Diagnósticos

El primer paso para diagnosticar el síndrome del asa ciega es, por lo general, una prueba por imágenes, como:

  • Radiografía abdominal
  • Tomografía computarizada del abdomen

Es posible que te realicen pruebas adicionales para determinar si tienes un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado, absorción deficiente de grasas u otros problemas que podrían causar los síntomas o contribuir con su aparición:

  • Radiografía con bario del intestino delgado. En esta prueba, se utiliza una solución de contraste (bario) para cubrir el revestimiento del intestino, de modo que este se vea con facilidad en la radiografía. Una radiografía con bario puede revelar un asa ciega, diverticulosis, un estrechamiento (constricción) del intestino u otros problemas estructurales, así como la lentitud del tránsito intestinal que puede generar un crecimiento excesivo de bacterias.
  • Enterografía por tomografía computarizada. Esta prueba es más sensible que la radiografía con bario o que la tomografía computarizada convencional. Ayuda a detectar la inflamación o los problemas estructurales en el intestino, así como las anomalías en otros órganos, como el páncreas.
  • Prueba de hidrógeno en el aliento. Con esta prueba se mide la cantidad de hidrógeno que exhalas después de beber una mezcla de glucosa y agua. Un rápido aumento de hidrógeno indica una digestión deficiente de los hidratos de carbono y un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado. Si bien se encuentra ampliamente disponible, esta prueba es menos sensible que otras pruebas del aliento.
  • Prueba del aliento con D-xilosa. Esta prueba, que es más precisa que la prueba de hidrógeno en el aliento, mide la cantidad de dióxido de carbono en el aliento. Los niveles altos de dióxido de carbono indican un crecimiento excesivo de bacterias.
  • Prueba de ácidos biliares en el aliento. Los ácidos biliares del hígado ayudan a digerir las grasas (lípidos) en el intestino delgado. El crecimiento excesivo de bacterias obstaculiza el proceso. Esta prueba utiliza una sal biliar con un marcador radioactivo para verificar la disfunción de la sal biliar.
  • Prueba cuantitativa de grasas en las heces. Esta prueba puede determinar cuán bien el intestino delgado absorbe la grasa. Tienes que seguir una dieta con un alto contenido de grasas durante tres días, y después se mide la cantidad de grasa en las heces. Grandes cantidades de grasa no digeridas pueden ser a causa de un crecimiento excesivo de bacterias, pero, con mayor frecuencia, son el resultado de otras enfermedades, como el síndrome del intestino corto o la pancreatitis crónica.
  • Aspirado del intestino delgado y cultivo de líquidos. Esta es la prueba más sensible para detectar el crecimiento excesivo de bacterias. Para obtener la muestra del líquido, los médicos pasan un tubo largo y flexible (endoscopio) por la garganta y a través del tubo digestivo superior hasta llegar al intestino delgado. Se extrae una muestra del líquido intestinal y después se la analiza en un laboratorio para ver si existe crecimiento de bacterias.

Si el médico considera que es muy probable que haya un crecimiento excesivo de bacterias, puede iniciar el tratamiento con antibióticos de inmediato sin realizar un análisis específico.

Tratamientos

Siempre que sea posible, los médicos tratan el síndrome del asa ciega ocupándose del problema de fondo, por ejemplo, a través de la reparación quirúrgica de un asa ciega posoperatoria, una constricción o una fístula. Pero el asa ciega no siempre se puede revertir. En tal caso, el tratamiento se centra en corregir las deficiencias nutricionales y eliminar la proliferación de bacterias.

Antibiotic therapy

En la mayoría de las personas, el tratamiento inicial de la proliferación de bacterias es con antibióticos. Los médicos pueden comenzar con este tratamiento si tus síntomas y tu historia clínica indican que esta es la causa, a pesar de que los resultados de los análisis no sean concluyentes o que no se haya hecho ningún análisis. Si el tratamiento con antibióticos no es efectivo, te harán más análisis.

Un ciclo corto de antibióticos, por lo general, reduce de manera importante la cantidad de bacterias anormales. Pero las bacterias pueden volver cuando se interrumpe el antibiótico, así que el tratamiento puede ser necesario durante un período prolongado. Algunas personas con un asa ciega pueden pasar largos períodos sin tener que tomar antibióticos, mientras que otras pueden necesitarlos en forma regular.

Los médicos también pueden alternar entre diferentes antibióticos para tratar de prevenir la resistencia bacteriana. Los antibióticos eliminan la mayoría de las bacterias del intestino, tanto las normales como las anormales. En consecuencia, los antibióticos pueden provocar algunos de los propios síntomas que tratan de curar, como la diarrea. Alternar entre distintos medicamentos puede ayudar a prevenir este problema.

