Puedes ser reticente al ejercicio por temor a que empeoren los síntomas, pero las investigaciones muestran que el ejercicio moderado periódico reduce el dolor y mejora la función.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Si bien el dolor y la fatiga asociados a la fibromialgia dificultan hacer ejercicio y realizar las tareas de la vida diaria, es fundamental mantenerse activo físicamente. Varias investigaciones han demostrado que el ejercicio aeróbico regular mejora el dolor, las funciones y la calidad de vida en general.

Puedes ser reticente a probar el ejercicio por temor a que empeore el dolor. Pero comenzar con poca intensidad y a ritmo lento ayuda a evitar que los síntomas se exacerben. Considera comenzar con caminatas de dos minutos por día y aumenta en forma gradual hasta 30 minutos, dos o tres veces por semana.

Es crucial que moderes el ritmo. Si haces demasiado en los días buenos, puedes tener más días malos. Si un ejercicio provoca que el dolor aumente durante más de dos horas, reduce el tiempo o la intensidad del ejercicio la próxima vez.

Los ejercicios adecuados pueden ser practicar una actividad aeróbica de bajo impacto, caminar, nadar, andar en bicicleta y hacer aquaeróbic. Un fisioterapeuta que esté familiarizado con la fibromialgia puede ayudarte a elaborar un programa de ejercicios en el hogar. Esto tiene especial importancia si tu estado físico desmejoró de manera significativa. Un buen objetivo es realizar, al menos, 30 minutos de ejercicio aeróbico, tres veces por semana.

El entrenamiento de fuerza, también llamado «entrenamiento de resistencia», puede ser útil, aunque aún no se ha investigado en profundidad. El entrenamiento de resistencia es un tipo de ejercicio que puede implicar el levantamiento de pesas, y el uso de máquinas o bandas elásticas de resistencia. Los ejercicios de fortalecimiento también parecen reducir el dolor y mejorar la calidad de vida y la fuerza muscular.

Aunque se las ha estudiado menos, es posible que algunas prácticas cuerpo-mente mejoren los síntomas y el bienestar general. El yoga y el taichí son prácticas que combinan la meditación, los movimientos lentos, la respiración profunda y la relajación. Se ha demostrado que ambas ayudan a controlar los síntomas de fibromialgia.

Nov. 11, 2016