El trastorno por consumo de alcohol es un patrón de consumo de alcohol que implica tener problemas para controlar lo que bebe, estar preocupado por el alcohol o continuar consumiéndolo incluso cuando le cause problemas. Este trastorno también comprende la necesidad de tener que beber más para lograr el mismo efecto o la presencia de síntomas de abstinencia cuando disminuye o suspende rápidamente el consumo. El trastorno por consumo de alcohol comprende un nivel de consumo que suele llamarse alcoholismo.
El consumo no saludable de alcohol abarca todo consumo de alcohol que pone en riesgo su salud o su seguridad, o que causa otros problemas relacionados con la bebida. También comprende el consumo excesivo de alcohol, un patrón de consumo de alcohol por el cual un hombre toma cinco o más bebidas en dos horas, o, en el caso de una mujer, al menos, cuatro bebidas en dos horas. El consumo excesivo de alcohol ocasiona riesgos significativos para la salud y para la seguridad.
Si su patrón de consumo de alcohol le produce una gran aflicción y problemas reiterados para desenvolverse en la vida diaria, es probable que tenga un trastorno por consumo de alcohol. Puede oscilar entre leve y grave. Sin embargo, aunque un trastorno se leve puede intensificarse y llevar a problemas graves, por lo que el tratamiento temprano es importante.
El trastorno por consumo de alcohol puede ser leve, moderado o grave, según la cantidad de síntomas que manifieste. Entre los signos y síntomas, están los siguientes:
El trastorno por consumo de alcohol puede consistir en períodos de ebriedad, conocido como alcoholismo agudo y síntomas de abstinencia.
El National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (Instituto Nacional contra el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo) define un trago estándar como cualquiera de los siguientes:
Muchas personas que tienen un trastorno por consumo de alcohol dudan en buscar tratamiento porque no reconocen que tienen un problema. La intervención de sus seres queridos puede ayudarlas a reconocer y aceptar que necesitan ayuda profesional. Si está preocupado por alguien que bebe demasiado, pida a un profesional con experiencia en el tratamiento del alcoholismo que lo asesore sobre cómo abordar a esa persona.
Si cree que a veces bebe mucho alcohol, si beber le está causando problemas o si su familia está preocupada porque bebe, hable con el profesional de atención médica. Existen otras maneras de pedir ayuda, como hablar con un profesional de la salud mental o buscar asistencia en los grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos o grupos de autoayuda similares.
Como la negación del problema es común, es posible que crea que no tiene un problema con el alcohol. Tal vez no se dé cuenta de cuánto bebe o cuántos problemas en su vida están relacionados con el consumo de alcohol. Escuche a sus familiares, amigos o colegas cuando le digan que revise sus hábitos con el alcohol o que busque ayuda. Considere hablar con alguien que haya tenido este problema y se haya recuperado.
Los factores genéticos, psicológicos, sociales y ambientales pueden repercutir en la manera en la que este tipo de bebidas afectan el cuerpo y el comportamiento. Hay teorías que sugieren que, en algunas personas, el consumo de bebidas alcohólicas tiene una repercusión diferente y mayor que puede derivar en trastornos relacionados con el consumo de alcohol.
Con el paso del tiempo, consumir bebidas alcohólicas en exceso puede modificar el funcionamiento normal de algunas áreas del cerebro relacionadas con la experiencia de placer, el razonamiento y la capacidad de controlar el comportamiento. Esto podría dar lugar a un fuerte deseo de beber alcohol para intentar revivir las sensaciones positivas o aliviar las negativas.
El consumo de alcohol puede comenzar en la adolescencia, pero el trastorno por consumo de alcohol se manifiesta, con mayor frecuencia, entre los 20 y los 30 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.
Estos son algunos factores de riesgo del trastorno por consumo de alcohol:
El alcohol inhibe el sistema nervioso central. En algunas personas, la reacción inicial puede ser una sensación de aumento de energía. Pero a medida que continúa bebiendo, le genera somnolencia y pierde el control de sus acciones.
El alcohol en exceso afecta el habla, la coordinación muscular y los centros vitales del cerebro. Un consumo excesivo de alcohol puede, también, causar un estado de coma que ponga en riesgo la vida o la muerte. Esto es especialmente preocupante cuando toma determinados medicamentos que también inhiben la actividad cerebral.
Consumir bebidas alcohólicas en exceso puede reducir las habilidades de razonamiento y disminuir las inhibiciones, lo que da lugar a decisiones erróneas y a situaciones o comportamientos peligrosos, como los siguientes:
Beber demasiado alcohol en una sola ocasión o a lo largo del tiempo puede ocasionar problemas de salud, como los que se nombran a continuación:
Una intervención temprana puede prevenir los problemas relacionados con el alcohol en adolescentes. Si tiene un hijo adolescente, manténgase alerta a los signos y síntomas que podrían indicar un problema con el alcohol:
Usted puede ayudar a evitar el consumo de alcohol de un adolescente: