La diabetes mellitus se refiere a un grupo de enfermedades que afecta la forma en que el cuerpo utiliza el azúcar en la sangre (glucosa). La glucosa es vital para la salud dado que es una importante fuente de energía de las células que forman los músculos y tejidos. También es la fuente de combustible principal del cerebro.

Si tienes diabetes, sin importar de qué tipo, esto significa que tienes demasiada glucosa en la sangre, aunque las causas pueden diferir. Demasiada glucosa puede provocar graves problemas de salud.

Las enfermedades de diabetes crónica comprenden diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2. Las enfermedades de diabetes potencialmente reversibles comprenden la prediabetes (cuando los niveles de azúcar en sangre son más elevados de lo normal, pero no lo suficientemente elevados para clasificarse como diabetes) y la diabetes gestacional (que ocurre durante el embarazo, pero se puede resolver después de dar a luz al bebé).

Los síntomas de la diabetes varían según cuánto se eleve tu nivel de azúcar en sangre. Es posible que algunas personas, en especial las que padecen prediabetes o diabetes tipo 2, no experimenten síntomas al principio. En el caso de la diabetes tipo 1, los síntomas tienden a aparecer rápido y ser más intensos.

Algunos de los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 y tipo 2 son:

  • Aumento de la sed
  • Necesidad de orinar a menudo
  • Hambre extrema
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Presencia de cuerpos cetónicos en la orina (los cuerpos cetónicos son un subproducto de la descomposición de músculo y grasa que ocurre cuando no hay suficiente insulina disponible)
  • Fatiga
  • Irritabilidad
  • Visión borrosa
  • Llagas que tardan en sanar
  • Infecciones frecuentes, como las infecciones en las encías o en la piel y las infecciones vaginales

Aunque la diabetes tipo 1 puede aparecer a cualquier edad, suele aparecer en la infancia o en la adolescencia. La diabetes tipo 2 (el tipo más frecuente) puede aparecer a cualquier edad, aunque es más común en mayores de 40 años.

Cuándo consultar al médico

  • Si sospechas que tú o tu hijo tienen diabetes. Comunícate con el médico si notas cualquier síntoma posible de diabetes. Cuanto antes se diagnostique la enfermedad, más rápido puede comenzar el tratamiento.
  • Si ya te han diagnosticado diabetes. Después de recibir el diagnóstico, necesitarás un riguroso seguimiento médico hasta que tus niveles de azúcar en sangre se estabilicen.

Para entender la diabetes, primero se debe entender cómo se procesa la glucosa en el cuerpo.

Cómo funciona la insulina

La insulina es una hormona que proviene de una glándula situada detrás y debajo del estómago (páncreas).

  • El páncreas segrega insulina en el torrente sanguíneo.
  • La insulina circula y permite que el azúcar ingrese a las células.
  • La insulina reduce la cantidad de azúcar en el torrente sanguíneo.
  • A medida que baja el nivel de azúcar en sangre, baja la secreción de la insulina del páncreas.

El rol de la glucosa

La glucosa, un tipo de azúcar, es la principal fuente de energía de las células que forman los músculos y otros tejidos.

  • La glucosa proviene de dos fuentes principales: los alimentos y el hígado.
  • El azúcar se absorbe en el torrente sanguíneo, en donde ingresa en las células con la ayuda de la insulina.
  • El hígado genera y almacena glucosa.
  • Cuando los niveles de glucosa son bajos, como cuando no has comido por un buen rato, el hígado convierte en glucosa el glucógeno almacenado para mantener el nivel de la glucosa en el intervalo normal.

Causas de la diabetes tipo 1

Se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1. Lo que sí se conoce es que el sistema inmunitario, el cual normalmente combate bacterias nocivas y virus, ataca y destruye las células que producen insulina en el páncreas. Esto te deja con poca insulina o nada de ella. En lugar de ser transportada a las células, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo.

Se cree que la causa de la diabetes tipo 1 es una combinación de propensión genética y factores ambientales, aunque aún no está claro exactamente cuáles son estos factores.

Causas de prediabetes y diabetes tipo 2

En la prediabetes, la cual puede derivar en diabetes tipo 2, y en la diabetes tipo 2, las células se vuelven resistentes a la acción de la insulina y el páncreas no puede generar la insulina suficiente para contrarrestar esta resistencia. En lugar de llegar a las células donde se la necesita para proporcionar energía, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo.

Se desconoce la razón exacta de por qué sucede, aunque se cree que los factores genéticos y ambientales influyen en el desarrollo de la diabetes tipo 2. El sobrepeso está fuertemente ligado al desarrollo de la diabetes tipo 2 pero no todos los diabéticos tipo 2 tienen sobrepeso.

Causas de la diabetes gestacional

Durante el embarazo, la placenta produce hormonas para sustentarlo. Estas hormonas hacen que las células sean más resistentes a la insulina.

Normalmente, el páncreas responde generando la cantidad adicional de insulina necesaria para contrarrestar esta resistencia. Pero, a veces, el páncreas no da abasto. Cuando esto sucede, muy poca glucosa llega a las células y una gran cantidad se queda en la sangre, lo que deriva en una diabetes gestacional.

Los factores de riesgo para la diabetes dependen del tipo de diabetes.

