Descripción general

La gota es un tipo común de artritis que puede afectar a cualquier persona. Es conocida por ataques repentinos de dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad en una o más articulaciones. El dedo gordo del pie es la articulación más afectada.

Un ataque de gota puede ocurrir de repente, a menudo en medio de la noche. Puedes sentir el dedo gordo del pie como si estuviera ardiendo. La articulación afectada está caliente, hinchada y tan sensible que el peso de una sábana puede sentirse como demasiada presión.

Los síntomas de gota pueden ser intermitentes. El enrojecimiento puede ser más difícil de ver en pieles negras o morenas. En personas con gota a largo plazo o mal controlada, la acumulación de cristales de ácido úrico puede formar tofos, que son bultos firmes e indoloros debajo de la piel. Sin embargo, existen formas de controlar los síntomas y prevenir los ataques.

Síntomas

Los síntomas de la gota casi siempre ocurren de forma repentina, a menudo, por la noche. Estos son algunos ejemplos:

  • Dolor articular intenso. Por lo general, la gota afecta el dedo gordo del pie. Pero puede ocurrir en cualquier articulación, incluidos los tobillos, las rodillas, los codos, las muñecas y los dedos. Es probable que el dolor sea más intenso dentro de las primeras 8 a 12 horas después de que inicia.
  • Molestia duradera. Después de que el dolor más intenso disminuye, puede quedar cierta molestia articular, la cual puede durar algunos días o semanas.
  • Irritación, hinchazón y enrojecimiento. Las articulaciones afectadas se hinchan, se vuelven sensibles, se calientan y se enrojecen. El enrojecimiento puede ser más difícil de ver en pieles negras o morenas.
  • Amplitud limitada de movimiento. A medida que la gota avanza, mover las articulaciones afectadas puede ser difícil.

Cuándo debes consultar a un médico

Llama a tu profesional de atención médica si tienes dolor intenso y repentino en una articulación. La gota que no se trata o que vuelve a aparecer puede llevar a un dolor más intenso y daño en las articulaciones. Busca atención médica de inmediato si tienes fiebre y una articulación está caliente e inflamada. Estos síntomas pueden significar que tienes una infección.

Causas

La causa de la gota es la acumulación de ácido úrico en la sangre. La hiperuricemia, es decir, niveles altos de ácido úrico, puede hacer que se formen cristales de ácido úrico afilados en las articulaciones. Esto desencadena un ataque de dolor e hinchazón. El cuerpo produce ácido úrico cuando descompone purinas, unas sustancias que se encuentran en el cuerpo.

Las purinas también se encuentran en determinados alimentos. Estos incluyen carnes rojas y vísceras, como el hígado. Los pescados y mariscos ricos en purinas incluyen anchoas, sardinas, mejillones, vieiras, truchas y atún. Las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza, y las bebidas endulzadas con fructosa, que es un tipo de azúcar, pueden aumentar los niveles de ácido úrico.

La mayoría de las veces, el ácido úrico pasa por los riñones y llega a la orina. Sin embargo, a veces el cuerpo produce demasiado ácido úrico o los riñones eliminan muy poco.

Factores de riesgo

Tener un nivel alto de ácido úrico en el cuerpo aumenta el riesgo de gota. Sin embargo, algunas personas que tienen niveles elevados de ácido úrico nunca presentan un ataque de gota.

Los factores que aumentan el nivel de ácido úrico en el cuerpo son los siguientes:

  • Alimentación. Una alimentación compuesta principalmente de carne roja, mariscos y bebidas endulzadas con fructosa aumenta los niveles de ácido úrico, lo que, a su vez, aumenta el riesgo de gota. Beber alcohol, principalmente cerveza, también aumenta el riesgo de gota.
  • Peso. Si tienes sobrepeso u obesidad, el cuerpo produce más ácido úrico. Además, a los riñones les cuesta más eliminar el ácido úrico.
  • Afecciones. Ciertas afecciones aumentan el riesgo de padecer gota. Estas incluyen presión arterial alta sin tratar y afecciones a largo plazo, como diabetes, obesidad, síndrome metabólico y enfermedades cardíacas y renales.
  • Ciertos medicamentos. La aspirina en dosis bajas y algunos medicamentos que controlan la presión arterial alta pueden aumentar los niveles de ácido úrico. Estos incluyen diuréticos tiazídicos, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, también llamados inhibidores de la ECA, y betabloqueadores. Otros medicamentos que pueden aumentar los niveles de ácido úrico son los medicamentos para prevenir el rechazo de órganos en personas que han recibido un trasplante de órgano.
  • Antecedentes familiares de gota. Si otros miembros de tu familia han tenido gota, es más probable que padezcas la afección.
  • Sexo asignado al nacer. Las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer tienen más probabilidades de presentar niveles elevados de ácido úrico que las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer. Una vez que las personas pasan por la menopausia, sus niveles de ácido úrico se acercan a los de las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
  • Edad avanzada. Las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer tienen más probabilidades de tener gota entre los 30 y los 50 años. Las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer tienen más probabilidades de tener gota después de los 60 años.
  • Cirugías o lesiones recientes. Cualquiera de estos puede causar a veces un ataque de gota.

Complicaciones

Las personas que padecen gota pueden desarrollar afecciones más graves, como las siguientes:

  • Gota recurrente, es decir, gota que vuelve a aparecer. Algunas personas que tienen gota quizás nunca vuelvan a tener síntomas de esta enfermedad. Otras personas pueden tener gota varias veces al año. Los medicamentos pueden ayudar a prevenir los ataques de gota en las personas que tienen gota recurrente. Si no se trata, la gota puede dañar una articulación.
  • Gota avanzada. La gota no tratada puede causar la formación de tofos, que son bultos debajo de la piel formados por cristales de urato. Los tofos pueden desarrollarse en varias áreas, como los dedos, las manos, los pies, los codos o los tendones de Aquiles que se encuentran en la parte posterior de los tobillos. Los tofos no suelen doler. Sin embargo, pueden inflamarse y volverse sensibles durante los ataques de gota.
  • Cálculos renales. Los cristales de urato pueden acumularse en las vías urinarias de las personas que padecen gota y causar cálculos renales. Los medicamentos pueden ayudar a reducir el riesgo de tener cálculos renales.

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Aug. 06, 2026
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