La enfermedad intestinal inflamatoria y la depresión a veces pueden ir de la mano. Presta atención a este vínculo.

Escrito por personal de Mayo Clinic

La enfermedad intestinal inflamatoria y la depresión pueden ir juntas. Después de todo, la enfermedad intestinal inflamatoria no te afecta solo físicamente. Puede perjudicar tu autoestima, tus relaciones, tu vida laboral y tu entusiasmo por emprender nuevas aventuras y actividades. Si sufres episodios regulares de diarrea grave, dolor abdominal y calambres, es posible que tu vida gire en torno a la constante necesidad de correr al baño. Incluso si tus síntomas son leves, puede ser difícil estar en lugares públicos.

Es posible que evites realizar actividades fuera de tu casa, especialmente si se trata de un lugar nuevo donde no conoces los baños. Puedes sentirte avergonzado o nervioso en situaciones nuevas. Es posible que incluso te alejes involuntariamente de la red de apoyo social que tanto necesitas al rechazar invitaciones de amigos, familiares y vecinos. Todos estos factores pueden desanimarte. Pueden alterar tu vida y llevarte a la depresión.

Es normal que te sientas frustrado y triste si padeces de enfermedad intestinal inflamatoria. Sin embargo, si piensas que tu trastorno te causa depresión, no ignores esta sensación. La depresión es un trastorno de ánimo grave que provoca un sentimiento permanente de tristeza y pérdida de interés. Con frecuencia, empeora si no se trata.

Cuando estás deprimido, los síntomas se presentan durante gran parte del día, casi todos los días, y pueden consistir en:

  • Sentimientos de tristeza, vacío o infelicidad
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o inquietud
  • Pérdida de interés o placer en las actividades que normalmente disfrutas
  • Cambios en los patrones de sueño, como insomnio o dormir en exceso
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para pensar, concentrarse o recordar cosas

Si tienes alguno de estos síntomas, habla con tu médico.

Dec. 27, 2014