El cáncer de pulmón es un tipo de cáncer que comienza en los pulmones. Los pulmones son dos órganos esponjosos ubicados en el tórax que toman oxígeno cuando inhalas y liberan dióxido de carbono cuando exhalas.

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos tanto en hombres como en mujeres. El cáncer de pulmón se cobra más vidas por año que los cánceres de colon, próstata, ovario y mamas todos juntos.

Las personas que fuman corren un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón. Este aumenta con la cantidad de cigarrillos y la cantidad de tiempo que hayas fumado. Si dejas de fumar, incluso después de haber fumado durante muchos años, puedes disminuir de manera significativa las posibilidades de contraer cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón en general no produce signos ni síntomas en los estadios más tempranos. Los signos y síntomas del cáncer de pulmón generalmente se presentan solo cuando la enfermedad está avanzada.

Los signos y síntomas del cáncer de pulmón pueden ser:

  • Una tos reciente que no se va
  • Cambios en la tos crónica o «tos de fumador»
  • Tos con sangre, incluso en pequeñas cantidades
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Silbido al respirar
  • Ronquera
  • Pérdida de peso sin proponértelo
  • Dolor en los huesos
  • Dolor de cabeza

Cuándo consultar al médico

Pide una consulta con el médico si tienes algún signo o síntoma que te preocupe.

Si fumas y no lograste dejar el hábito, pide una consulta con tu médico. El médico puede recomendarte estrategias para dejar de fumar, como terapia, medicamentos y sustitutos de la nicotina.

El tabaquismo causa la mayoría de los cánceres de pulmón, tanto en fumadores directos como en fumadores pasivos. Sin embargo, el cáncer de pulmón también se presenta en personas que nunca fumaron y en quienes nunca tuvieron una exposición prolongada como fumadores pasivos. En esos casos, tal vez, no haya una causa evidente del cáncer de pulmón.

De qué manera el tabaquismo provoca cáncer de pulmón

Los médicos creen que el tabaco provoca cáncer de pulmón al dañar las células que recubren los pulmones. Cuando inhalas el humo del cigarrillo, que está lleno de sustancias que producen cáncer (carcinógenos), se producen alteraciones en el tejido del pulmón casi de inmediato.

Al principio, el organismo puede reparar ese daño. No obstante, con cada exposición reiterada, las células normales que recubren los pulmones presentan un daño cada vez mayor. Con el tiempo, ese daño hace que las células comiencen a actuar de manera anormal y, finalmente, se puede producir el cáncer.

Tipos de cáncer de pulmón

Los médicos dividen el cáncer de pulmón en dos tipos principales en función del aspecto de las células cancerosas del pulmón vistas en el microscopio. Tu médico toma decisiones según cuál sea el tipo de cáncer de pulmón que tengas. Los dos tipos usuales de cáncer de pulmón son:

  • Cáncer de pulmón de células pequeñas. El cáncer de pulmón de células pequeñas se presenta casi exclusivamente en los grandes fumadores y es menos frecuente que el cáncer de pulmón de células no pequeñas.
  • Cáncer de pulmón de células no pequeñas. «Cáncer de pulmón de células no pequeñas» es un término genérico que se usa para denominar varios tipos de cáncer de pulmón que se comportan de manera parecida. Los tipos de cáncer de pulmón de células no pequeñas comprenden el carcinoma epidermoide, el adenocarcinoma y el carcinoma de células grandes.

Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Algunos factores se pueden controlar, por ejemplo, dejar de fumar. Sin embargo, otros factores no se pueden controlar, como los antecedentes familiares.

Los factores de riesgo de cáncer de pulmón comprenden:

  • Fumar. El riesgo de cáncer de pulmón aumenta con la cantidad de cigarrillos que fumes por día y la cantidad de años que hayas fumado. Dejar de fumar a cualquier edad puede disminuir mucho el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
  • Exposición al tabaquismo pasivo. Incluso si no fumas, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta si estás expuesto como fumador pasivo.
  • Exposición al gas radón. El radón se produce por la descomposición natural del uranio en el suelo, las rocas y el agua y, con el tiempo, se vuelve parte del aire que respiras. Los niveles peligrosos de radón se pueden acumular en cualquier edificio, incluso en los hogares.

