Intolerancia a la lactosa

16 de septiembre de 2026

Descripción general

La intolerancia a la lactosa es una afección que dificulta la digestión del azúcar presente en la leche y los productos lácteos, denominada lactosa. Las personas con intolerancia a la lactosa suelen sufrir diarrea, distensión del estómago después de comer o beber alimentos que contienen lactosa. Por lo general, esta afección no causa grandes problemas, pero los síntomas pueden causar molestias.

Por lo general, la intolerancia a la lactosa se debe a la escasez de una enzima que se produce en el intestino delgado llamada lactasa. Una persona puede tener niveles bajos de lactasa y aun así ser capaz de digerir productos lácteos. Pero si los niveles son demasiado bajos, una persona puede desarrollar intolerancia a la lactosa.

La mayoría de las personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden vivir con esta afección sin tener que renunciar a todos los productos lácteos.

Ilustración del colon y el intestino delgado

Colon e intestino delgado

El intestino delgado y el colon son parte del aparato digestivo, que procesa los alimentos que come. Los intestinos extraen nutrientes de los alimentos. Lo que no se absorbe en los intestinos continúa por el aparato digestivo y se expulsa en forma de heces durante las deposiciones.

Síntomas

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen aparecer a las pocas horas de haber ingerido alimentos o bebidas que contienen lactosa. Los síntomas comunes incluyen lo siguiente:

  • Diarrea.
  • Náuseas y, a veces, vómitos.
  • Calambres estomacales.
  • Distensión del estómago.
  • Gases.

Cuándo consultar a un médico

Programe una cita con el profesional de atención médica si suele tener síntomas de intolerancia a la lactosa después de consumir productos lácteos, en especial, si le preocupa no recibir el calcio suficiente.

Causas

La intolerancia a la lactosa suele producirse cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de la enzima lactasa. La lactasa es necesaria para digerir el azúcar de la leche, llamada lactosa.

Por lo general, la lactasa convierte el azúcar de la leche en dos azúcares simples, glucosa y galactosa. Estos se absorben al torrente sanguíneo a través de la mucosa intestinal.

Pero si su cuerpo no produce suficiente lactasa, la lactosa de los alimentos llega al colon en lugar de ser procesada y absorbida por la mucosa intestinal. En el colon, las bacterias interactúan con la lactosa no digerida, lo que causa la presencia de síntomas de intolerancia a la lactosa.

Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa. Hay diferentes factores que causan la deficiencia de lactasa subyacente en cada tipo.

Intolerancia a la lactosa primaria

Las personas que desarrollan intolerancia a la lactosa primaria, el tipo más frecuente, producen suficiente lactasa al nacer. Los bebés, que reciben toda su nutrición de la leche, necesitan lactasa.

A medida que los niños reemplazan la leche por otros alimentos, la producción de lactasa normalmente disminuye. Sin embargo, suele mantenerse lo suficientemente alta como para digerir la cantidad de productos lácteos presentes en una dieta típica de adultos. En la intolerancia a la lactosa primaria, la producción de lactasa disminuye drásticamente en la edad adulta, lo que hace que los productos lácteos resulten difíciles de digerir.

La intolerancia a la lactosa primaria también se conoce como lactasa no persistente.

Intolerancia a la lactosa secundaria

Esta forma de intolerancia a la lactosa ocurre cuando el intestino delgado disminuye la producción de lactasa después de una enfermedad, de una lesión o de una cirugía que afecte a dicho órgano. Las enfermedades relacionadas con la intolerancia a la lactosa secundaria son la infección intestinal, la enfermedad celíaca, la proliferación bacteriana y la enfermedad de Crohn.

El tratamiento de la afección subyacente podría restaurar los niveles de lactasa y mejorar los síntomas, aunque puede llevar tiempo.

Intolerancia a la lactosa congénita o del desarrollo

Con poca frecuencia, los bebés pueden nacer con intolerancia a la lactosa causada por la falta de lactasa. Esta afección se transmite de una generación a otra en un patrón de herencia llamado autosómico recesivo. Esto significa que tanto la madre como el padre deben transmitir la variante del gen para que un niño padezca esta afección. Los bebés prematuros también pueden tener intolerancia a la lactosa debido a un nivel insuficiente de lactasa.

Factores de riesgo

Los siguientes factores pueden hacer que alguien sea más propenso a tener intolerancia a la lactosa:

  • Edad avanzada. La intolerancia a la lactosa suele aparecer en la edad adulta. Esta afección es poco frecuente en bebés y en niños pequeños.
  • Origen étnico. La intolerancia a la lactosa es más común en personas de origen africano, asiático, hispano o nativo americano.
  • Nacimiento prematuro. Los bebés prematuros pueden tener niveles reducidos de lactasa debido a que el intestino delgado no genera células productoras de lactasa hasta fines del tercer trimestre.
  • Enfermedades que afectan el intestino delgado. Algunos de los problemas del intestino delgado que pueden causar intolerancia a la lactosa son el crecimiento bacteriano excesivo, la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn.
  • Determinados tratamientos contra el cáncer. Si ha recibido radioterapia contra el cáncer de estómago o presenta complicaciones intestinales a partir de la quimioterapia, tiene mayor riesgo de presentar intolerancia a la lactosa.
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