Apoyo nutricional

Es una parte fundamental para tratar el síndrome del asa ciega, en especial en las personas con pérdida de peso grave. La desnutrición tiene tratamiento, pero el daño que causa no siempre puede revertirse.

Estos tratamientos pueden mejorar las deficiencias de vitaminas, disminuir las molestias intestinales y ayudar con el aumento de peso:

  • Suplementos nutricionales. Las personas con síndrome del asa ciega pueden necesitar inyecciones intramusculares de vitamina B12, además de vitaminas orales, suplementos de calcio y de hierro.
  • Dieta sin lactosa. La lesión del intestino delgado puede provocar la incapacidad de digerir el azúcar de la leche (lactosa). En ese caso, es importante evitar la mayor parte de los productos que contienen lactosa, o consumir preparados de lactosa que ayuden a digerir el azúcar de la leche.

    Algunas personas pueden tolerar el yogur, porque las bacterias utilizadas en el proceso de cultivo degradan la lactosa en forma natural.

  • Triglicéridos de cadena media. La mayoría de los lípidos de la dieta consisten en una cadena larga de moléculas de lípidos (triglicéridos). A algunas personas con síndrome del asa ciega les resulta más fácil digerir los triglicéridos de cadena media, como los del aceite de coco.
  • Los triglicéridos de cadena media a veces se recetan como suplemento dietario para personas con síndrome del asa ciega grave que provocó un síndrome de intestino corto.

Preparación para la consulta

Si tienes signos y síntomas que son frecuentes en el síndrome del asa ciega, pide una consulta con tu médico. Después de una evaluación inicial, te pueden derivar a un médico que se especializa en trastornos digestivos (gastroenterólogo).

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

Información para reunir con anticipación

  • Toma nota de tus síntomas, incluso cuándo comenzaron y cómo cambiaron o empeoraron con el paso del tiempo.
  • Lleva tu expediente médico, sobre todo si te hicieron una cirugía en el estómago o en el intestino, si padeces un trastorno intestinal o si te aplicaron radiación en el abdomen o en la pelvis.
  • Haz una lista de todos tus medicamentos, vitaminas y suplementos.
  • Anota la información médica clave, como otras enfermedades que te hayan diagnosticado. Asegúrate de que tu médico sepa si te hicieron alguna cirugía abdominal.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida. Estos factores pueden estar relacionados con los signos y síntomas digestivos.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. Puede resultar difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico. Preparar una lista de preguntas con anticipación puede ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo de la consulta con el médico.

No dudes en hacer preguntas. Algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mi afección?
  • ¿Qué enfoque de tratamiento me recomiendas?
  • Estos tratamientos que me recetas, ¿tienen efectos secundarios asociados?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo tratarlos?
  • ¿Necesitaré tomar medicamentos durante un período largo?
  • ¿Cada cuánto tendré que venir para controlar mi avance?
  • ¿Debería tomar algún suplemento nutricional?
  • ¿Tengo alguna deficiencia de vitaminas?
  • ¿Puedo hacer cambios en la dieta o en mi estilo de vida para disminuir o controlar los síntomas?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede dejar tiempo para repasar los puntos a los que quieres dedicar más tiempo. Te puede preguntar lo siguiente:

  • ¿Alguna vez te hicieron una cirugía abdominal?
  • ¿Qué síntomas tienes?
  • ¿Cuándo notaste por primera vez estos síntomas?
  • ¿Los síntomas aparecen y desaparecen o se mantienen más o menos estables?
  • ¿El dolor que sientes se parece a un cólico?
  • ¿El dolor se extiende a otras partes del abdomen o a la espalda?
  • ¿Has bajado de peso sin proponértelo?
  • ¿Notaste algún cambio en las heces?
  • ¿Hubo vómitos entre tus signos y síntomas?
  • Entre tus signos y síntomas, ¿tuviste fiebre?
  • ¿Alguna persona de tu entorno tuvo signos o síntomas similares recientemente?
  • ¿Cuál es tu dieta diaria habitual?
  • ¿Alguna vez te diagnosticaron una alergia alimentaria o una intolerancia a la lactosa?
  • ¿Te han diagnosticado alguna otra enfermedad?
  • ¿Qué medicamentos tomas actualmente? Por ejemplo, medicamentos de venta con receta y de venta libre, vitaminas, hierbas y suplementos.
  • ¿Tienes antecedentes familiares de trastornos intestinales o de cáncer de colon?
  • ¿Alguna vez recibiste radioterapia en el abdomen o en la pelvis?
  • ¿Alguna vez tuviste cálculos renales?
  • ¿Alguna vez tuviste problemas en el páncreas?
  • ¿Tienes la enfermedad de Crohn?
Feb. 26, 2015
References
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