    Los kits de análisis de radón, que se pueden comprar en tiendas de artículos para reformas del hogar, pueden determinar si los niveles son seguros. Si se hallan niveles peligrosos, existen remedios disponibles.

  • Exposición a asbesto y otras sustancias cancerígenas. La exposición laboral al asbesto y otras sustancias que se demostró que producen cáncer (como el arsénico, el cromo y el níquel) también pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, sobre todo si eres fumador.
  • Antecedentes familiares de cáncer de pulmón. Las personas con un padre, hermano o hijo con cáncer de pulmón tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.

El cáncer de pulmón puede causar complicaciones, como las siguientes:

  • Falta de aire. Las personas con cáncer de pulmón pueden experimentar falta de aire si el cáncer avanza hasta bloquear las vías respiratorias principales. El cáncer de pulmón también puede provocar la acumulación de líquido alrededor de los pulmones, lo que dificulta que el pulmón afectado se expanda completamente cuando inhalas.
  • Tos con sangre. El cáncer de pulmón puede provocar sangrado en la vía respiratoria, lo que puede provocar que tosas con sangre (hemoptisis). A veces, el sangrado puede agravarse. Existen tratamientos para controlar el sangrado.
  • Dolor. El cáncer de pulmón avanzado, que se disemina hacia el revestimiento de un pulmón u otra área del cuerpo, como los huesos, puede causar dolor.

    Infórmale a tu médico si sientes dolor. Inicialmente, el dolor puede ser leve e intermitente, pero puede volverse constante. Los medicamentos, la radioterapia y otros tratamientos pueden ayudarte a sentirte más cómodo.

  • Líquido en el tórax (derrame pleural). El cáncer de pulmón puede provocar la acumulación de líquido en el espacio que rodea al pulmón afectado en la cavidad torácica (espacio pleural).

    El líquido que se acumula en el tórax puede provocar falta de aire. Existen tratamientos para drenar el líquido del tórax y reducir el riesgo de que se vuelva a producir un derrame pleural.

  • Cáncer que se disemina hacia otras partes del cuerpo (metástasis). El cáncer de pulmón suele diseminarse (hace metástasis) hacia otras partes del cuerpo, como el cerebro y los huesos.

    El cáncer que se disemina puede provocar dolor, náuseas, dolores de cabeza u otros signos y síntomas, según cuál sea el órgano afectado. Cuando el cáncer se ha diseminado a otros órganos, generalmente no es curable. Existen tratamientos para disminuir los signos y síntomas, y para ayudarte a vivir más tiempo.

Comienza con una consulta con tu médico de cabecera si tienes signos o síntomas que te preocupan. Si tu médico sospecha que tienes cáncer de pulmón, es posible que te derive a un especialista. Los especialistas que tratan a personas que padecen cáncer de pulmón son los siguientes:

  • Médicos que se especializan en tratar el cáncer (oncólogos)
  • Médicos que diagnostican y tratan las enfermedades del pulmón (neumólogos)
  • Médicos que usan radiación para tratar el cáncer (oncólogos radioterápicos)
  • Cirujanos que efectúan operaciones del pulmón (cirujanos de tórax)
  • Médicos que tratan los signos y síntomas del cáncer, y que dan tratamiento oncológico (especialistas en cuidados paliativos)

Qué puedes hacer

Debido a que las consultas pueden ser breves y a que, por lo general, hay mucho para hablar, es una buena idea estar bien preparado. Para estar preparado, trata de hacer lo siguiente:

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debes hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta. Anota cuándo comenzaron los síntomas.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomes.
  • Recopila tu expediente médico. Si tienes una radiografía de tórax o si otro médico te efectuó una exploración, trata de obtener el archivo y llévalo a la consulta.
  • Considera pedirle a un familiar o a un amigo de confianza que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Preguntas para hacer si te diagnosticaron cáncer de pulmón

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar ese tiempo al máximo. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. Algunas preguntas básicas relativas al cáncer de pulmón son las siguientes:

