Un especialista en cáncer de Mayo Clinic explica qué esperar después de un diagnóstico de cáncer.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Casi la mitad de todos los hombres y un tercio de todas las mujeres en los Estados Unidos recibirán un diagnóstico de cáncer en algún momento de sus vidas. Un diagnóstico de cáncer a menudo llega con poca advertencia.

Aquí, Edward T. Creagan, M.D., especialista en cáncer de la sede de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, ofrece sus consejos sobre qué esperar después de un diagnóstico de cáncer y cómo hacerle frente.

Le diría:

  • Conoce los detalles del diagnóstico de cáncer. Primero, averigua el nombre del cáncer, su tamaño y ubicación, dónde se originó y si se ha propagado. Averigua si se considera como un cáncer de crecimiento lento o agresivo.

    Pregunta sobre las opciones de tratamiento disponibles, la tasa de éxito de cada tratamiento y qué efectos secundarios se pueden esperar de cada uno. Sin esa información, no podrás entender con exactitud el problema ni saber qué esperar del tratamiento.

  • Concurre con un acompañante. Ten presente que este es un momento de crisis personal y que tu capacidad para retener información útil podría ser prácticamente nula.

    Por ello, concurre con un acompañante: alguien que sea confiable y que sepa cómo hablar por ti. Elige a alguien que te agrade. Puede ser útil estar con alguien que te ayude a descifrar los mensajes.

Esto depende del tipo de cáncer, el estadio y las opciones de tratamiento que estén disponibles.

Existen muchos tipos diferentes de cáncer y no todos requieren un oncólogo. Por ejemplo, algunos tipos de cáncer, como el cáncer de piel de células basales, pueden extirparse quirúrgicamente y casi no hay probabilidad de que haya episodios recurrentes.

Otros especialistas brindan un mejor tratamiento para otros tipos de cáncer. Por ejemplo, ciertos tumores tiroideos son mejor tratados por los especialistas en tiroides, ya que estos médicos tratan esos tipos de cáncer con mucha más frecuencia que los oncólogos.

Para la gran mayoría de los casos de cáncer, siempre se recomienda consultar con al menos un oncólogo para saber su opinión. Habla con el médico que sea el mejor especialista para tu tipo de cáncer.

Siempre es razonable buscar una segunda opinión de un oncólogo.

Es posible que quieras hacer una consulta en un centro que se especialice en atención médica del cáncer. En los Estados Unidos, podría ser uno de los centros de cáncer designados por el Instituto Nacional del Cáncer en todo el país. Por lo general, estos centros forman parte de una universidad o de un gran centro médico.

Si bien las segundas opiniones son razonables, no pierdas el tiempo yendo a seis o siete centros de cáncer diferentes para ver a varios médicos que pueden decirte lo mismo. Si las dos opiniones son similares, es probable que todos los demás especialistas en cáncer te digan lo mismo.

Busca un médico que:

  • Escuche. Es importante encontrar un médico que escuchará tus inquietudes. Te será más fácil hacerle preguntas.
  • Explique. Es recomendable que el médico pueda usar un lenguaje simple para explicar con términos que puedas entender qué tienes, cuáles son las opciones de tratamiento y cuál es el pronóstico.
  • Comprenda. Es deseable que haya química entre tú y el médico, esa característica difícil de encontrar, es decir, un médico que te comprenda. Si no la sientes, busca a otro médico. El médico puede tener todas las credenciales, pero si no hay química positiva entre ustedes, es mejor que busques otro médico.

Haz que la relación con tu médico sea una sociedad de trabajo. La mejor relación de tratamiento es aquella en la que haces preguntas y participas en tu atención médica.

Cuando analices las opciones de tratamiento con el médico, debes comprender que:

  • El tratamiento está evolucionando. Tradicionalmente, la cirugía ha sido el pilar del tratamiento para la mayoría de los tipos de cáncer.

    Más recientemente, ha habido un movimiento hacia operaciones menos extensivas para tratar el cáncer.