Factores de riesgo para la diabetes tipo 1

Aunque se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1, algunos de los factores que pueden señalar un incremento en el riego de desarrollarla son:

  • Antecedentes familiares.Tu riesgo aumenta si tus padres o hermanos tienen diabetes tipo 1.
  • Factores ambientales. Es probable que algunas circunstancias como la exposición a enfermedades virales ayuden al desarrollo de la diabetes tipo 1.
  • La presencia de células dañinas del sistema inmunitario (anticuerpos). En ocasiones, a los familiares de las personas con diabetes tipo 1 se los somete a análisis clínicos para comprobar la presencia de anticuerpos de la diabetes. Si tienes estos anticuerpos, tendrás mayores probabilidades de contraer diabetes tipo 1. Pero no todas las personas que tienen estos anticuerpos llegan a contraer diabetes.
  • Factores dietarios. Estos comprenden un bajo consumo de vitamina D, exposición temprana a la leche de vaca o leche maternizada de vaca y exposición a los cereales antes de los 4 meses de edad. No se ha demostrado que alguno de estos factores cause directamente la diabetes tipo 1.
  • Geografía. Ciertos países, como Finlandia y Suecia, tienen los índices más altos de diabetes tipo 1.

Factores de riesgo para la prediabetes y la diabetes tipo 2

Los investigadores no logran comprender totalmente por qué algunas personas contraen prediabetes y diabetes 2 y otras no. Sin embargo, es evidente que ciertos factores incrementan el riesgo, como por ejemplo:

  • Peso. Mientras más tejido graso tengas, más resistentes serán tus células a la insulina.
  • Inactividad. Mientras menos actividad realices, mayor será tu riesgo. La actividad física ayuda a controlar el peso, consume glucosa como fuente de energía y vuelve las células más sensibles a la insulina.
  • Antecedentes familiares. Tu riesgo se incrementa si alguno de tus padres o hermanos tienen diabetes tipo 2.
  • Raza. Si bien no resulta claro por qué, las personas de determinadas razas, como por ejemplo los afroamericanos, hispanos, indígenas estadounidenses y asiáticos americanos, corren un riesgo mayor.
  • Edad. Tu riesgo aumenta con la edad. Esto puede deberse a que te ejercitas menos, pierdes masa muscular y aumentas de peso a medida que envejeces. Pero la diabetes tipo 2 también está aumentando significativamente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes.
  • Diabetes gestacional. Si has desarrollado diabetes gestacional durante el embarazo, tu riesgo de desarrollar prediabetes y diabetes tipo 2 se incrementará más adelante. Si diste a luz a un bebé que pesó más de 9 libras (4 kg), también tienes mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2.
  • Síndrome de ovario poliquístico. Para las mujeres, tener síndrome del ovario poliquístico (un trastorno frecuente caracterizado por períodos menstruales irregulares, crecimiento excesivo de vello y obesidad) aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.
  • Presión arterial alta. Una presión arterial de más de 140/90 milímetros de mercurio (mm Hg) implica un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Niveles anormales de colesterol y de triglicéridos. Si tienes niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad o de colesterol «bueno», tu riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 será mayor. Lo triglicéridos son otro tipo de grasas que se transportan en la sangre. Las personas con niveles altos de triglicéridos afrontan un riesgo elevado de contraer diabetes tipo 2. Tu médico puede informarte cuáles son tus niveles de colesterol y de triglicéridos.

Factores de riesgo de la diabetes gestacional

Cualquier mujer embarazada puede desarrollar diabetes gestacional, pero algunas mujeres corren un riesgo mayor. Los factores de riesgo de la diabetes gestacional comprenden:

  • Edad. Las mujeres mayores de 25 años afrontan un riesgo mayor.
  • Antecedentes familiares o personales. Tu riesgo aumenta si tienes prediabetes (un precursor de la diabetes tipo 2) o si algún familiar cercano, como alguno de tus padres o hermanos, tiene diabetes tipo 2. También corres mayor riesgo si has tenido diabetes gestacional durante un embarazo anterior, si has dado a luz a un bebé de gran tamaño o si has experimentado una muerte fetal sin causa aparente.
  • Peso. El sobrepeso con anterioridad al embarazo aumenta el riesgo.
  • Raza. Por razones que no se comprenden bien, las mujeres de origen afroamericano, hispánico, indígena estadounidense o asiático son más propensas a padecer diabetes gestacional.

Las complicaciones a largo plazo de la diabetes se desarrollan en forma gradual. Cuanto más tiempo hayas tenido diabetes —y cuanto menos te hayas controlado el azúcar en sangre—, mayor será el riesgo de complicaciones. Tarde o temprano, las complicaciones de la diabetes pueden ser incapacitantes o, incluso, poner en riesgo la vida. Algunas de las posibles complicaciones son las siguientes:

