Demencia

16 de septiembre de 2026

Descripción general

El término demencia describe un grupo de síntomas que afectan la memoria, el razonamiento y las habilidades sociales. Los síntomas interfieren en la vida cotidiana de una persona. La demencia no es una enfermedad específica, sino que muchas enfermedades pueden causarla.

La pérdida de la memoria es uno de los primeros síntomas de demencia. Pero la pérdida de memoria por sí sola no significa que tenga demencia, ya que puede tener diferentes causas.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia en adultos mayores, pero también existen otras. Según la causa, algunos síntomas de demencia pueden ser reversibles.

Síntomas

Los síntomas de la demencia varían en función de la causa. Los síntomas comunes incluyen lo siguiente:

Cambios a nivel cognitivo

  • Pérdida de la memoria, que generalmente nota otra persona.
  • Dificultades para comunicarse o encontrar las palabras.
  • Dificultad con las habilidades visuales y espaciales, como perderse mientras se conduce.
  • Problemas para razonar o resolver problemas.
  • Dificultad para realizar tareas complejas.
  • Dificultad para planificar y organizarse.
  • Mala coordinación y control de los movimientos.
  • Confusión y desorientación.

Cambios a nivel psicológico

  • Cambios en la personalidad.
  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Agitación.
  • Comportamiento que no se adapta a la situación.
  • Desconfianza, lo que se conoce como paranoia.
  • Ver cosas que no son reales, lo que se conoce como alucinaciones.

Cuándo consultar a un médico

Consulte a un profesional de atención médica si usted o un ser querido tiene problemas de memoria o presenta otros síntomas de demencia. Es importante determinar la causa. Algunas enfermedades que causan síntomas de demencia pueden tratarse.

Causas

La demencia es causada por el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro. Los síntomas dependen de la zona afectada del cerebro. La demencia puede afectar de distintas maneras a las personas.

Las demencias a menudo se agrupan según lo que tienen en común, como la proteína o las proteínas depositadas en el cerebro o la parte del cerebro que se ve afectada. Además, algunas enfermedades tienen síntomas similares a los de la demencia. Incluso, algunos medicamentos pueden causar una reacción que incluye síntomas de demencia. La ingesta insuficiente de ciertas vitaminas o minerales también puede causar síntomas de demencia. Cuando esto sucede, los síntomas de demencia pueden mejorar con un tratamiento.

Demencia progresiva

Las demencias que son progresivas empeoran con el tiempo. Los tipos de demencia que empeoran y no son reversibles incluyen lo siguiente:

  • Enfermedad de Alzheimer. Esta es la causa más frecuente de demencia. No se conocen todas las causas de la enfermedad de Alzheimer, pero un pequeño porcentaje está relacionado con cambios en tres genes. Estos cambios en los genes se trasmiten del padre o de la madre a los hijos. Si bien son varios los genes que probablemente están implicados en la enfermedad de Alzheimer, un gen importante que aumenta el riesgo es la apolipoproteína E (APOE).

    Las personas con enfermedad de Alzheimer tienen placas y ovillos en el cerebro. Las placas son grupos de una proteína llamada beta amiloide. Los ovillos son masas fibrosas compuestas por proteína tau. Se cree que estos grupos dañan las neuronas cerebrales sanas y las fibras que las conectan.

  • Demencia vascular. Este tipo de demencia es causado por el daño a los vasos que suministran sangre al cerebro. Las afecciones de los vasos sanguíneos pueden causar accidentes cerebrovasculares o afectar el cerebro de otras maneras, como dañar las fibras de la sustancia blanca.

    Los síntomas más frecuentes de la demencia vascular incluyen dificultades para resolver problemas, lentitud del pensamiento y pérdida de la concentración y organización. Estos síntomas tienden a ser más notorios que la pérdida de memoria.

  • Demencia con cuerpos de Lewy. Los cuerpos de Lewy son acumulaciones de proteína en forma de globo. Se los ha encontrado en el cerebro de personas que tienen demencia con cuerpos de Lewy, enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson. La demencia con cuerpos de Lewy es uno de los tipos más frecuentes de demencia.

    Entre los síntomas más comunes se incluyen actuación física de los sueños y ver cosas que no son reales, lo que se conoce como alucinaciones visuales. También se incluyen problemas de concentración y atención. Otros signos incluyen movimientos lentos o descoordinados, temblores y rigidez, lo que se conoce como parkinsonismo.

