La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una afección pulmonar de larga duración, cuya causa es el daño a los pulmones. Dicho daño causa hinchazón e irritación, también conocida como inflamación, en el interior de las vías respiratorias, lo que limita el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. Este flujo de aire limitado se conoce como obstrucción. Entre los síntomas, se incluyen problemas para respirar, tos diaria con mucosidad y sibilancia, que es un sonido opresivo y silbante en los pulmones.
La causa de la EPOC suele ser una exposición prolongada a humo, gases, polvo o sustancias químicas irritantes. La causa más frecuente es el humo del cigarrillo.
El enfisema y la bronquitis crónica son los dos tipos más comunes de EPOC. Estas dos afecciones suelen presentarse juntas y la gravedad puede variar entre las personas con EPOC.
La bronquitis crónica es la inflamación del revestimiento de los conductos que transportan aire hacia los pulmones. Estos conductos se llaman bronquios. La inflamación impide que el flujo de aire que entra y sale de los pulmones sea suficiente y produce más mucosidad. En el enfisema, se dañan los alvéolos, que son los sacos de aire pequeños que se encuentran en los pulmones. Los alvéolos dañados no pueden transportar una cantidad suficiente de oxígeno al torrente sanguíneo.
Aunque es una afección que empeora con el tiempo, la EPOC se puede tratar. Si se maneja de manera adecuada, la mayoría de las personas con EPOC pueden controlar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Además, se puede reducir el riesgo de padecer otras afecciones relacionadas con la EPOC, como una enfermedad cardíaca o cáncer de pulmón.
Los síntomas de la EPOC con frecuencia no se presentan hasta que hay mucho daño en los pulmones. Los síntomas suelen empeorar con el tiempo sobre todo si sigue fumando o exponiéndose otros tipos de irritantes.
Los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden incluir los siguientes:
Las personas con EPOC también son propensas a pasar por períodos en los que los síntomas empeoran más que la variación diaria. Este período se llama exacerbación. Las exacerbaciones pueden durar de varios días a semanas. Las posibles causas pueden ser desencadenantes como olores, aire frío, contaminación atmosférica, resfriados o infecciones. Algunos de los síntomas son los siguientes:
Hable con su médico u otro profesional de atención médica si sus síntomas no mejoran con el tratamiento o si empeoran. También hable con el profesional de atención médica si nota síntomas de una infección, como fiebre o un cambio en la mucosidad que expulsa al toser.
En los Estados Unidos, llame al 911 o al número local de urgencia para pedir ayuda, o acuda de inmediato al Departamento de Emergencias de un hospital si no puede respirar, tiene los labios o las uñas azulados, tiene latidos cardíacos rápidos o se siente confundido y tiene problemas para concentrarse.
La principal causa de la EPOC en los países desarrollados es el tabaquismo. En el mundo en desarrollo, la EPOC ocurre, en general, en personas expuestas a los gases de la quema de combustible para cocinar y calentar en casas mal ventiladas. La exposición prolongada a gases, vapores y polvos químicos en el lugar de trabajo es otra causa de la EPOC.
No todas las personas que fuman hace mucho tiempo presentan síntomas de EPOC, pero aún así pueden tener los pulmones dañados, por lo que ya no funcionan tan bien como antes. Algunas personas que fuman padecen afecciones pulmonares menos frecuentes que pueden diagnosticarse como EPOC hasta que se haga un examen más completo que demuestre otro diagnóstico.
El aire viaja por la tráquea y llega a los pulmones a través de dos grandes conductos, que son los bronquios. Dentro de los pulmones, estos conductos se dividen muchas veces como las ramas de un árbol. Los bronquiolos, que son conductos más pequeños, terminan en grupos de pequeños sacos de aire llamados alvéolos.
Los alvéolos tienen paredes muy delgadas llenas de vasos sanguíneos pequeños. El oxígeno en el aire que usted inhala pasa a estos vasos sanguíneos e ingresa al torrente sanguíneo. Al mismo tiempo, el dióxido de carbono, un gas que es un desecho del cuerpo, pasa a los alvéolos y se exhala.