  • Enfermedad cardiovascular. La diabetes aumenta en gran medida el riesgo de tener varios problemas cardiovasculares, como enfermedad de las arterias coronarias con dolor de pecho (angina de pecho), ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y estrechamiento de las arterias (ateroesclerosis). Si tienes diabetes, eres más propenso a tener enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular.
  • Lesión a los nervios (neuropatía). El exceso de azúcar puede dañar las paredes de los vasos pequeños (capilares) que alimentan los nervios, especialmente en las piernas. Esto puede causar hormigueo, entumecimiento, ardor o dolor que, por lo general, comienza en la punta de los dedos de los pies o de las manos, y se propaga hacia arriba en forma gradual. Si no se trata, puedes perder la sensibilidad en las extremidades afectadas. El daño en los nervios relacionados con la digestión puede causar problemas de náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. En los hombres, puede producir disfunción eréctil.
  • Daño renal (nefropatía). Los riñones contienen millones de grupos de vasos sanguíneos pequeños (glomérulos) que filtran los desechos de la sangre. La diabetes puede dañar este delicado sistema de filtración. El daño grave puede causar insuficiencia renal o una enfermedad renal en etapa terminal irreversible, que puede requerir diálisis o un trasplante de riñón.
  • Daño en los ojos (retinopatía). La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina (retinopatía diabética) y, posiblemente, ocasionar ceguera. La diabetes también aumenta el riesgo de otros trastornos graves de la vista, como cataratas y glaucoma.
  • Daños en el pie. Las lesiones a los nervios de los pies o el flujo sanguíneo deficiente en los pies aumentan el riesgo de diversas complicaciones. Si no se las trata, las heridas y las ampollas pueden convertirse en infecciones graves que, con frecuencia, cicatrizan mal. En última instancia, estas infecciones pueden requerir la amputación de un dedo del pie, del pie o de la pierna.
  • Enfermedades de la piel. La diabetes puede hacer que seas más propenso a tener problemas de la piel, como infecciones bacterianas y por hongos.
  • Deterioro de la audición. Los problemas de audición son más frecuentes en las personas que padecen diabetes.
  • Enfermedad de Alzheimer. La diabetes tipo 2 puede aumentar el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer. Cuanto menos frecuente es tu control del azúcar en sangre, mayor parece ser el riesgo. Aunque existen teorías respecto de la forma en que estos trastornos podrían estar vinculados, ninguna de estas teorías se ha demostrado.

Complicaciones de la diabetes gestacional

La mayoría de las mujeres que padece diabetes gestacional da a luz a bebés sanos. No obstante, los niveles de azúcar en sangre sin tratar o sin controlar pueden causar problemas para ti y para tu bebé.

Pueden ocurrir complicaciones en tu bebé como consecuencia de la diabetes gestacional, entre ellas:

  • Crecimiento excesivo. El exceso de glucosa puede atravesar la placenta, lo que provoca que el páncreas del bebé produzca una cantidad adicional de insulina. Esto puede hacer que el bebé crezca demasiado (macrosomía). Los bebés muy grandes tienen más probabilidades de requerir un parto por cesárea.
  • Nivel bajo de azúcar en sangre. A veces, los bebés de madres con diabetes gestacional tienen un nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia) poco después del nacimiento, porque su propia producción de insulina es alta. La alimentación a horario y, a veces, una solución de glucosa intravenosa pueden hacer que el nivel de azúcar en sangre del bebé vuelva a la normalidad.
  • Diabetes tipo 2 más adelante en la vida. Los bebés de madres que padecen diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de tener obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro.
  • Muerte. La diabetes gestacional sin tratar puede provocar la muerte del bebé antes o poco después del nacimiento.

También pueden ocurrir complicaciones en la madre como consecuencia de la diabetes gestacional, entre ellas:

  • Preeclampsia.Esta afección se caracteriza por presión arterial alta, exceso de proteína en la orina e hinchazón en las piernas y en los pies. La preeclampsia puede causar complicaciones graves o que, incluso, pueden poner en riesgo la vida, tanto para la madre como para el bebé.
  • Diabetes gestacional subsiguiente. Si tuviste diabetes gestacional en un embarazo, tienes más probabilidades de tenerla otra vez en el embarazo siguiente. También eres más propenso a desarrollar diabetes —en general, diabetes tipo 2— a medida que envejeces.

Complicaciones de la prediabetes

La prediabetes puede convertirse en diabetes tipo 2.

Es probable que comiences consultando a tu médico de atención primaria si tienes síntomas de diabetes. Si tu hijo tiene síntomas de diabetes, podrías consultar con el pediatra de tu hijo. Si los niveles de azúcar en sangre son extremadamente altos, es probable que te envíen a la sala de urgencias.

Si los niveles de azúcar en sangre no son lo suficientemente altos como para ponerlos a ti o a tu hijo en riesgo inmediato, podrían derivarte a un médico que se especializa en diabetes, entre otros trastornos (endocrinólogo). Poco después del diagnóstico, también es probable que te reúnas con un educador de diabetes y un dietista para obtener más información sobre cómo controlar la diabetes.

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué puedes esperar.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, pregunta si necesitas hacer algo con anticipación. Es probable que esto comprenda restricciones en la dieta, como en el caso de una prueba de azúcar en sangre en ayunas.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida. Si te estás controlando los valores de glucosa en casa, trae un registro de los resultados de glucosa, con un detalle de las fechas y horarios de los controles.
  • Haz una lista de todas las alergias que tengas y de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que estés tomando.
  • Registra la historia clínica de tu familia. En especial, toma nota de cualquier familiar que haya tenido diabetes, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar la información que necesitas.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico. Pregunta acerca de los aspectos del control de la diabetes que no tengas claros.
  • Ten en cuenta si necesitas resurtir alguna receta. El médico puede renovar tus recetas mientras estás allí.

Preparar una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo con el médico. En el caso de diabetes, algunas preguntas para hacer son:

  • ¿Los síntomas que tengo se relacionan con la diabetes o con otra cosa?
  • ¿Necesito realizarme alguna prueba?
  • ¿Qué más puedo hacer para proteger mi salud?
  • ¿Cuáles son las otras opciones para controlar la diabetes?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Hay alguna restricción que deba seguir?
  • ¿Debo consultar con otro especialista, como un dietista o educador de diabetes?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Puedes describir los síntomas?
  • ¿Los síntomas están presentes todo el tiempo o van y vienen?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Tienes antecedentes familiares de preeclampsia o diabetes?
  • Háblame sobre tu dieta.
  • ¿Haces ejercicio? ¿Qué tipo y cuánto?