  • ¿Qué tipo de cáncer tengo?
  • ¿Podría ver la radiografía de tórax o la exploración por tomografía computarizada que muestran el cáncer?
  • ¿Qué es lo que provoca mis síntomas?
  • ¿Cuál es el estadio del cáncer?
  • ¿Necesitaré hacerme más pruebas?
  • ¿Debería hacerme un análisis de las células cancerosas del pulmón para detectar las mutaciones genéticas que puedan determinar mis opciones de tratamiento?
  • ¿El cáncer se diseminó a otras partes del organismo?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Alguna de estas opciones de tratamiento curará el cáncer que padezco?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿Hay algún tratamiento que creas que es el más adecuado para mí?
  • ¿Me beneficio si dejo de fumar ahora?
  • ¿Qué consejo le darías a tu amigo o a tu familiar si estuviese en mi situación?
  • ¿Qué sucede si no quiero seguir ningún tratamiento?
  • ¿Hay formas de aliviar los signos y síntomas que tengo?
  • ¿Puedo inscribirme en un ensayo clínico?
  • ¿Debería consultar a un especialista? ¿Cuánto costará? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Hay algún folleto u otro material que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle al médico, no dudes en hacerle otras durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar listo para responderlas puede darte más tiempo para abordar los puntos que quieras tratar. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Respiras con algún resoplido?
  • ¿Tienes tos que se siente como que estás despejando la garganta?
  • ¿Alguna vez te diagnosticaron enfisema o una enfermedad pulmonar obstructiva crónica?
  • ¿Tomas medicamentos para la dificultad para respirar?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté mejorando los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?

Análisis de personas sanas para detectar cáncer de pulmón

Varias organizaciones recomiendan a las personas con más riesgo de cáncer de pulmón que consideren realizarse una tomografía computarizada anual para detectar el cáncer de pulmón. Si tienes 55 años o más y fumas o solías fumar, habla con tu médico acerca de los riesgos y beneficios del análisis para detección de cáncer de pulmón.

Algunos estudios demuestran que el análisis para detección de cáncer de pulmón salva vidas ya que detecta el cáncer más temprano, cuando el tratamiento es más exitoso. Pero otros estudios hallaron que el análisis para detección de cáncer de pulmón suele revelar enfermedades más benignas que pueden requerir análisis invasivos y exponen a las personas a preocupaciones y riesgos innecesarios.

Análisis para diagnosticar el cáncer de pulmón

Si existe un motivo que te haga pensar que puedes tener cáncer de pulmón, el médico puede pedir varios análisis para buscar células cancerosas y descartar otras enfermedades. Para diagnosticar el cáncer de pulmón, tu médico puede recomendar lo siguiente:

  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Una radiografía de los pulmones puede revelar un nódulo o una masa anormal. Una tomografía computarizada puede revelar lesiones pequeñas en los pulmones que tal vez no se detecten en la radiografía.
  • Citología de esputo. Si tienes tos con producción de esputo, la observación del esputo con el microscopio a veces puede revelar la presencia de células pulmonares cancerosas.
  • Muestra de tejido (biopsia). Se puede hacer un procedimiento llamado «biopsia» para el cual se extrae una muestra de células anormales.

    El médico puede realizar una biopsia de diferentes formas, por ejemplo: broncoscopia, en la que el médico examina las zonas anormales de los pulmones con un tubo que tiene una luz y que desciende por la garganta hasta llegar a los pulmones; mediastinoscopia, en la que se hace una incisión en la base del cuello y se introducen instrumentos quirúrgicos por atrás del esternón para tomar muestras de tejido de los ganglios linfáticos; y biopsia por punción, en la que el médico utiliza imágenes radiográficas o de tomografía computarizada para guiar una aguja a través de la pared torácica hasta el tejido pulmonar y recolectar células sospechosas.

    También se puede tomar una muestra de biopsia de los ganglios linfáticos o de otras zonas donde el cáncer se haya diseminado, como el hígado.

Estadificación del cáncer de pulmón

Una vez que se haya diagnosticado el cáncer de pulmón, el médico seguirá trabajando para determinar el grado (estadio) del cáncer. El estadio del cáncer sirve para que tú y tu médico puedan decidir qué tratamiento es el más adecuado.