  • Demencia frontotemporal. Este es un grupo de enfermedades caracterizadas por la ruptura de las células nerviosas y sus conexiones en los lóbulos frontal y temporal del cerebro. Estas áreas se asocian con la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. Los síntomas más comunes afectan el comportamiento, la personalidad, el pensamiento, el juicio, el lenguaje y el movimiento.
  • Demencia mixta. Los estudios de la autopsia del cerebro de personas de 80 años o más que tenían demencia indican que muchos tenían una combinación de varias causas. Las personas con demencia mixta pueden tener la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular y demencia con cuerpos de Lewy. Se están haciendo estudios para determinar la forma en que la demencia mixta afecta los síntomas y tratamientos.

Otras enfermedades relacionadas con la demencia

También, puede ocurrir con otras enfermedades.

  • Enfermedad de Huntington. La causa de la enfermedad de Huntington es un cambio genético. La enfermedad hace que ciertas células nerviosas en el cerebro y la médula espinal se debiliten. Los síntomas incluyen el deterioro de las habilidades de pensamiento. Los síntomas suelen aparecer alrededor de los 30 o 40 años.
  • Lesión cerebral por traumatismo. Esta afección es causada con mayor frecuencia por traumatismos craneales repetitivos. Personas como boxeadores, jugadores de fútbol americano o soldados pueden presentar lesiones cerebrales por traumatismo. Los síntomas de la demencia dependen de la parte del cerebro lesionada. Una lesión cerebral por traumatismo puede causar depresión, explosividad, pérdida de la memoria y alteraciones en el habla. También, puede causar lentitud en los movimientos, temblores y rigidez. Es posible que los síntomas no aparezcan hasta años después del traumatismo.
  • Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Este trastorno cerebral poco frecuente generalmente ocurre en personas sin factores de riesgo conocidos. Esta afección puede deberse a depósitos de proteínas infecciosas llamadas priones. Los síntomas de esta afección mortal generalmente aparecen después de los 60 años. La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, por lo general, no tiene una causa conocida, pero puede trasmitirse de padres a hijos. También puede ser causada por la exposición a tejido cerebral o del sistema nervioso afectado por la enfermedad, como en un trasplante de córnea.
  • Enfermedad de Parkinson. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson, con el tiempo, presentan síntomas de demencia. Cuando esto sucede, se lo conoce como demencia de la enfermedad de Parkinson.

Afecciones similares a la demencia que pueden revertirse

Algunos síntomas similares a la demencia se pueden revertir con tratamiento. Entre estos, se incluyen los siguientes:

  • Infecciones y trastornos inmunitarios. Los síntomas similares a la demencia pueden ser el resultado de la fiebre u otros efectos secundarios del intento del cuerpo de combatir una infección. La esclerosis múltiple y otras afecciones que se originan cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca las células nerviosas también pueden causar demencia.
  • Afecciones metabólicas o endocrinas. Las personas con afecciones de tiroides y bajo nivel de glucosa sanguínea pueden presentar síntomas similares a la demencia u otros cambios en la personalidad. Lo mismo ocurre con las personas que tienen exceso o deficiencia de sodio o calcio, o problemas para absorber la vitamina B-12.
  • Niveles bajos de determinados nutrientes. La ingesta insuficiente de ciertas vitaminas o minerales en la alimentación puede causar síntomas de demencia. Esto incluye no obtener suficiente tiamina, también conocida como vitamina B-1, lo que es común en personas con trastorno por consumo de alcohol. Además, incluye no ingerir suficiente vitamina B-6, vitamina B-12, cobre o vitamina E. No beber suficientes líquidos, lo que produce deshidratación, también puede causar síntomas de demencia.
  • Efectos secundarios de los medicamentos Los efectos secundarios de los medicamentos, una reacción a un medicamento o una interacción de varios medicamentos pueden causar síntomas similares a la demencia.
  • Sangrado subdural. Se trata del sangrado entre la superficie del cerebro y la capa que lo recubre, el cual puede producirse en adultos mayores tras una caída. El sangrado subdural puede causar síntomas similares a los de la demencia.
  • Tumores cerebrales. En raras ocasiones, la demencia puede ser el resultado del daño causado por un tumor cerebral.
  • Hidrocefalia normotensiva. La causa de esta afección es una acumulación de líquido dentro de las cavidades del cerebro, conocidas como ventrículos. Puede causar problemas para caminar, pérdida de la función de la vejiga y pérdida de la memoria.