Con frecuencia, los síntomas de la diabetes tipo 1 aparecen de forma repentina y son la causa de control del nivel de azúcar en sangre. Dado que los síntomas de otros tipos de diabetes y prediabetes se manifiestan de forma más gradual y no son evidentes, la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA) ha recomendado pautas para la detección. La ADA recomienda que se realicen análisis para detección de diabetes en las siguientes personas:

  • Cualquier persona con un índice de masa corporal superior a 25, independientemente de su edad, que tenga factores de riesgo adicionales, como presión arterial alta, estilo de vida sedentario, antecedentes de síndrome de ovario poliquístico, haber dado a luz a un bebé que pesó más de 9 libras (4 kilos), antecedentes de diabetes durante el embarazo, niveles altos de colesterol, antecedentes de enfermedad cardíaca y tener un pariente cercano con diabetes.
  • Se aconseja que cualquier persona mayor de 45 años se realice un análisis de detección inicial de azúcar en sangre, y después, si los resultados son normales, hacer controles cada tres años a partir de entonces.

Pruebas para la diabetes tipo 1 y tipo 2 y la prediabetes

  • Prueba de glucohemoglobina (A1C). Este análisis de sangre indica el nivel de azúcar en sangre promedio de los últimos dos o tres meses. Mide el porcentaje de azúcar en sangre unido a la hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Cuanto más alto sea el nivel de azúcar en sangre, mayor será la cantidad de hemoglobina con azúcar. Un nivel de A1C de 6,5 por ciento o más en dos análisis separados indica que tienes diabetes. Un nivel de A1C de 5,7 a 6,4 por ciento indica prediabetes. Un nivel por debajo de 5,7 se considera normal.

Si los resultados de la prueba de A1C no son coherentes, si no puedes hacerte la prueba o si tienes algún trastorno que hace que la prueba de A1C sea imprecisa —por ejemplo, si estás embarazada o si tienes una forma poco frecuente de hemoglobina (llamada «variante de hemoglobina»)—, tu médico puede solicitar las siguientes pruebas para diagnosticar la diabetes:

  • Examen aleatorio de azúcar en la sangre. Se tomará una muestra de sangre en un horario al azar. Sin importar cuándo hayas comido por última vez, un nivel de azúcar en sangre aleatorio de 200 mg/dL (miligramos por decilitro) u 11,1 mmol/L (milimoles por litro) o más sugiere diabetes.
  • Prueba de azúcar en sangre en ayunas. Se tomará una muestra de sangre después de una noche de ayuno. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas menor que 100 mg/dL (5,6 mmol/L) es normal. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 6,9 mmol/L) se considera prediabetes. Si el resultado es 126 mg/dL (7 mmol/L) o más en dos análisis distintos, tienes diabetes.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral. Para esta prueba, debes ayunar durante la noche, y se mide el nivel de azúcar en sangre en ayunas. Luego, debes tomar un líquido azucarado, y se mide el nivel de azúcar en sangre periódicamente durante las siguientes dos horas. Un nivel de azúcar en sangre inferior a 140 mg/dL (7,8 mmol/L) es normal. Un resultado de más de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) después de dos horas indica diabetes. Un resultado de entre 140 y 199 mg/dL (7,8 y 11,0 mmol/L) indica prediabetes.

Si se sospecha de diabetes tipo 1, se analizará la orina para detectar la presencia de un derivado que se produce cuando el tejido muscular y graso se utilizan para obtener energía porque el cuerpo no tiene suficiente insulina para utilizar la glucosa disponible (cuerpos cetónicos). El médico probablemente también hará un análisis para determinar si tienes células destructivas del sistema inmunitario asociadas con la diabetes tipo 1, denominadas «anticuerpos».

Pruebas para la diabetes gestacional

Probablemente tu médico evaluará tus factores de riesgo de diabetes gestacional al comienzo de tu embarazo:

  • Si tu riesgo de tener diabetes gestacional es alto, por ejemplo, si eres obesa al inicio de tu embarazo, si tuviste diabetes gestacional durante un embarazo previo o si tu madre, padre, hermano o hijo tiene diabetes, tu médico podría realizar los exámenes para detección de diabetes en tu primera visita prenatal.
  • Si tienes un riesgo promedio de padecer diabetes gestacional, probablemente te realicen un examen de detección durante el segundo trimestre, por lo general, entre las semanas 24 y 28 de embarazo.

Tu médico puede usar los siguientes análisis para detección:

  • Prueba de tolerancia a la glucosa inicial. Comenzarás la prueba de tolerancia a la glucosa bebiendo una solución de glucosa en jarabe. Una hora más tarde, te realizarán un análisis de sangre para medir tu nivel de azúcar en sangre. En una prueba de tolerancia a la glucosa, un nivel de azúcar en sangre por debajo de 140 mg/dL (7,2 a 7,8 mmol/L) en general es considerado normal, aunque esto podría variar según la clínica o el laboratorio. Si tu nivel de azúcar en sangre es mayor de lo normal, esto significa que tienes un riesgo más alto de tener diabetes gestacional. Tu médico solicitará un análisis de seguimiento para determinar si tienes diabetes gestacional.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa de seguimiento. Para el análisis de seguimiento, se te pedirá que ayunes toda la noche, y luego medirán tu nivel de azúcar en sangre en ayunas. Después beberás otra solución dulce —esta contiene una concentración de glucosa más alta— y controlarán tu nivel de azúcar en sangre cada hora por un período de tres horas. Si por lo menos dos de los resultados de azúcar en sangre son más altos de los valores normales establecidos para cada una de las tres horas de la prueba, te diagnosticarán diabetes gestacional.