Los análisis de estadificación pueden comprender procedimientos de diagnóstico por imágenes que le permiten al médico buscar pruebas de que el cáncer se diseminó fuera de los pulmones. Estos análisis comprenden: tomografía computarizada, resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones y gammagrafías óseas. No todos los estudios son adecuados para cualquiera, así que habla con tu médico acerca de cuáles son los procedimientos indicados para ti.

Estadios del cáncer de pulmón

  • Estadio I. El cáncer está limitado al pulmón y no se ha diseminado a los ganglios linfáticos. El tumor, en general, mide menos de 2 pulgadas (5 cm) de ancho.
  • Estadio II. El tumor en este estadio puede haber crecido más de 2 pulgadas (5 cm), o puede ser un tumor más pequeño que compromete estructuras próximas, como la pared torácica, el diafragma o el revestimiento que cubre los pulmones (pleura). El cáncer también pudo haberse diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.
  • Estadio III. El tumor en este estadio pudo haber crecido mucho y haber invadido otros órganos que están cerca de los pulmones. O este estadio puede indicar un tumor más pequeño acompañado de células cancerosas en ganglios linfáticos más alejados de los pulmones.
  • Estadio IV. El cáncer se diseminó más allá del pulmón afectado, hasta el otro pulmón o a zonas del cuerpo alejadas.

A veces, se describe el cáncer de pulmón de células pequeñas como limitado o extensivo. «Limitado» quiere decir que el cáncer está limitado a un pulmón. «Extensivo» quiere decir que el cáncer se ha diseminado fuera de ese pulmón.

Junto con el médico elegirán el plan de tratamiento oncológico en función de varios factores, como tu estado general de salud, el tipo y el estadio del cáncer y tus preferencias. Las opciones suelen comprender uno o más tratamientos, entre ellos, la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia o la terapia de medicamentos dirigidos.

En algunos casos, también puedes elegir no hacer ningún tratamiento. Por ejemplo, puedes decidir que los efectos secundarios del tratamiento no justifican los posibles beneficios. Cuando este sea el caso, el médico podría sugerir cuidados paliativos para tratar solamente los síntomas que provoca el cáncer, como el dolor o la dificultad para respirar.

Cirugía

Durante la cirugía, el cirujano trata de eliminar el cáncer de pulmón y un margen de tejido sano. Los procedimientos para eliminar el cáncer de pulmón son:

  • Resección en cuña para eliminar una pequeña parte del pulmón donde está el tumor más un margen de tejido sano
  • Resección segmentaria para eliminar una parte más grande del pulmón, pero no un lóbulo entero
  • Lobectomía para eliminar el lóbulo entero de un pulmón
  • Neumonectomía para eliminar un pulmón entero

Si te sometes a una cirugía, el cirujano también puede eliminar ganglios linfáticos del tórax, a fin de analizarlos en busca de signos de cáncer.

El cáncer de pulmón tiene riesgos, entre ellos el sangrado y la infección. Después de la cirugía de pulmón sentirás dificultad para respirar. Si se extirpa una parte del pulmón, el resto del tejido pulmonar se expandirá con el tiempo y podrás respirar sin tanta dificultad. El médico puede recomendarte un terapeuta respiratorio que te guiará con ejercicios de respiración para ayudarte con la recuperación.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas. Es posible que te administren uno o más medicamentos de quimioterapia a través de una vena del brazo (vía intravenosa) o por vía oral. Por lo general, se administra una combinación de medicamentos en una serie de tratamientos, durante un período de semanas a meses, con descansos en el medio, para que puedas recuperarte.

La quimioterapia se suele usar después de la cirugía para destruir todas las células cancerosas que puedan haber quedado. También se puede usar antes de la cirugía para disminuir el tamaño de los tumores malignos y facilitar su extracción. En algunos casos, se puede usar la quimioterapia para aliviar el dolor y otros síntomas del cáncer avanzado.

