Descripción general
Las cicatrices queloides son cicatrices gruesas y abultadas que suelen formarse en el lugar donde se ha producido una lesión cutánea. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, las cicatrices queloides son más comunes en las orejas, los hombros, la parte superior de la espalda y el pecho. Las cicatrices queloides también se conocen como queloides.
Existen tratamientos para las cicatrices queloides. Pero a veces puede ser difícil eliminarlas por completo. Además, los queloides pueden reaparecer después del tratamiento. Por lo general, el tratamiento funciona mejor si se realiza poco después de que se forma la cicatriz queloide.
Las cicatrices queloides no derivan en otros problemas de salud. Sin embargo, si no te gusta el aspecto o la sensación que te produce un queloide, consulta con tu profesional de atención médica. Es posible que la cicatriz se pueda aplanar o eliminar. Incluso con tratamiento, una cicatriz queloide puede permanecer durante años. También puede reaparecer después del tratamiento.
Síntomas
Una cicatriz queloide puede aparecer tras una lesión en la piel. A veces, la cicatriz puede llevar meses o años para formarse. Estos son algunos de los síntomas:
- Cicatrices gruesas, usualmente en la oreja, el hombro, la parte superior de la espalda o el pecho.
- Piel brillante, sin vello, con protuberancias y abultada que sigue creciendo durante semanas o meses. Algunos queloides pueden seguir creciendo durante años.
- Color rojo, marrón o morado, según el tono de la piel.
- Comezón, dolor o sensación de ardor en la cicatriz queloide.
El tamaño de un queloide puede oscilar entre unos pocos milímetros y 700 milímetros o más. Es decir, puede ser más pequeño que un guisante (arveja) o más grande que una pelota de fútbol. La textura de una cicatriz queloide puede variar, de blanda y pastosa a firme y elástica.
Una cicatriz queloide es similar a otro tipo de cicatriz, llamada cicatriz hipertrófica. Ambas son cicatrices poco habituales que pueden formarse tras una lesión cutánea. Sin embargo, una cicatriz queloide se extiende más allá de la zona en la que se produjo la lesión. Una cicatriz hipertrófica se mantiene dentro de los límites de la lesión original. La mayoría de las cicatrices hipertróficas desaparecen con tratamiento y no vuelven a aparecer. También pueden desaparecer por sí solas sin necesidad de tratamiento. Los queloides no desaparecen sin tratamiento. Y, aunque el tratamiento puede resultar útil para los queloides, no siempre es eficaz. Las cicatrices queloides pueden reaparecer después del tratamiento.
Cuándo debes consultar a un médico
El tratamiento temprano puede ayudar a limitar el crecimiento de un queloide. Pide una cita con tu profesional de atención médica apenas notes una cicatriz queloide. Si quieres tratar una cicatriz queloide que tienes hace tiempo o si un queloide te causa síntomas como dolor o picazón, es posible que tengas que acudir a un dermatólogo, que es un médico especializado en afecciones de la piel.
Causas
Los expertos no comprenden del todo qué es lo que causa las cicatrices queloides. Sin embargo, es probable que los queloides se formen debido a un problema en el proceso de cicatrización de una herida. Por ejemplo, el colágeno es una proteína presente en todo el cuerpo que es útil para la cicatrización de las heridas. Pero si el cuerpo produce demasiado colágeno mientras se cura una lesión, pueden formarse cicatrices queloides.
Una cicatriz queloide puede formarse tras cualquier tipo de lesión en la piel. Algunos ejemplos son las picaduras de insectos, el acné, las inyecciones, las perforaciones corporales, las quemaduras, la depilación e incluso pequeños arañazos y golpes. A veces, los queloides se forman sin una razón aparente.
Los queloides no son contagiosos ni cancerosos.
Factores de riesgo
Factores de riesgo de las cicatrices queloides:
- Tener piel morena o negra. Las cicatrices queloides son más comunes en personas de piel morena o negra. Se desconoce el motivo de esto.
- Tener antecedentes personales o familiares de cicatrices queloides. Los queloides suelen presentarse en la familia. Por lo tanto, es posible que la tendencia a desarrollar cicatrices queloides sea hereditaria. Si has tenido un queloide, corres más riesgo de presentar otros.
- Ser menor de 30 años. Es más probable que presentes un queloide si tienes entre 10 y 30 años.
Complicaciones
Las cicatrices queloides situadas en una articulación pueden dar lugar a la formación de tejido firme y tenso que dificulte el movimiento de la articulación.
Prevención
Si tienes tendencia a presentar cicatrices queloides, sigue estos consejos para ayudar a prevenirlas.
Protege la piel de las lesiones
Intenta no lastimarte la piel. Evita las perforaciones corporales, los tatuajes y las cirugías electivas. Incluso las lesiones leves pueden causar la formación de un queloide. Algunos ejemplos son los pelos encarnados, los cortes y los arañazos.
Si decides someterte a una cirugía, asegúrate de que tu cirujano sepa que tienes tendencia a desarrollar queloides. Existen técnicas quirúrgicas que reducen el riesgo de desarrollar queloides en el sitio de la cirugía. Después de la cirugía, pregunta al cirujano cómo debes cuidar la herida. Sigue cuidadosamente esas instrucciones.
Practica un buen cuidado de las heridas
Si tienes una lesión en la piel, mantén la herida limpia y humedecida. Lave delicadamente el área con agua y un jabón suave. Aplica una capa fina de vaselina (Vaseline, Aquaphor u otras marcas) u otro ungüento sobre la herida. Vuelve a aplicar el ungüento a lo largo del día según sea necesario.
El profesional de atención médica puede recomendar que te coloques una almohadilla de presión o una almohadilla de gel de silicona sobre la herida mientras cicatriza. Es posible que tengas que usar la almohadilla durante varios meses o más.
Colocar aros de presión en los lóbulos auriculares después de una perforación en la oreja ayuda a prevenir las cicatrices queloides.