Según qué tipo de diabetes tengas, el control del azúcar en sangre, la insulina y la medicación oral pueden desempeñar un papel importante en tu tratamiento. Mantener una dieta saludable y un peso saludable, así como realizar actividad física regularmente también son factores claves en el tratamiento de la diabetes.

Tratamientos para todos los tipos de diabetes

Mantener un peso saludable a través de una dieta saludable y del ejercicio diario tiene un papel importante en el tratamiento de la diabetes, así como en tu salud general:

  • Alimentación saludable. Contrariamente a la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Deberás focalizar tu dieta en consumir más frutas, vegetales y cereales integrales —alimentos que son ricos en nutrientes y en fibras, pero tienen un bajo contenido de grasas y de calorías— y en reducir el consumo de productos animales, hidratos de carbono refinados y dulces. De hecho, es el mejor plan de alimentación para toda la familia. Está bien consumir alimentos con azúcar cada tanto, siempre que se los cuente como parte del plan de alimentación.

    Aun así, entender qué comer y en qué cantidades puede ser un desafío. Un dietista matriculado puede ayudarte a armar una dieta acorde a tus objetivos de salud, preferencias alimentarias y estilo de vida. Es probable que comprenda el recuento de hidratos de carbono, en especial, si tienes diabetes tipo 1.

  • Actividad física. Todos necesitan realizar ejercicio aeróbico con frecuencia, y las personas que tienen diabetes no son la excepción. El ejercicio disminuye el nivel de azúcar en sangre al transferir el azúcar a las células, donde se utiliza para producir energía. El ejercicio también aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que significa que el organismo necesita menos insulina para transferir el azúcar a las células. Consigue la aprobación del médico antes de hacer ejercicio. Después elige actividades que disfrutes, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Lo más importante es hacer que la actividad física sea parte de tu rutina diaria. Apunta a hacer, por lo menos, 30 minutos de ejercicio aeróbico o más la mayoría de los días de la semana. Si no has estado activo durante un tiempo, comienza de forma lenta e incrementa el ritmo de manera gradual.

Tratamientos para la diabetes tipo 1 y tipo 2

El tratamiento para la diabetes tipo 1 supone la colocación de inyecciones de insulina o la utilización de una bomba de insulina, controles de azúcar en sangre frecuentes y el recuento de hidratos de carbono. El tratamiento para la diabetes tipo 2 supone, ante todo, el control del azúcar en sangre, junto con la administración de medicamentos contra la diabetes, insulina, o ambos.

  • Control del azúcar en sangre. Según tu plan de tratamiento, puede que tengas que controlar y registrar el nivel de azúcar en sangre entre varias veces a la semana y unas cuatro u ocho veces al día. Un control minucioso es la única forma de asegurarte de que tu nivel de azúcar en sangre permanezca dentro de los límites deseados. Las personas que reciben un tratamiento con insulina pueden elegir verificar sus niveles de azúcar en sangre con un control continuo de glucosa. Aunque esta tecnología aún no remplaza al medidor de glucosa, puede proporcionar información importante sobre las tendencias en los niveles de azúcar en sangre.

    Incluso con un tratamiento cauteloso, los niveles de azúcar en sangre pueden cambiar de manera impredecible. Con la ayuda del equipo para el tratamiento de la diabetes, aprenderás cómo cambia tu nivel de azúcar en sangre en respuesta a los alimentos, la actividad física, los medicamentos, las enfermedades, el alcohol y el estrés (y, en las mujeres, los cambios hormonales).

    Además de controlar a diario el azúcar en sangre, es posible que el médico te recomiende que te realices la prueba de A1C de forma regular para medir el nivel de azúcar en sangre promedio en los últimos dos o tres meses. Al comparar este nivel con los análisis reiterados diarios de azúcar en sangre, la prueba de A1C indica el grado de eficacia general de tu plan de tratamiento para la diabetes. Un nivel alto de A1C puede indicar que tienes que cambiar tu régimen de insulina o de alimentos. El objetivo del nivel de A1C puede variar según tu edad y varios otros factores. Sin embargo, para la mayoría de las personas que tienen diabetes, la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) recomienda un nivel menor al 7 por ciento para la prueba de A1C. Pregúntale a tu médico cuál es tu objetivo para la prueba de A1C.

  • Insulina. Las personas que tienen diabetes tipo 1 necesitan una terapia con insulina para sobrevivir. Muchas personas que tienen diabetes tipo 2 o diabetes gestacional también necesitan una terapia con insulina.

    Se encuentran disponibles muchos tipos de insulina, como la insulina de acción rápida, la de acción prolongada y otras opciones intermedias. Según lo que necesites, el médico puede recetarte una combinación de tipos de insulina para usar a lo largo del día y de la noche.

    La insulina no puede tomarse por vía oral para bajar el azúcar de la sangre porque las enzimas del estómago obstaculizan su acción. A menudo, la insulina se inyecta utilizando una jeringa y una aguja fina o con un inyector de insulina (un aparato que se asemeja a una lapicera).

    Una bomba de insulina puede ser otra opción. La bomba de insulina es un dispositivo de tamaño similar al de un teléfono móvil que se usa fuera del cuerpo. Un tubo conecta el depósito de insulina a un catéter que se coloca debajo de la piel del abdomen. También se encuentra disponible una bomba sin tubo que funciona de forma inalámbrica. Programas la bomba para que dosifique cantidades de insulina específicas. Puede ajustarse para que envíe más o menos cantidad de insulina según los alimentos que se ingieren, el nivel de actividad y el nivel de azúcar en sangre.

