Si bien la cirugía de espalda puede aliviar algunas de las causas del dolor de espalda, en pocos casos suele ser necesaria. En general, el dolor de espalda mejora por sí solo en tres meses.
La lumbalgia, que es el dolor en la parte baja de la espalda, es una de las razones más comunes por las que las personas consultan a un profesional de atención médica. Los tratamientos comunes pueden incluir medicamentos antiinflamatorios, aplicación de calor o de hielo, y fisioterapia.
La cirugía de espalda podría ser una opción si otros tratamientos no han resultado eficaces y el dolor es incapacitante.
Muchas personas con dolor de espalda también sienten dolor en una pierna. En general, estos síntomas se deben a la presencia de nervios pinzados en la columna vertebral. Los nervios pueden pinzarse por diversos motivos, como los siguientes:
La cirugía de espalda alivia este dolor de piernas más que el de espalda. El dolor de espalda continúa en muchas personas que se someten a este tipo de cirugía.
Puede ser muy difícil precisar la causa exacta del dolor de espalda, aunque se observen problemas en los discos o espolones óseos en los estudios por imágenes. En ocasiones, en los estudios por imágenes que se realizan por otros motivos pueden observarse abultamientos o hernias de disco que no causan síntomas ni requieren tratamiento.

A medida que la columna vertebral envejece, existen más posibilidades de que se desarrollen espolones óseos o hernias de disco. Estos problemas pueden reducir la cantidad de espacio disponible para la médula espinal y los nervios que se ramifican de esta.
Los diferentes tipos de cirugía de espalda incluyen los siguientes:
Antes de aceptar someterse a una cirugía de espalda, piense en la posibilidad de obtener una segunda opinión de un especialista en columna vertebral calificado. El dolor de espalda y de pierna puede ser un asunto complejo que podría requerir un equipo de profesionales de atención médica para su diagnóstico y tratamiento.
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