Tratamiento

No existe ninguna cura para el resfriado común. Los antibióticos no funcionan contra los virus del resfriado. Trata de aliviar los síntomas de tu bebé con medidas como aspirar los mocos que le producen obstrucción nasal y mantener el aire húmedo.

Por lo general, los medicamentos de venta libre no deben darse a bebés. Si tu bebé se siente mal debido a la fiebre, puedes usar medicamentos para bajársela (antipiréticos o antifebriles) siempre que sigas con mucho cuidado las instrucciones sobre la dosis. Los medicamentos para tratar la tos y el resfriado no son seguros para bebés y niños pequeños.

Medicamentos para reducir la fiebre

Los analgésicos de venta libre como paracetamol (Tylenol y otros) pueden aliviar las molestias asociadas con una fiebre. No obstante, estos medicamentos no eliminan el virus del resfrío. De hecho, permitir que tu hijo tenga una fiebre baja podría ayudar a que el cuerpo combata el virus.

No debes dar paracetamol a bebés menores de tres meses, y ten especial cuidado si das paracetamol a bebés mayores y niños pequeños dado que las pautas de dosis pueden ser confusas. Llama al médico si tienes dudas sobre la dosis correcta para tu bebé.

También puedes usar ibuprofeno (Children's Motrin, Advil y otros), pero solo si tu hijo es mayor de seis meses.

No des estos medicamentos a tu bebé si está deshidratado o vomita continuamente.

Los niños y adolescentes que se recuperan de una varicela o alguna enfermedad de síntomas similares a la gripe nunca deben tomar aspirinas. El motivo es que la aspirina se vinculó al síndrome de Reye, una afección inusual pero potencialmente mortal, en estos casos.

Medicamentos para la tos y el resfrío

La FDA (Food and Drug Administration, Administración de Alimentos y Medicamentos) recomienda enfáticamente no dar medicamentos de venta libre para la tos y el resfrío a niños menores de 2 años de edad. Los remedios de venta libre para la tos y el resfrío no tratan la causa subyacente del resfrío de un niño y no harán que el resfrío se vaya más rápido; además, pueden ser peligrosos para tu bebé.

En junio de 2008, los fabricantes retiraron voluntariamente del mercado los medicamentos de venta libre para la tos y el resfrío. También modificaron las etiquetas de los productos en los restantes medicamentos de venta libre para la tos y el resfrío para advertir a las personas que no los usaran en niños de menos de 4 años de edad por cuestiones de seguridad.

Estilo de vida y remedios caseros

En la mayoría de los casos, puedes tratar el resfrío de un bebé mayor en tu hogar.

  • Proporciona una gran cantidad de líquidos. Los líquidos son importantes para evitar la deshidratación. Haz que tu bebé incorpore la cantidad de líquidos que consume habitualmente. No es necesario incorporar más líquidos. Si estás amamantando al bebé, continúa. La leche materna ofrece una protección adicional contra los gérmenes que causan el resfrío.
  • Diluye la mucosidad. El médico del bebé podría recomendar gotas salinas para la nariz para diluir la mucosidad. Busca estas gotas de venta libre en tu farmacia local.
  • Succiona la nariz del bebé. Mantén las fosas nasales del bebé limpias utilizando una pera de goma. Aprieta la pera de goma para eliminar el aire. Luego coloca la punta de la pera de goma entre 1/4 y 1/2 de pulgada (entre 0,64 y 1,27 centímetros) en la fosa nasal del bebé, apuntando hacia la parte posterior y lateral de la nariz.

    Suelta la pera de goma y sostenla en el lugar mientras succiona la mucosidad de la nariz del bebé. Retira la pera de goma de la fosa nasal del bebé y vacía el contenido en un pañuelo; para ello, aprieta la pera de goma rápidamente mientras sostienes la punta hacia abajo. Repite esta operación cuantas veces sea necesario en cada fosa nasal. Limpia la pera de goma con agua y jabón.

  • Humedece el aire. El uso de un humidificador de agua fría en la habitación del bebé puede aliviar la congestión nasal. Cambia el agua a diario y sigue las instrucciones del fabricante para limpiar el dispositivo.

Preparación para la consulta

Si necesitas consultar con el pediatra de tu hijo o médico de cabecera, a continuación, encontrarás información útil para prepararte para la consulta.

Qué puedes hacer

Haz una lista que incluya lo siguiente:

  • Síntomas que notaste en el bebé, incluidos los que parezcan no tener relación con el motivo de la consulta.
  • Información personal clave, por ejemplo si el bebé asiste a un centro de atención de niños o se expuso de otra manera a una persona con un resfrío común. Incluye cuántos resfríos padeció el bebé, cuánto duraron y si el bebé se expuso a tabaquismo pasivo. Como ayuda, puedes anotar en un calendario el día que notaste que el bebé tuvo un resfrío.
  • Todos los medicamentos que toma el bebé, incluidas las dosis.
  • Preguntas para hacer al médico.

En el caso de un resfrío común, algunas preguntas básicas para hacer al médico incluyen las siguientes:

  • ¿Qué puede estar causando los síntomas del bebé?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué exámenes se necesitan?
  • ¿Cuáles son las mejores medidas que puedo tomar?
  • El bebé tiene otras afecciones. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas de manera conjunta?
  • ¿Debemos respetar alguna restricción?
  • ¿Hay medicamentos de venta libre que no son seguros para un niño de esta edad?

No dudes en realizar otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico del bebé te haga una serie de preguntas, entre ellas:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas del bebé?
  • ¿Fueron continuos u ocasionales?
  • ¿Qué tan graves son?
  • ¿Existe algo que, al parecer, los mejore?
  • ¿Existe algo que, al parecer, los empeore?
  • ¿La congestión nasal hace que el bebé coma o beba menos?
  • ¿El bebé usa menos pañales que de costumbre?
  • ¿Tuvo fiebre? Si la respuesta es sí, ¿cuán alta?
  • ¿El niño tiene las vacunas actualizadas?
  • ¿El niño tomó antibióticos recientemente?

Qué puedes hacer mientras tanto

Toma medidas para que tu bebé se sienta más cómodo. Entre ellas se incluye humedecer el aire en tu hogar y usar gotas de solución salina y una pera de succión para extraer el moco de la nariz de tu hijo.