    Un nuevo enfoque de tratamiento, que aún no está disponible, es el suministro de insulina a través de un circuito cerrado, que también se conoce como «páncreas artificial». Este sistema conecta un medidor de glucosa continuo a una bomba de insulina. El dispositivo libera automáticamente la cantidad correcta de insulina cuando el medidor indica la necesidad. Existen varias versiones diferentes de páncreas artificiales, y los ensayos clínicos arrojaron resultados alentadores. Se necesita más investigación antes de que un páncreas artificial totalmente funcional pueda recibir la autorización reglamentaria.

    Sin embargo, el primer paso hacia la implementación del páncreas artificial se aprobó en 2013. Al combinar un medidor de glucosa continuo con una bomba de insulina, este sistema suspende la liberación de insulina cuando los niveles de azúcar en sangre bajan demasiado. Los estudios sobre el dispositivo descubrieron que podría prevenir la disminución de los niveles de azúcar en sangre durante la noche sin aumentarlos significativamente a la mañana.

  • Medicación oral y otros medicamentos. En ocasiones, también se recetan otros medicamentos por vía oral o con inyecciones. Algunos medicamentos contra la diabetes estimulan el páncreas para que produzca y libere más insulina. Otros inhiben la producción y la liberación de glucosa del hígado, lo que significa que necesitarás menos insulina para transportar la glucosa a las células. Incluso, otros bloquean la acción del estómago o de las enzimas intestinales que se encargan de la descomposición de los hidratos de carbono, o hacen que los tejidos estén más sensibles a la insulina. La metformina (Glucophage, Glumetza u otros) es, por lo general, el primer medicamento recetado para la diabetes tipo 2.
  • Trasplante. El trasplante de páncreas puede ser una opción para algunos pacientes que tienen diabetes tipo 1. También se están realizando estudios sobre el trasplante de islotes. Con un trasplante de páncreas exitoso, ya no necesitarías una terapia con insulina. Sin embargo, los trasplantes no siempre son exitosos, y estos procedimientos representan riesgos graves. Necesitarás medicamentos inmunodepresores para el resto de la vida con el fin de evitar que rechaces el órgano. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves, como un riesgo alto de tener infecciones, lesiones en los órganos o cáncer. Debido a que los efectos secundarios pueden ser más peligrosos que la propia diabetes, los trasplantes se reservan, por lo general, para las personas cuya diabetes no puede controlarse o para aquellas que también necesitan un trasplante de riñón.
  • Cirugía bariátrica. Aunque no se la considera específicamente un tratamiento para la diabetes tipo 2, las personas que tienen este tipo de diabetes y que también tienen un índice de masa corporal superior a 35 pueden beneficiarse con este tipo de cirugía. Las personas que se sometieron a un bypass gástrico notaron mejoras significativas en los niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, todavía se desconocen los riesgos a largo plazo de este procedimiento y los beneficios para los pacientes que tienen diabetes tipo 2.

Tratamiento para la diabetes gestacional

Es fundamental controlar el nivel de azúcar en sangre para mantener a tu bebé saludable y evitar complicaciones durante el parto. Además de llevar una dieta saludable y realizar ejercicio, tu plan de tratamiento puede comprender el control de azúcar en sangre y, en algunos casos, el uso de insulina o de medicamentos orales.

Tu profesional de salud también controlará el nivel de azúcar en sangre durante el trabajo de parto. Si tu nivel de azúcar en sangre aumenta, el bebé puede liberar niveles de insulina altos, lo que puede provocar que tenga un nivel de azúcar en sangre bajo inmediatamente después de haber nacido.

Tratamiento para la prediabetes

Si tienes prediabetes, las elecciones de un estilo de vida saludable pueden ayudarte a disminuir el nivel de azúcar en sangre hasta alcanzar niveles normales o, al menos, evitar que aumente hasta los niveles observados en la diabetes tipo 2. Mantener un peso saludable a través del ejercicio o de una alimentación saludable puede ayudar. Hacer ejercicio, por lo menos, 150 minutos a la semana y perder del 5 al 10 por ciento de tu peso corporal puede prevenir o retrasar la diabetes tipo 2.

A veces, los medicamentos —como la metformina (Glucophage, Glumetza y otros)— también son una opción si tienes un riesgo alto de padecer diabetes, como cuando la prediabetes empeora o cuando tienes una enfermedad cardiovascular, hígado graso o el síndrome de ovario poliquístico.

En otros casos, se necesitan medicamentos para controlar el colesterol —en particular, las estatinas— y para la presión arterial alta. El médico puede recetarte una dosis baja de aspirina para ayudarte a prevenir las enfermedades cardiovasculares si tu riesgo de padecerlas es alto. Sin embargo, la elección de un estilo de vida saludable es fundamental.

