Controlador externo: el corazón artificial de Charles

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Vivien Williams: Charles Okeke vivió en un hospital de Mayo Clinic conectado a una máquina por casi 2 años.

Charles Okeke: Hay algo que late que no es parte de mí, pero está conectado a mí.

Vivien Williams: Un corazón completamente artificial.

Charles Okeke: Se siente. No es suave. Late con fuerza. Si abría la boca, se escuchaba mucho. Bum-bum, bum-bum, bum-bum.

Vivien Williams: Unos años atrás, Charles recibió un trasplante de corazón debido a una afección denominada «miocardiopatía» que provocó que su corazón no funcionara adecuadamente. Con el paso del tiempo, el corazón nuevo también dejó de funcionar de forma adecuada.

Eric Steidley, M.D., cardiólogo de Mayo Clinic: Presentó lo que se denomina «rechazo crónico», y, cuando sucede esto, el músculo cardíaco se debilita y las personas vuelven a tener insuficiencia cardíaca congestiva. Es por eso que Charles estaba muy enfermo cuando llegó a nuestro hospital. Si no hacíamos nada, iba a morir.

Vivien Williams: El Dr. Eric Steidley, cardiólogo de Mayo Clinic, afirma que, en ese momento, Charles no podía someterse a otro trasplante. Tenía el sistema inmunitario tan acelerado que hubiera rechazado prácticamente cualquier órgano nuevo. Lo que hicieron para mantenerlo con vida fue implantarle un corazón artificial. Primero, el equipo de cirugía extrae los ventrículos derecho e izquierdo, o las dos cavidades de bombeo principales. También extraen las válvulas cardíacas. Luego, conectan tubos pequeños en las cavidades superiores y dos vasos principales. Por último, conectan las cavidades de bombeo artificiales. Una máquina externa, o un controlador, hace funcionar el corazón.

Charles Okeke: Me tomó un par de semanas poder ponerme la mano en el pecho y aceptar que tenía un corazón artificial.

Vivien Williams: Luego, comenzó la espera. El sistema inmunitario de Charles tenía que estabilizarse para que pudiera recibir otro trasplante. Pasaron días, semanas, meses.

Charles Okeke: Tienes que tener una estrategia. Los días son largos.

Vivien Williams: Para pasar el tiempo, Charles leía, navegaba en Internet, hacía ejercicio y llegó a conocer muy bien al personal del hospital.

Charles Okeke: Algunos de los mejores momentos de risa de mi vida los tuve en el hospital. Algunas de las mejores conversaciones de mi vida las tuve en el hospital.

Vivien Williams: Luego, después de esperar un tiempo más, Charles pudo salir del hospital gracias a un controlador portátil. Iba a regresar a su hogar por primera vez en más de un año.

Charles Okeke: Ustedes hicieron que esta experiencia fuera maravillosa, dentro de todo.

Vivien Williams: Regresó a su hogar con su esposa, Natalie, y sus tres hijos pequeños.

Charles Okeke: Gracias a todos, salud para todos ustedes.

Vivien Williams: Pero fue una visita temporal. Charles no podía permanecer con el corazón artificial para siempre. Así que, después de pasar un tiempo en su hogar, regresó al hospital, donde, finalmente, recibió el regalo de la vida después de dos años con el corazón artificial.

Charles Okeke: Una cosa muy importante que aprendí de todo esto, de cómo cambió mi vida, es que creo saber cómo simplificar mi vida. Para mí, la vida es muy simple. Se trata de ayudar. Eso es todo.

Eric Steidley, M.D.: Aprendí a ser un mejor médico al atenderlo, porque quería transmitir esa esperanza a mis otros pacientes, que tal vez no tienen el tipo de resiliencia que tuvo Charles. Porque sé que, gracias a eso, pudo atravesar momentos muy difíciles.

Vivien Williams: Para Charles, esos momentos difíciles son cosa del pasado. Ahora, vive una vida llena de fe y amor junto a su familia.

Charles Okeke: Me siento la persona más bendecida del mundo. Algunas de las cosas por las que pasé en mi vida me demostraron que soy muy afortunado, sin duda.

Feb. 24, 2018