Factores de riesgo

Muchos factores pueden, con el tiempo, contribuir a la demencia. Algunos, como la edad, no se pueden cambiar, pero otros pueden abordarse para reducir el riesgo.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar

Ser consciente de estos factores de riesgo puede ayudarle a entender el riesgo de demencia.

  • Edad. El riesgo de demencia aumenta a medida que la persona envejece, especialmente después de los 65 años. Sin embargo, la demencia no es específica del envejecimiento. También puede aparecer en personas más jóvenes.
  • Antecedentes familiares. Tener antecedentes familiares de demencia lo pone en mayor riesgo de presentar la afección. Sin embargo, muchas personas con antecedentes familiares nunca presentan síntomas y muchas personas sin antecedentes familiares sí lo hacen. Existen pruebas para determinar si presenta ciertos cambios genéticos que pueden aumentar su riesgo.
  • Síndrome de Down. Hacia la mediana edad, muchas personas con síndrome de Down presentan la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano.

Factores de riesgo que puede cambiar

Es posible que pueda controlar los siguientes factores de riesgo para la demencia.

  • Factores relacionados con el estilo de vida. Las investigaciones demuestran que las personas con un riesgo más alto para desarrollar demencia que siguieron un estilo de vida saludable redujeron su riesgo de deterioro cognitivo. Llevaban una dieta que incluía pescado, frutas, verduras y aceites. También, hacían ejercicio, recibían capacitación cognitiva y participaban en actividades sociales. Aunque no se conoce ninguna alimentación específica que reduzca el riesgo de demencia, las investigaciones indican que quienes siguen una alimentación de estilo mediterráneo tienen una mejor función cognitiva. Una alimentación mediterránea se centra en frutas, verduras, cereales, aceite de oliva, frutos secos y pescado. La alimentación incluye cantidades pequeñas de carne y productos lácteos.
  • Consumo excesivo de alcohol. Se sabe desde hace tiempo que el consumo de grandes cantidades de alcohol ocasiona cambios en el cerebro. En varios estudios y revisiones de gran envergadura, se ha asociado a los trastornos del consumo de alcohol con un riesgo más alto para desarrollar demencia, en particular la de aparición temprana.
  • Factores de riesgo cardiovascular. Entre ellos, se encuentran la obesidad, la presión arterial alta, el colesterol alto y la ateroesclerosis, que es la acumulación de grasas en las paredes arteriales. Tener niveles altos de lipoproteína de baja densidad (LDL), en particular, es un factor de riesgo para el deterioro y la demencia. La diabetes y el hábito de fumar también son factores de riesgo cardiovascular. Tener diabetes puede aumentar el riesgo de demencia, sobre todo si la glucosa en la sangre no se controla bien. Fumar podría aumentar el riesgo de desarrollar demencia y enfermedades de los vasos sanguíneos.
  • Pérdida auditiva o pérdida de la visión que no se trata. La pérdida auditiva se asocia con un mayor riesgo de padecer demencia. Cuanto mayor sea la pérdida auditiva, mayor será el riesgo. Las investigaciones también sugieren que la pérdida de la visión puede aumentar el riesgo de tener demencia y que tratarla puede disminuirlo.
  • Depresión. La depresión en la adultez es un factor de riesgo de la demencia, en especial en la mediana edad.
  • Contaminación del aire. Según estudios hechos en animales, las partículas de la contaminación del aire pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso. Y, según estudios en humanos, la exposición a la contaminación del aire, particularmente por los gases de escape del tráfico y la quema de madera, se asocia con un mayor riesgo de demencia.
  • Traumatismo craneal. Las personas que han sufrido un traumatismo craneal grave corren más riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Varios estudios de gran envergadura hallaron que el riesgo de demencia y la enfermedad de Alzheimer aumentó en personas mayores de 50 años que tuvieron una lesión cerebral por traumatismo. El riesgo es mayor en personas con lesiones cerebrales por traumatismos múltiples y de mayor gravedad.
  • Afecciones del sueño. Las personas que padecen apnea del sueño y otras alteraciones del sueño podrían tener un riesgo más alto para desarrollar demencia.
  • Niveles bajos de determinadas vitaminas y nutrientes. Los niveles bajos de vitamina D, vitamina B-6, vitamina B-12 y folato pueden aumentar el riesgo de demencia.
  • Medicamentos que pueden empeorar la memoria. Estos incluyen productos para dormir o medicamentos para alergias que contienen difenhidramina (Benadryl, Unisom y otros). También, incluyen medicamentos que puede obtener sin receta médica para el tratamiento de urgencias urinarias, como la oxibutinina (Oxytrol). Además, limite los sedantes. Hable con el profesional de atención médica para saber si alguno de los medicamentos que toma podrían empeorar la memoria.