Signos de problemas en cualquier tipo de diabetes

Debido a que son muchos los factores que pueden afectar el azúcar en sangre, pueden surgir problemas que necesiten atención médica inmediata, como los siguientes:

  • Nivel de azúcar en sangre alto (hiperglucemia). El nivel de azúcar en sangre puede aumentar por muchas razones, a modo de ejemplo, por comer demasiado, por estar enfermo o por no tomar suficientes medicamentos para bajar la glucosa. Controla los niveles de azúcar en sangre según lo indicado por el médico y presta atención a los signos y síntomas de aumento de esos niveles: necesidad de orinar a menudo, aumento de la sed, sequedad en la boca, visión borrosa, fatiga y náuseas. Si tienes hiperglucemia, tendrás que hacer ajustes en tu dieta, en los medicamentos o en ambos.
  • Aumento de los cuerpos cetónicos en la orina (cetoacidosis diabética). Si las células carecen de energía, el cuerpo puede comenzar a descomponer las grasas. Esto produce ácidos tóxicos conocidos como «cuerpos cetónicos». Presta atención a la pérdida de apetito, la debilidad, los vómitos, la fiebre, el dolor de estómago, y un aliento dulce y afrutado. Puedes verificar si tu orina posee exceso de cuerpos cetónicos utilizando un kit de análisis de venta libre. Si tienes grandes cantidades de cuerpos cetónicos en la orina, consulta con el médico de inmediato o busca atención de urgencia. Este trastorno es más frecuente en pacientes con diabetes tipo 1.
  • Síndrome hiperglucémico hiperosmolar no cetósico. Los signos y síntomas de este trastorno que pone en riesgo la vida son un valor de azúcar en sangre de más de 600 mmol/dL (33,3 mmol/L), sequedad en la boca, sed extrema, fiebre, somnolencia, desorientación, pérdida de la visión y alucinaciones. El síndrome hiperosmolar se produce por tener niveles altísimos de azúcar en sangre que la tornan espesa y viscosa. Este trastorno suele ser más frecuente en pacientes que tienen diabetes tipo 2 y, a menudo, está precedido por una enfermedad. Llama a tu médico o busca atención médica de inmediato si tienes los signos o síntomas de esta enfermedad.
  • Nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). Cuando el azúcar en sangre alcanza niveles por debajo del deseado, se denomina «hipoglucemia». El nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchas razones, entre ellas, saltarte una comida y hacer más actividad física de lo normal. Sin embargo, es más probable que tengas hipoglucemia cuando tomas medicamentos para bajar la glucosa que promueven la secreción de insulina por parte del páncreas o si haces una terapia con insulina. Controla los niveles de azúcar en sangre regularmente y presta atención a los signos y síntomas del azúcar en sangre bajo: sudoración, temblores, debilidad, hambre, mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones cardíacas, irritabilidad, balbuceo, somnolencia, desorientación, desmayos y convulsiones. Los niveles bajos de azúcar se tratan con hidratos de carbono de rápida absorción, como los jugos de fruta y las tabletas de glucosa.

La diabetes es una enfermedad grave. Seguir tu plan de tratamiento para la diabetes conlleva un compromiso permanente. El tratamiento cuidadoso de la diabetes puede reducir el riesgo de tener complicaciones graves, incluso aquellas que pueden poner en riesgo la vida.

Sin importar qué tipo de diabetes tengas:

  • Comprométete a controlar la diabetes. Aprende todo lo que puedas sobre la diabetes. Establece una relación con un educador en diabetes, y pídele ayuda a tu equipo de tratamiento de la diabetes cuando la necesites.
  • Elige alimentos saludables para el corazón y mantén un peso saludable. Si tienes sobrepeso, perder tan solo el 7 por ciento de tu peso corporal puede marcar una diferencia significativa en el control del azúcar en sangre. Una dieta saludable contiene abundantes frutas, vegetales, cereales integrales y legumbres, y una cantidad limitada de grasas saturadas.
  • Haz que la actividad física sea parte de tu rutina diaria. Hacer ejercicio en forma regular puede ayudarte a prevenir la prediabetes y la diabetes tipo 2, y puede ayudar a las personas que ya padecen diabetes a mantener un mejor control del azúcar en sangre. Se recomienda hacer treinta minutos de actividad moderada (como caminatas a paso ligero) la mayoría de los días de la semana. Una combinación de ejercicios (ejercicios aeróbicos, como caminar o bailar casi todos los días, combinados con entrenamiento de resistencia, como levantamiento de pesas o yoga dos veces por semana) a menudo ayuda a controlar el azúcar en sangre de manera más eficaz que cualquier tipo de ejercicio por sí solo.

Estilo de vida para la diabetes tipo 1 y tipo 2

Asimismo, si tienes diabetes tipo 1 o tipo 2:

  • Identifícate. Usa una etiqueta o un brazalete que indique que tienes diabetes. Ten siempre a mano un kit de glucagón en caso de urgencia por nivel bajo de azúcar en sangre y asegúrate de que tus amigos y seres queridos sepan cómo usarlo.
  • Programa un examen físico anual y exámenes de la vista periódicos. Los controles periódicos de la diabetes no deben reemplazar los exámenes físicos anuales o los exámenes de la vista de rutina. Durante el examen físico, tu médico te revisará para detectar si hay alguna complicación relacionada con la diabetes, así como otros problemas médicos. El especialista en el cuidado de la vista controlará si hay signos de cataratas, de glaucoma y de daño en la retina.
  • Mantén tus vacunas al día. El nivel alto de azúcar en sangre puede debilitar el sistema inmunitario. Vacúnate contra la influenza todos los años; además, es posible que el médico también te recomiende la vacuna contra la neumonía. En la actualidad, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades también recomiendan vacunarse contra la hepatitis B si no te has vacunado antes y eres un adulto de entre 19 y 59 años de edad con diabetes tipo 1 o 2. Las pautas más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacunación lo antes posible tras el diagnóstico de diabetes tipo 1 o 2. Si tienes 60 años o más, tienes diabetes y nunca antes recibiste la vacuna, habla con el médico para saber si deberías vacunarte.
  • Pon atención en los pies. Lávate los pies diariamente con agua tibia. Sécalos suavemente, especialmente entre los dedos. Huméctalos con loción, pero no entre los dedos de los pies. Revísate los pies todos los días para detectar ampollas, cortes, heridas, enrojecimiento o hinchazón. Consulta con el médico si tienes una llaga u otro problema en el pie que no se cura por sí solo rápidamente.
  • Mantén tu presión arterial y colesterol bajo control. Consumir alimentos saludables y hacer ejercicio en forma regular pueden contribuir en gran medida a controlar la presión arterial alta y el colesterol. También es posible que se requieran medicamentos.
  • Cuídate los dientes. La diabetes puede aumentar tus probabilidades de contraer infecciones más graves en las encías. Cepíllate los dientes y usa hilo dental al menos dos veces por día. Y, si tienes diabetes tipo 1 o tipo 2, programa exámenes dentales regulares. Consulta con el dentista de inmediato si tienes sangrado, enrojecimiento o hinchazón de las encías.
  • Si fumas o usas otros tipos de tabaco, pídele al médico que te ayude a dejarlo. Fumar incrementa el riesgo de padecer diversas complicaciones de la diabetes. Los fumadores con diabetes tienen tres veces más probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular que los no fumadores, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association). Habla con tu médico acerca de las formas de dejar de fumar o de dejar de usar otros tipos de tabaco.
  • Si consumes bebidas alcohólicas, hazlo de manera responsable. El alcohol puede provocar un nivel alto o bajo de azúcar en sangre, según la cantidad que se beba y si se come al mismo tiempo. Si decides beber, hazlo con moderación —una bebida por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, y hasta dos bebidas por día para los hombres menores de 65 años— y siempre con comida.