Al exhalar, gracias a la capacidad de estiramiento natural de los alvéolos, se expulsa el aire viejo y se permite la entrada de aire nuevo. Esta capacidad de estiramiento también se llama elasticidad.
La exposición prolongada a irritantes, como el humo del tabaco, daña los pulmones. Este daño evita que el aire entre y salga de los pulmones con libertad, lo que limita la capacidad de proveer oxígeno al torrente sanguíneo y eliminar el dióxido de carbono. Las dos afecciones más frecuentes que evitan que el flujo de aire en los pulmones sea eficaz son las siguientes:

En el enfisema, las paredes internas de los alvéolos, que son los sacos de aire de los pulmones, se dañan, lo que hace que finalmente se rompan. Esto crea un espacio de aire más grande en lugar de pequeños sacos y reduce la superficie de las zonas disponibles para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

La bronquitis es una inflamación del revestimiento de los bronquios. Los bronquios son los encargados de conducir el aire hacia adentro y fuera de los pulmones. Las personas que tienen bronquitis suelen expulsar una mucosidad espesa al toser, que puede cambiar de color.
En la gran mayoría de las personas con EPOC en los Estados Unidos, el daño pulmonar que deriva en la enfermedad es consecuencia de haber fumado cigarrillos durante mucho tiempo. Pero es probable que haya otros factores que influyan en el desarrollo de la EPOC, ya que no todos los fumadores la padecen. Uno de estos factores podría ser una alteración genética que hace que algunas personas sean más propensas a desarrollar la afección.
Otras sustancias irritantes pueden causar EPOC, como el humo del puro, el humo de segunda mano, el humo de la pipa, la contaminación ambiental y la exposición en el lugar de trabajo a polvo, humo o gases tóxicos.
En alrededor del 1 % de las personas con EPOC, esta se debe a una alteración genética trasmitida de una generación a otra. Este es un tipo genético de enfisema. Este gen disminuye los niveles de una proteína denominada alfa-1 antitripsina en el cuerpo. La proteína alfa-1 antitripsina se produce en el hígado y se libera en el torrente sanguíneo para ayudar a proteger los pulmones del daño que causan el humo, los gases y el polvo.
Los niveles bajos de esta proteína, una afección que también se conoce como deficiencia de alfa-1 antitripsina, pueden causar daños hepáticos, afecciones pulmonares como la EPOC, o ambos. Con la deficiencia de alfa-1 antitripsina, suele haber antecedentes familiares de EPOC y los síntomas comienzan a una edad más temprana.
Los factores de riesgo para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica incluyen lo siguiente:
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica puede causar muchas complicaciones, como las siguientes:
A diferencia de otras afecciones médicas, la causa y la manera de evitar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC suelen ser evidentes. La mayor parte del tiempo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica está relacionada directamente con el hábito de fumar. La mejor manera de prevenir la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es no fumar nunca. Si fuma y tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica, dejar de hacerlo ahora mismo puede disminuir la velocidad con la que empeora la afección.
Si fumó durante mucho tiempo, puede ser difícil dejarlo, sobre todo si ya intentó hacerlo una, dos o más veces. Aun así, siga intentándolo. Es esencial encontrar un programa para dejar de fumar que pueda ayudarle a abandonar el hábito para siempre. Es su mejor oportunidad para reducir el daño a sus pulmones. Analice con el profesional de atención médica qué opciones podrían ser adecuadas para usted.
La exposición en el lugar de trabajo a gases, vapores y polvos químicos es otro factor de riesgo para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Si trabaja con este tipo de irritantes pulmonares, hable con su supervisor sobre las mejores formas de protegerse. Esto puede incluir usar equipos que ayuden a evitar inhalar dichas sustancias.
A continuación, le damos algunas medidas que puede tomar para prevenir las complicaciones vinculadas con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica: