Diagnóstico

Además de examinar la lesión, el médico podría solicitar lo siguiente:

  • Radiografías. La radiografía de la articulación se usa para confirmar la dislocación y puede revelar fracturas de huesos u otros daños en la articulación.
  • Resonancia magnética (RM). Esto puede ayudar al médico a evaluar el daño a las estructuras de tejido blando alrededor de la articulación dislocada.

Tratamiento

El tratamiento de la dislocación depende del sitio y de la gravedad de la lesión. Podría comprender lo siguiente:

  • Reducción. Es posible que tu médico intente maniobras suaves para ayudar a que los huesos vuelvan a su posición. Dependiendo de cuánto dolor e inflamación haya, es posible que necesites anestesia local o, incluso, general antes de la manipulación de los huesos.
  • Inmovilización. Después de que los huesos hayan vuelto a su posición, es posible que tu médico inmovilice la articulación con una férula o cabestrillo por varias semanas. El tiempo por el que debas llevar la férula o el cabestrillo dependerá de la articulación en cuestión y de la extensión del daño a los nervios, a los vasos sanguíneos y a los tejidos de soporte.
  • Cirugía. Es posible que necesites cirugía si tu médico no puede mover los huesos dislocados a su posición correcta o si se dañaron los vasos sanguíneos, nervios o ligamentos cercanos. La cirugía también puede ser necesaria si has tenido dislocaciones recurrentes, en especial en el caso del hombro.
  • Rehabilitación. Después de que te hayan retirado la férula o el cabestrillo, comenzarás un programa de rehabilitación gradual que tiene como fin recuperar la amplitud de movimiento y la fuerza de la articulación.

Estilo de vida y remedios caseros

Prueba estas medidas para aliviar el malestar y fomentar la curación después de recibir tratamiento por una lesión de dislocación:

  • Descansa la articulación dislocada. No repitas la acción que provocó tu lesión e intenta evitar los movimientos dolorosos.
  • Aplica hielo y calor. Colocar hielo en la articulación lesionada ayuda a reducir la inflamación y el dolor. Utiliza una compresa fría de 15 a 20 minutos por vez. El primer día o el segundo, intenta hacerlo cada dos horas durante todo el día. Después de dos o tres días, cuando el dolor y la inflamación hayan mejorado, las compresas calientes o almohadillas de calor pueden ayudar a relajar los músculos endurecidos y doloridos. Limita la aplicación de calor a 20 minutos por vez.
  • Toma un analgésico. Los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros), el naproxeno (Aleve) o el paracetamol (Tylenol y otros), pueden ayudar a aliviar el dolor.
  • Mantén la amplitud de movimiento de la articulación. Después de uno o dos días, comienza con algunos ejercicios leves, según te indique el médico o el fisioterapeuta, para ayudarte a mantener la amplitud de movimiento de la articulación lesionada. La inactividad total puede producir rigidez en las articulaciones.