    Recuerda considerar los hidratos de carbono del alcohol que bebes en tu recuento diario de hidratos de carbono. Y controla tus niveles de azúcar en sangre antes de acostarte.

  • Toma el estrés con seriedad. Las hormonas que el cuerpo puede producir en respuesta al estrés prolongado pueden impedir que la insulina funcione adecuadamente, lo cual aumentará el nivel de azúcar en sangre y te causará incluso más estrés. Establécete límites y prioriza tus tareas. Aprende técnicas de relajación. Y duerme mucho.

Algunos estudios han demostrado que una gran cantidad de sustancias mejora la sensibilidad a la insulina, mientras que otros estudios no logran hallar beneficios del control del azúcar en sangre o la disminución de los niveles de A1C. Debido a la contradicción de los hallazgos, no hay terapias alternativas que actualmente se recomienden para ayudar a controlar el azúcar en sangre.

Si decides probar una terapia alternativa, no suspendas los medicamentos que te haya recetado el médico. Asegúrate de conversar sobre el uso de cualquiera de estas terapias con tu médico para cerciorarte de que no causen reacciones adversas ni interacciones con tu terapia actual.

Asimismo, no hay tratamientos (ni alternativos ni convencionales) que puedan curar la diabetes, por lo que es fundamental que las personas que reciben terapia con insulina para la diabetes no suspendan la administración de insulina a menos que los médicos se lo indiquen.

Vivir con diabetes puede resultar difícil y frustrante. A veces, incluso cuando cumples con lo indicado, tu nivel de azúcar en sangre puede aumentar. Pero si respetas tu plan de tratamiento de la diabetes, es probable que cuando consultes al médico veas una diferencia positiva en tu A1C.

Dado que un buen tratamiento de la diabetes puede llevar mucho tiempo y a veces puede ser abrumador, a algunas personas les resulta útil hablar con alguien. Es probable que el médico pueda recomendarte a un profesional de salud mental con el que puedas hablar, o tal vez prefieras probar con un grupo de apoyo. Compartir tus frustraciones y triunfos con personas que entienden lo que estás atravesando puede ser muy útil. Y es posible que otras personas tengan buenos consejos para compartir sobre el tratamiento de la diabetes.

El médico puede conocer algún grupo de apoyo local, o puedes llamar a la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) al 800-DIABETES (800-342-2383) o a la Juvenile Diabetes Research Foundation (Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil) al 800-533-CURE (800-533-2873).

La diabetes tipo 1 no puede prevenirse. Sin embargo, las mismas elecciones de un estilo de vida saludable que ayudan a tratar la prediabetes, la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional también pueden ayudar a prevenirlas:

  • Consumir alimentos saludables. Elige alimentos ricos en fibra, con bajo contenido graso y pocas calorías. Concéntrate en las frutas, los vegetales y los cereales integrales. Intenta consumir alimentos variados para no aburrirte.
  • Hacer más actividad física. Intenta hacer actividad física moderada 30 minutos por día. Haz una caminata a paso ligero todos los días. Anda en bicicleta. Nada algunos largos en la piscina. Si no puedes realizar un entrenamiento prolongado, divídelo en sesiones más cortas durante el día.
  • Bajar esas libras de más. Si tienes sobrepeso, perder al menos un 7 por ciento del peso corporal —por ejemplo, 14 libras (6,4 kilos) si pesas 200 libras (90,9 kilos)— puede reducir el riesgo de diabetes. Para mantener tu peso dentro de un nivel saludable, concéntrate en hacer cambios permanentes en tus hábitos alimentarios y de ejercicio. Motívate recordando los beneficios de bajar de peso, como tener un corazón más saludable, más energía y mayor autoestima.

A veces los medicamentos también son una opción. Los medicamentos orales para la diabetes, como la metformina (Glucophage, Glumetza y otros) pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2, pero las elecciones de un estilo de vida saludable siguen siendo esenciales.

Haz que te controlen el nivel de azúcar en sangre al menos una vez al año para comprobar que no presentes diabetes tipo 2.

July 31, 2014