Complicaciones

La demencia puede afectar muchos sistemas del cuerpo y, por lo tanto, la capacidad de desenvolverse. La demencia puede derivar en lo siguiente:

  • Mala nutrición. Con el tiempo, muchas personas con demencia reducen la ingesta de alimentos o dejan de comer, lo que afecta su consumo de nutrientes. En última instancia, es posible que no puedan masticar y tragar.
  • Neumonía. La dificultad para tragar aumenta el riesgo de atragantamiento. La comida o los líquidos pueden entrar en los pulmones, lo que se conoce como aspiración. Esto puede bloquear la respiración y causar neumonía.
  • Incapacidad para realizar tareas de autocuidado. A medida que la demencia empeora, a las personas les cuesta más tomar un baño o una ducha, vestirse y cepillarse el pelo o los dientes. Necesitan ayuda para ir al baño y tomar los medicamentos según las indicaciones.
  • Problemas de seguridad personal. Algunas situaciones cotidianas pueden presentar problemas de seguridad para las personas con demencia. Por ejemplo, conducir, cocinar y caminar y vivir solas.
  • Muerte. En las etapas avanzadas de la demencia, pueden producirse el estado de coma y la muerte. Esto a menudo sucede debido a una infección.

Prevención

No hay una manera segura de prevenir la demencia, pero hay medidas que podrían ser útiles. Aunque se necesita más investigación, podría ser útil hacer lo siguiente:

  • Mantener la mente activa. Las actividades estimulantes para la mente podrían retrasar la aparición de la demencia y disminuir sus efectos. Pasar tiempo leyendo, resolviendo crucigramas o jugando juegos de palabras.
  • Hacer actividad física y tener vida social. La actividad física y la interacción social pueden retrasar la aparición de la demencia y reducir sus síntomas. Procure hacer 150 minutos de ejercicio por semana.
  • Dejar de fumar. Algunos estudios han demostrado que fumar a partir de la madurez podría aumentar el riesgo de tener demencia y afecciones de los vasos sanguíneos. Dejar de fumar podría reducir los riesgos y mejorar la salud.
  • Consumir la cantidad suficiente de vitaminas. Algunas investigaciones indican que las personas con bajos niveles de vitamina D en la sangre son más propensas a desarrollar la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Puedes aumentar los niveles de vitamina D con ciertos alimentos, suplementos y la exposición al sol. Se necesitan más estudios antes de recomendar un aumento en la ingesta de vitamina D para prevenir la demencia, pero es conveniente que se asegure de obtener la cantidad adecuada de vitamina D. También puede ayudar tomar diariamente vitaminas del complejo B y vitamina C.
  • Controlar los factores de riesgo cardiovascular. Trate la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes. Preste atención al nivel de colesterol LDL y busque tratamiento si es demasiado alto. Los niveles elevados de colesterol LDL en la madurez aumenta el riesgo de demencia. Baje de peso si tiene sobrepeso. La presión arterial alta podría llevar a un mayor riesgo de tener algunos tipos de demencia. Se necesita más investigación para determinar si el tratamiento de la presión arterial alta puede reducir el riesgo de demencia.
  • Cuide su salud mental. Consulte con el profesional de atención médica si tiene depresión o ansiedad.
  • Siga una alimentación saludable. Una dieta como la mediterránea podría promover la salud y reducir el riesgo de tener demencia. Una dieta mediterránea es rica en frutas, verduras, granos o cereales integrales y ácidos grasos omega-3, que se encuentran frecuentemente en ciertos pescados y en los frutos secos. Este tipo de dieta también mejora la salud cardiovascular, lo que puede ayudar a reducir el riesgo de demencia.
  • Duerma bien. Mantenga buenos hábitos de higiene del sueño. Hable con un profesional de atención médica si ronca fuerte o hay momentos en los que deja de respirar o jadea durante el sueño.
  • Trate la pérdida auditiva. Las personas con pérdida auditiva tienen más probabilidades de desarrollar una afección relacionada con el razonamiento, que se conocen como deterioro cognitivo. El tratamiento temprano de la pérdida auditiva, como mediante el uso de audífonos, podría ayudar a reducir el riesgo.
  • Tener exámenes oculares regulares y tratar la pérdida de la visión. Hay investigaciones que sugieren que, si no se trata la pérdida de la visión, el riesgo de demencia podría ser mayor.
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