    Por ejemplo, hace una generación, a las mujeres con cáncer de mama se las trataba con mastectomía radical. Hoy en día, en muchos casos se conserva la mama pues se quita solo el tumor canceroso y un margen de tejido alrededor del cáncer por seguridad, y se sigue con radioterapia y, algunas veces, con tratamientos de quimioterapia y hormonales. Este abordaje puede ser tan eficaz como las operaciones más extensivas.

  • Las opciones de tratamiento varían. Infórmate sobre la enfermedad y los enfoques que suelen usarse para tratarla.

    Algunos tipos de cáncer responden mejor a la radiación; otros, a la quimioterapia o a los tratamientos hormonales. Algunos requieren un tipo de terapia; otros, una combinación.

    A veces, es suficiente con la simple observación en lugar del tratamiento. Algunos tipos de cáncer presentan pocos síntomas o ninguno, causan pocos problemas y dolor mínimo o ningún dolor. Incluso pueden permanecer inactivos durante largos períodos. En esos casos, el tratamiento generalmente no mejora la calidad de vida.

    Otros tipos de cáncer son agresivos y pueden causar problemas importantes. En esos casos, el tratamiento puede justificarse.

    Pregunta qué sucedería sin ningún tratamiento, y compara la respuesta con los resultados que se esperarían del tratamiento.

  • Los tratamientos tienen efectos secundarios. Comprende qué efectos secundarios puedes esperar y los beneficios que ofrece el tratamiento. Luego, evalúa cuán dispuesto estás a tolerar los efectos secundarios para obtener los beneficios.

    Los objetivos de la terapia pueden variar, y solo tú puedes decidir cuáles son los efectos secundarios que estás dispuesto a aceptar para lograr tu objetivo.

    Por ejemplo, si eres joven y tienes una enfermedad curable, es posible que estés dispuesto a tolerar efectos secundarios muy graves a corto plazo a cambio de poder eliminar la enfermedad. Pero si tienes 85 años y padeces una enfermedad incurable, puede que no desees aceptar los efectos secundarios graves si el objetivo es vivir solo un mes más o dos.

Pregúntale al médico qué se logrará con el tratamiento.

Por ejemplo, que el médico afirme que el tratamiento aumentará la supervivencia en un 50 por ciento suena genial. Pero si el 50 por ciento significa prolongar la vida de 8 a 12 semanas, y las semanas restantes te las pasas vomitando y luchando contra las náuseas, la debilidad y la fatiga, tal vez no hayas ganado mucho.

No necesariamente. Los tratamientos oncológicos tienen efectos secundarios, pero la mayoría son predecibles.

Tu médico puede darte un plan para evitar muchos efectos secundarios y, además, tratar o aliviar otros.

En general, los efectos secundarios son reversibles, por lo que ayudarte a enfrentarlos debe ser un enfoque de tu médico.

Al elegir un tratamiento, evalúa los posibles efectos secundarios, pero también ten en cuenta que la mayoría no son tan malos como dicen.

Pregúntale a tu médico qué puedes esperar:

  • ¿Cuán mal te sentirás?
  • ¿Cuánta energía tendrás durante el tratamiento?
  • Si actualmente trabajas 50 horas por semana, ¿podrás trabajar la misma cantidad de tiempo durante el tratamiento? ¿Podrás trabajar 20 horas?

Descubre las respuestas a estas preguntas. El tratamiento es tu decisión.

Tal vez sus intenciones sean las mejores, pero la familia y los amigos pueden abrumarte con sus investigaciones. Y pueden tener un exceso de entusiasmo cuando insisten en que realices un tratamiento agresivo sin entender del todo cuáles son sus efectos secundarios y sus resultados.

Pero los amigos y la familia son esenciales para sobrevivir. Existen numerosos estudios que muestran una correlación entre la supervivencia al cáncer y los contactos sociales. Pero debes conocer tus límites. Está bien detenerte y reorganizarte.

Fija tus prioridades y reconoce tus limitaciones.

Jan. 24, 2019