Radioterapia

La radioterapia usa haces de energía de gran potencia, de fuentes como los rayos X o los protones, para destruir las células cancerosas. La radioterapia puede dirigirse al cáncer de pulmón desde afuera del cuerpo (radioterapia de haz externo) o se puede poner en el interior de agujas, semillas o catéteres para luego colocarla dentro del cuerpo, cerca del cáncer (braquirradioterapia).

La radioterapia se puede usar después de la cirugía para destruir todas las células cancerosas que puedan quedar. También se puede usar como primer tratamiento para los tumores pulmonares malignos que no es posible eliminar durante la cirugía. Para las personas con cáncer de pulmón avanzado, se puede usar la radioterapia para aliviar el dolor y otros síntomas.

Para las personas con tumores pulmonares malignos muy pequeños, una opción puede ser la radioterapia corporal estereotáctica. Este tipo de radiación apunta muchos haces de radiación al cáncer de pulmón, desde diferentes ángulos. La radioterapia corporal estereotáctica se suele completar en una o en unas pocas sesiones de tratamiento. En algunos casos, se puede usar este abordaje en lugar de la cirugía, para los tumores pequeños.

Terapia con medicamentos dirigidos

Las terapias dirigidas son tratamientos oncológicos más recientes que funcionan dirigiendo los haces contra anomalías específicas en las células cancerosas. Los medicamentos de la terapia dirigida se suelen usar combinados con medicamentos de quimioterapia.

Las opciones de la terapia dirigida para tratar el cáncer de pulmón son:

  • Afatinib (Gilotrif)
  • Bevacizumab (Avastin)
  • Ceritinib (Zykadia)
  • Crizotinib (Xalkori)
  • Erlotinib (Tarceva)
  • Nivolumab (Opdivo)
  • Ramucirumab (Cyramza)

Algunas terapias dirigidas solo funcionan en personas que tienen células cancerosas con ciertas mutaciones genéticas. Las células cancerosas se analizarán en un laboratorio para ver si estos medicamentos pueden ayudarte.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos son estudios de tratamientos oncológicos en fase experimental contra el cáncer de pulmón. Si los tratamientos oncológicos contra el cáncer de pulmón no dan resultado o si tus opciones de tratamiento son limitadas, tal vez te interese participar en un ensayo clínico.

Los tratamientos investigados en los ensayos clínicos pueden ser las últimas innovaciones, pero no garantizan la cura del cáncer. Evalúa las opciones de tratamiento junto con tu médico.

Tu participación en un ensayo clínico puede ayudar a los médicos a entender mejor cómo tratar el cáncer de pulmón en el futuro.

Cuidados paliativos

Las personas con cáncer de pulmón suelen tener signos y síntomas del cáncer, además de los efectos secundarios del tratamiento. La atención complementaria, también conocida como «cuidados paliativos», es un campo especializado de la medicina que consiste en trabajar con un médico para disminuir al mínimo los signos y síntomas.

El médico puede recomendarte que consultes con un equipo de cuidados paliativos poco después del diagnóstico, para asegurarse de que estés cómodo durante el tratamiento oncológico y después de este.

En un estudio, las personas con cáncer de pulmón avanzado de células no pequeñas que comenzaron a recibir atención complementaria poco después del diagnóstico, vivieron más tiempo que las personas que continuaron con los tratamientos, como la quimioterapia y la radiación. Los que recibieron atención complementaria informaron una mejoría en el humor y en la calidad de vida. En promedio, sobrevivieron casi tres meses más que quienes recibieron la atención estándar.

Tal vez te preocupe la idea de que recibir cuidados paliativos significa que no puedes hacer tratamientos agresivos contra el cáncer. Pero en lugar de reemplazar los tratamientos curativos, los cuidados paliativos complementan el tratamiento oncológico y aumentan la probabilidad de que completes los tratamientos.

Cómo afrontar la dificultad para respirar

Muchas personas con cáncer de pulmón tienen dificultad para respirar en algún momento de la evolución de la enfermedad. Existen tratamientos, como la administración de oxígeno, y medicamentos para que te sientas más cómodo, pero no siempre son alcanzan.

