Descubre qué pueden o no hacer los humectantes por tu piel y cómo elegir el que necesitas.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Los humectantes previenen y tratan la piel seca. También pueden proteger la piel sensible, mejorar la textura de la piel y enmascarar las imperfecciones. Es posible que necesites probar varios productos para encontrar los humectantes adecuados para ti.

En el nivel más básico, los humectantes retienen el agua en la capa externa de la piel. La mayoría de los humectantes son lociones, cremas, geles y sueros a base de agua. Contienen ingredientes que introducen agua en la piel (humectantes), como glicerina, ácido láctico o urea; y otros que suavizan la piel (emolientes), como lanolina, aceite de girasol y aceite de jojoba.

Es posible que desees probar varios humectantes para encontrar los que mejor se adapten a tus necesidades. Puedes decidir usar una crema para los ojos y el cuello y una loción, que es más fácil de esparcir, para el resto del cuerpo. También puedes elegir humectantes que sean fáciles de aplicar y no dejen residuos visibles.

Los mejores humectantes para ti dependen de muchos factores, incluido tu tipo de piel, edad y si tienes afecciones específicas, como el acné. Considera lo siguiente:

  • Piel normal. La piel normal no es ni demasiado seca ni demasiado grasa. Para mantener este equilibrio natural de humedad, utiliza un humectante a base de agua que tenga una sensación ligera y no grasosa. Estos humectantes a menudo contienen aceites ligeros o ingredientes derivados de la silicona, como la ciclometicona.
  • Piel seca. La piel seca tiende a ser escamosa, sufrir comezón o ser áspera. Para restaurar la humedad de la piel seca, elige un humectante más pesado a base de aceite que contenga ingredientes que ayuden a retener el agua. Si has probado humectantes pero todavía sientes sequedad —especialmente en la parte inferior de las piernas, los pies, los brazos y las manos—, busca uno que contenga ácido láctico o ácido láctico y urea.

    Para pieles muy secas y agrietadas, busca ungüentos con vaselina (Vaseline, Aquaphor). Tienen más poder de permanencia que las lociones y son más efectivas para reducir la pérdida de agua de la piel. Si este tipo de producto es demasiado grasoso para el uso diurno, aplícatelo a la hora de acostarse.

  • Piel grasa. La piel grasa es brillante, grasosa, y propensa al acné y a los brotes. Dicha piel aún necesita hidratación, especialmente después de usar productos para el cuidado de la piel que eliminan los aceites y la secan. Un humectante ligero también puede ayudar a proteger tu piel después de lavarla.

    Las lociones generalmente contienen un mayor porcentaje de agua que las cremas, son más fáciles de aplicar y tienen menos probabilidades de agravar la piel propensa al acné. Elige un producto ligero a base de agua que esté etiquetado como libre de aceite o no comedogénico, lo que significa que no obstruirá los poros. Si eres propenso al acné, evita usar productos en el rostro que contengan vaselina, manteca de cacao o aceite de coco. Si tu piel es muy grasosa, trata de usar un bloqueador solar en lugar de un humectante.

  • Piel mixta. La piel mixta tiene áreas secas y grasosas. Por ejemplo, la frente, la nariz o el mentón pueden ser grasosos, pero las mejillas son secas. Prueba una loción de peso mediano con protector solar de amplio espectro. O usa un humectante ligero en el rostro y uno más pesado para los brazos y las piernas.
  • Piel sensible. La piel sensible es susceptible a la irritación, enrojecimiento, picazón o sarpullido. Busca un humectante que contenga ingredientes calmantes, como manzanilla o aloe. Elige productos suaves etiquetados como hipoalergénicos, sin fragancia y para pieles sensibles. Ten en cuenta que los productos etiquetados como no perfumados igualmente pueden irritar tu piel, ya que pueden contener fragancias ocultas. Evita también los productos que contengan ácidos, que pueden irritar la piel sensible.
  • Piel madura. A medida que envejeces, tu piel tiende a volverse más delgada, más seca, menos elástica y menos capaz de protegerse de los daños. Para mantener tu piel suave y bien hidratada, elige un humectante a base de aceite que contenga vaselina, que ayuda a mantener la humedad. La hidratación puede hacer que las líneas finas y las arrugas sean menos visibles.

    Para prevenir la piel escamosa y descamada, puedes elegir productos que también incluyan antioxidantes o alfahidroxiácidos. Los humectantes suelen ser la base de las cremas para arrugas, con retinoides, antioxidantes, péptidos u otros ingredientes añadidos.

Desarrolla una rutina de cuidado de la piel simple y sistemática con el uso habitual de humectantes:

  • Debes estar dispuesto a experimentar. Busca un humectante que se adapte a tu tipo de piel y que haga que tu piel luzca y se sienta suave. Es posible que tengas que probar varias marcas con diferentes ingredientes antes de encontrar uno que te guste.
  • Protégete del sol. Aplícate protector solar diariamente durante todo el año. Usa un protector solar de amplio espectro con un FPS de 30 o más. Vuelve a aplicártelo cada dos horas y después de nadar o sudar.

    Puedes elegir un humectante o productos cosméticos que contengan protector solar. Aplica cualquier medicamento tópico que estés usando sobre la piel antes de aplicar el humectante, el protector solar o los productos cosméticos.

  • No es necesario que compres la marca más costosa. Solo porque un humectante sea costoso no significa que sea más eficaz que un producto de menor precio. Muchos de los ingredientes que se agregan a estas marcas más costosas tienen un valor cuestionable y pueden incluir fragancias, tintes u otros ingredientes que no ayudan a hidratar y proteger la piel.
  • Lávate regularmente y con cuidado. Lávate la cara diariamente y después de sudar. Usa agua tibia (no caliente) y un limpiador facial suave, o solo agua. Cuando te bañes, evita el uso de estropajos y piedras pómez. Usa aceite de baño sin fragancia, y un jabón suave o un gel de ducha con humectante agregado. Enjuaga bien. Limita el baño a no más de una vez al día y no más de cinco a diez minutos.
  • Aplica humectantes mientras la piel aún está húmeda. Después de bañarte, ducharte o afeitarte, sécate suavemente la piel con una toalla para que quede algo de humedad. Luego, aplica un humectante para que quede atrapada agua en la piel. Según tu tipo de piel, se recomienda que vuelvas a aplicarte el humectante dos o tres veces al día, o más a menudo, según sea necesario. Huméctate las manos cada vez que te las laves. Aunque a menudo se ignora, las manos están más expuestas a los irritantes que cualquier otra parte del cuerpo.
  • Usa las cremas y los aceites pesados de manera adecuada. No uses cremas pesadas en el rostro a menos que tengas una sequedad excesiva. Puedes usar aceite para bebés o lociones más pesadas en las piernas, las manos y los pies porque esas áreas tienden a estar más secas.
  • Aplica humectante después de las cremas medicinales. Si usas cremas medicinales, como un corticoesteroide o un tacrolimus (Protopic), espera al menos 30 minutos antes de aplicar un humectante. Revisa el envase del medicamento para ver las instrucciones específicas.

No todos los humectantes hacen honor a las afirmaciones publicadas ni contienen todos los ingredientes anunciados. La Administración de Alimentos y Medicamentos no regula los cosméticos, incluidos los humectantes, tan rigurosamente como lo hace con los medicamentos.

Si la hidratación regular no ha mejorado la condición de la piel o si observas nuevos problemas cutáneos, consulta con tu médico o dermatólogo. Pregunta acerca de la creación de un plan personalizado de cuidado de la piel basado en tu tipo de piel y cualquier afección de la piel que puedas tener.

Oct. 18, 2019