Tratamiento personalizado para la esclerosis múltiple

Infórmate sobre terapias disponibles y emergentes para la esclerosis múltiple.

Escrito por personal de Mayo Clinic

La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central que provoca síntomas físicos molestos o incapacitantes, como problemas de movilidad, de visión, de coordinación y de la función cognitiva, fatiga y dolor.

Si te diagnosticaron esclerosis múltiple recurrente-remitente, el médico podría recomendarte un tratamiento inmediato con medicamentos conocidos como «terapias modificadoras de la enfermedad». Se ha demostrado que estas terapias afectan el curso de la esclerosis múltiple reduciendo la cantidad de recaídas y retrasando la progresión de la discapacidad hasta cierto grado.

Al parecer, las terapias modificadoras de la enfermedad también evitan nuevas lesiones relacionadas con la esclerosis múltiple en el cerebro, según lo indican las imágenes por resonancia magnética (RM).

Ninguna terapia aprobada ha demostrado retrasar de forma efectiva la progresión de la esclerosis múltiple progresiva primaria.

Las terapias modificadoras de la enfermedad disponibles difieren con respecto a la frecuencia con la que se realizan, el método en el cual se ejecutan, sus efectos secundarios y si se pueden realizar durante el embarazo. Una comprensión rigurosa de las terapias modificadoras de la enfermedad disponibles y emergentes puede ayudarlos a ti y a tu médico a elaborar la mejor estrategia de tratamiento posible para la esclerosis múltiple recurrente-remitente.

Terapias inyectables

Actualmente existen 14 terapias modificadoras de enfermedades aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) con grados variables de efectividad y riesgo en la reducción de recaídas y en la conservación de la función neurológica.

Medicamentos con interferón beta. Estos medicamentos se encuentran entre las primeras terapias modificadoras de enfermedades aprobadas para la esclerosis múltiple recurrente y siguen siendo, con frecuencia, los primeros en la lista de opciones de tratamiento. Estas terapias de primera generación comprenden los siguientes medicamentos con interferón beta:

  • Avonex (interferón beta 1a)
  • Betaseron (interferón beta 1b)
  • Extavia (interferón beta 1b)
  • Rebif (interferón beta 1a)
  • Plegridy (peginterferón beta 1a)

Estos medicamentos se denominan «medicamentos inmunomoduladores» y se desconoce su modo de acción exacto; sin embargo, se piensa que el interferón beta se dirige a diversas células y proteínas del sistema inmunitario que desempeñan un papel importante en la actividad inflamatoria de la esclerosis múltiple.

Los medicamentos con interferón beta se administran mediante una autoinyección, ya sea debajo de la piel o en el músculo. La frecuencia de las inyecciones varía de una vez cada dos semanas a tres veces por semana.

Estos medicamentos tienen una efectividad comparable, al reducir el índice de recaídas en, aproximadamente, un tercio y enlentecer el desarrollo de nuevas lesiones cerebrales relacionadas con la esclerosis múltiples si la enfermedad es recurrente.

Los efectos secundarios que se informan frecuentemente con los medicamentos con interferón beta son síntomas similares a la influenza y reacciones en el lugar de la inyección, como enrojecimiento y molestias.

Acetato de glatiramer. Junto con los medicamentos con interferón beta, el acetato de glatiramer (Copaxone y la versión genérica, Glatopa) se considera una opción de tratamiento de primera línea para la esclerosis múltiple recurrente. Se desconoce el modo exacto en que funciona el acetato de glatiramer, pero se piensa que actúa por medio de las células del sistema inmunitario conocidas como «células T». También puede tener posibles efectos de protección para los nervios.

El acetato de glatiramer se administra mediante una autoinyección debajo de la piel, ya sea tres veces por semana o todos los días. Suele tolerarse bien, pero se han informado con frecuencia reacciones en el lugar de la inyección, como enrojecimiento y molestias.

Terapias basadas en infusiones

Ocrelizumab (Ocrevus). Este medicamento es un anticuerpo humanizado de la inmunoglobulina que es la única terapia modificadora aprobada por FDA para tratar tanto la forma recurrente-remitente de la esclerosis múltiple, así como la forma progresiva primaria. Los ensayos clínicos han mostrado que reduce la proporción de recaídas y hace más lento el progreso de la discapacidad en ambas formas de la enfermedad.

Este medicamento se da via una infusión intravenosa administrada por un profesional médico. Los efectos secundarios pueden incluir reacciones relacionadas a la infusión, incluyendo irritación donde se dio la inyección, presión baja, fiebre, y náuseas, entre otros. También puede aumentar el riesgo de algunas clases de cáncer, en particular cáncer de mama.

El natalizumab (Tysabri) es un anticuerpo monoclonal humanizado que actúa reduciendo la migración de células inmunitarias a través de la barrera hematoencefálica en el interior del sistema nervioso central. Este medicamento se administra por vía intravenosa cada cuatro semanas.

El natalizumab es efectivo contra la esclerosis múltiple recurrente, puesto que reduce la tasa de recaída en alrededor de dos tercios. Sin embargo, se lo asocia con un riesgo pequeño, aunque importante, de tener una infección cerebral grave conocida como «leucoencefalopatía multifocal progresiva».

Se debe controlar de cerca a las personas que toman natalizumab en busca de síntomas de leucoencefalopatía multifocal progresiva, que consiste en debilidad progresiva y alteraciones visuales o cognitivas que podrían no ser reversibles.

El riesgo continuo de tener leucoencefalopatía multifocal progresiva de una persona se evalúa con factores como:

  • La presencia de anticuerpos contra el virus de John Cunningham en el análisis de sangre
  • El tratamiento previo con inmunodepresores, como la mitoxantrona
  • Hacer tratamiento con natalizumab durante más de dos años

Debido al riesgo de tener leucoencefalopatía multifocal progresiva, el natalizumab suele reservarse para las personas con una esclerosis múltiple que no se puede controlar con el tratamiento de primera línea.

Alemtuzumab (Lemtrada). Este medicamento ayuda a reducir las recaídas de esclerosis múltiple atacando una proteína de la superficie de las células inmunitarias y reduciendo los glóbulos blancos. Este efecto puede limitar la potencial lesión a los nervios que producen los glóbulos blancos, pero también aumenta el riesgo de contraer infecciones y de tener trastornos autoinmunitarios.

El tratamiento con alemtuzumab supone cinco días consecutivos de infusiones del medicamento, seguidos de otros tres días de infusiones un año más tarde. Las reacciones a la infusión son frecuentes cuando se administra alemtuzumab.

Debido a los riesgos asociados con el alemtuzumab, la FDA (Food and Drug Administration, Administración de Alimentos y Medicamentos) recomienda realizar un examen para detección de enfermedades antes de usar este medicamento. Solo los proveedores registrados pueden comercializarlo, y las personas que se tratan con él deben registrarse en un programa especial de control para la seguridad al tomar medicamentos.

Mitoxantrona. La mitoxantrona es un inmunodepresor autorizado para el tratamiento de la esclerosis múltiple recurrente que empeora rápido y es el único medicamento aprobado para tratar la esclerosis múltiple secundaria progresiva, que es una forma avanzada de la esclerosis múltiple recurrente.

Se administra en forma intravenosa y por un máximo de dos años debido a sus importantes efectos secundarios, que incluyen daño al músculo cardíaco. También se lo relaciona con la aparición de cánceres de la sangre, como la leucemia. Dados estos efectos secundarios y la disponibilidad de otros tratamientos, la mitoxantrona solo se utiliza en circunstancias excepcionales.

April 01, 2017 See more In-depth