Para afrontar la dificultad para respirar, te podrían servir los siguientes consejos:

  • Intenta relajarte. Tener dificultad para respirar puede provocar temor. Pero el miedo y la ansiedad dificultan más la respiración. Cuando empieces a sentir dificultad para respirar, trata de controlar el miedo haciendo algo que te ayude a relajarte. Escucha música, imagina tu lugar favorito para vacacionar, medita o reza.
  • Ponte en una posición cómoda. Inclinarte hacia delante puede ayudarte cuando tengas dificultad para respirar.
  • Concéntrate en tu respiración. Cuando sientas dificultad para respirar, concéntrate en tu respiración. En lugar de tratar de llenar los pulmones con aire, concéntrate en mover los músculos que controlan el diafragma. Trata de respirar con los labios fruncidos haciendo que tus respiraciones sigan el ritmo de tu actividad.
  • Ahorra energía para lo que es importante. Si tienes dificultad para respirar, podrías cansarte con facilidad. Descarta las actividades diarias que no sean esenciales de manera que puedas usar esa energía en cosas que tienes que hacer.

Dile a tu médico si empeoran tus síntomas de dificultad para respirar u otros síntomas, ya que existen muchos otros tratamientos disponibles para aliviar la dificultad para respirar.

Los tratamientos alternativos y complementarios contra el cáncer de pulmón no pueden curar el cáncer. Pero, por lo general, estos tratamientos se pueden combinar con la atención médica para ayudar a aliviar los signos y síntomas.

El médico puede ayudarte a analizar los riesgos y los beneficios de los tratamientos alternativos y complementarios.

El American College of Chest Physicians (Colegio Estadounidense de Médicos Especializados en Tórax) recomienda que las personas con cáncer de pulmón tengan en cuenta las siguientes terapias:

  • Acupuntura. Durante una sesión de acupuntura, un médico capacitado inserta pequeñas agujas en puntos específicos de tu cuerpo. La acupuntura puede aliviar el dolor y los efectos secundarios del tratamiento oncológico, como las náuseas y los vómitos, pero no existen pruebas de que tenga algún efecto en el cáncer.

    La acupuntura puede ser segura cuando la realiza un acupunturista certificado. Pídele al médico que te recomiende a alguien de tu zona. Sin embargo, la acupuntura no es segura si tienes un bajo recuento de células sanguíneas o si tomas anticoagulantes.

  • Hipnosis. La hipnosis es un tipo de terapia que te coloca en un estado parecido a un trance que puede resultar relajante. La hipnosis habitualmente la realiza un terapeuta que te guía con ejercicios de relajación y te pide que te concentres en pensamientos placenteros y positivos. La hipnosis puede disminuir la ansiedad, las náuseas y el dolor en personas con cáncer.
  • Masajes. Durante una sesión de masajes, el masoterapeuta usa las manos para aplicar presión sobre la piel y los músculos. El masaje puede ayudar a aliviar la ansiedad y el dolor en las personas con cáncer. Algunos masoterapeutas están especialmente capacitados para trabajar con personas que tienen cáncer.

    Pídele al médico los nombres de los masoterapeutas de tu comunidad. El masaje no debería doler. El masoterapeuta no debería hacer presión cerca de la zona del tumor ni sobre las heridas quirúrgicas. Evita los masajes si el recuento de células sanguíneas es bajo o si estas tomando anticoagulantes.

  • Meditación. La meditación es un momento de reflexión en silencio en el cual te concentras en una cosa, como una idea, una imagen o un sonido. La meditación puede disminuir el estrés y mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer. La meditación se puede hacer solo, o quizás haya instructores en tu comunidad. Pide recomendaciones a tu equipo de atención médica o a amigos y familiares.
  • Yoga. El yoga combina movimientos de estiramiento suaves con respiración profunda y meditación. El yoga puede ayudar a las personas con cáncer a dormir mejor. El yoga en general es seguro cuando lo enseña un instructor capacitado, pero no realices ningún movimiento que produzca dolor o que no se sienta cómodo. Muchos centros de acondicionamiento físico ofrecen clases de yoga. Pide opiniones a tus amigos y familiares acerca de las clases de yoga a las cuales asisten.

