buena idea estar preparado para tu consulta. A continuación, te presentamos información para ayudarte a prepararte para la consulta y para que sepas qué debes esperar de tu médico.

Lo que puedes hacer

  • Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la consulta.
  • Anota información personal clave, como episodios de estrés importantes o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomes.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañen si es posible. A veces, puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una consulta. Quizás la persona que te acompaña recuerda información que tú pasaste por alto u olvidaste.
  • Anota preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado, por lo que preparar una lista de preguntas con anticipación puede ayudarte a aprovechar el tiempo al máximo. En el caso de la enfermedad de Parkinson, estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué clase de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Cómo suele evolucionar la enfermedad de Parkinson?
  • ¿Necesitaré atención a largo plazo con el tiempo?
  • ¿Cuáles son los tratamientos disponibles y cuáles me recomienda?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios podría provocar el tratamiento?
  • Si el tratamiento no funciona o deja de hacerlo ¿hay otras opciones?
  • Tengo otros trastornos de salud. ¿Cómo puedo manejar mejor estas enfermedades en conjunto?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios web me recomienda?

Además de las preguntas que has preparado para hacerle al médico, no dudes en hacerle las preguntas que se te ocurran durante la consulta.

Qué esperar de tu médico

Es probable que el médico te haga varias preguntas. Estar preparado para responderlas te permitirá reservar tiempo para repasar los puntos en los que quieras detenerte. El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Tienes síntomas todo el tiempo, o los síntomas se manifiestan y desaparecen?
  • ¿Existe algo que haga que los síntomas mejoren?
  • ¿Existe algo que haga que tus síntomas empeoren?