El diagnóstico de cáncer puede ser abrumador. Con el tiempo, encontrarás maneras de afrontar la angustia y la incertidumbre del cáncer. Hasta ese momento, los siguientes consejos quizás puedan ayudarte:

  • Obtén suficiente información sobre el cáncer de pulmón para tomar decisiones sobre tu atención médica. Pregúntale al médico sobre tu cáncer de pulmón, incluso sobre las opciones de tratamiento y, si así lo deseas, sobre el pronóstico. Mientras más sepas sobre el cáncer de pulmón, más confianza tendrás para tomar decisiones del tratamiento.
  • Mantén la compañía de tus familiares y amigos. Fortalecer el vínculo con las personas con las que tienes una relación estrecha te ayudará a enfrentar el cáncer de pulmón. Los familiares y amigos pueden brindar el apoyo práctico que necesitas, como ayudarte a cuidar tu casa si te encuentras en el hospital. Pueden ser un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por el cáncer.
  • Busca a alguien con quien hablar. Busca a una persona que sepa escuchar y que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y comprensión de un terapeuta, asistente social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.

    Pídele al médico que te brinde información acerca de los grupos de apoyo de tu zona. O bien puedes buscar en tu directorio telefónico, biblioteca u organización de lucha contra el cáncer, como el Instituto Nacional del Cáncer o la Sociedad Americana contra el Cáncer.

No existe una forma segura de prevenir el cáncer de pulmón, pero puedes disminuir los riesgos si haces lo siguiente:

  • No fumes. Si nunca fumaste, no comiences a hacerlo. Habla con tus hijos sobre lo que significa no fumar, así podrán comprender cómo evitar este factor de riesgo importante de cáncer de pulmón. Mantén conversaciones sobre los peligros del cigarrillo con tus hijos con anticipación, para que sepan cómo reaccionar ante la presión de sus compañeros.
  • Deja de fumar. Deja de fumar ahora. Dejar de fumar disminuye el riesgo de cáncer de pulmón, incluso si lo has hecho durante años. Habla con el médico acerca de las estrategias y ayudas para dejar de fumar que te pueden servir para abandonar el hábito. Las opciones comprenden sustitutos de la nicotina, medicamentos y grupos de apoyo.
  • Evita el tabaquismo pasivo. Si vives o trabajas con un fumador, insiste en que deje de fumar. O al menos, pídele que fume afuera. Evita los lugares en donde se fuma, como bares y restaurantes, y trata de hallar opciones de salidas sin humo de cigarrillo.
  • Haz un análisis de radón en tu casa. Haz verificar el nivel de radón en tu casa, sobre todo si vives en una zona donde se sabe que hay problemas con el radón. Los niveles altos de radón se pueden resolver para que tu casa sea más segura. Para obtener información sobre el análisis de radón, comunícate con el departamento local de salud pública o con una delegación local de la American Lung Association (Asociación Americana del Pulmón).
  • Evita las sustancias cancerígenas en el trabajo. Toma medidas para protegerte de la exposición a sustancias químicas tóxicas en el trabajo. Sigue las precauciones de tu empleador. Por ejemplo, si te dan una máscara facial para protegerte, úsala siempre. Pregúntale al médico qué más puedes hacer para protegerte en el trabajo. El riesgo de lesión pulmonar por las sustancias cancerígenas del lugar de trabajo aumenta si fumas.
  • Sigue una dieta con muchas frutas y vegetales. Elige una dieta saludable con variedad de frutas y vegetales. Las fuentes alimentarias de vitaminas y nutrientes son las mejores. Evita tomar grandes dosis de vitaminas en pastillas, ya que pueden ser dañinas. Por ejemplo, los investigadores que querían disminuir el riesgo de cáncer de pulmón en grandes fumadores les dieron suplementos de betacarotenos. Los resultados revelaron que los suplementos, en realidad, aumentaron el riesgo de cáncer en los fumadores.
  • Haz ejercicio la mayor parte de los días de la semana. Si no haces ejercicio con regularidad, comienza de a poco. Trata de hacer ejercicio la mayoría de los días de la semana.
Sept. 25, 2015