Vitaminas y suplementos para la enfermedad del hígado graso (Enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica)

    Los hábitos de estilo de vida y las medidas de cuidado personal, como alcanzar un peso saludable, comer bien y mantenerse activo, son las formas más efectivas de controlar la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica metabolic dysfunction–associated steatotic liver disease (MASLD), anteriormente conocida como esteatosis hepática no alcohólica.

    Las vitaminas y los suplementos no pueden curar la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica y no sustituyen a los hábitos saludables. Sin embargo, los investigadores están estudiando cómo ciertas vitaminas y suplementos podrían contribuir a la salud del hígado cuando se combinan con cambios en el estilo de vida.

    Vitamina E

    La vitamina E es un antioxidante, lo que significa que es un nutriente que puede ayudar a proteger las células contra el daño. Las investigaciones sugieren que, en las personas que padecen enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, la vitamina E puede potenciar los antioxidantes naturales del hígado, ayudar a reducir la inflamación y la cicatrización hepáticas, y contribuir a prevenir la acumulación de grasa. Sin embargo, se necesita más información para confirmar estos resultados.

    Si le interesa tomar vitamina E para tratar la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, consulte primero con su profesional de atención médica. La vitamina E no es segura para todas las personas. Por ejemplo, no se recomienda en personas con cicatrices graves en el hígado ni en aquellas que tienen diabetes tipo 2.

    La cantidad diaria recomendada de vitamina E para adultos es de 15 miligramos (mg). Es probable que un suplemento que contenga únicamente vitamina E tenga una dosis de unos 67 mg de esta vitamina. Si tomar un suplemento de vitamina E es adecuado para usted, su profesional de atención médica podrá recomendarle la dosis más adecuada.

    Ácidos grasos omega-3

    Los ácidos grasos omega-3 son grasas saludables que pueden aliviar la inflamación y reforzar el sistema inmunitario. El aceite de pescado es una fuente de ácidos grasos omega-3 que se obtiene de la alimentación. Las investigaciones sobre ácidos grasos omega-3 y esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica son variadas. Algunas investigaciones sugieren que los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la grasa hepática y ralentizar o incluso revertir la formación de cicatrices vinculada a la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica. Otros estudios no han encontrado una relación clara entre los omega-3 y la inflamación o la formación de cicatrices en el hígado.

    Lo mejor es consumir fuentes naturales de ácidos grasos omega-3. Entre ellas se incluyen los pescados grasos, como el salmón, la caballa y las sardinas, las nueces, algunas semillas y las verduras de hoja verde. Si no ingiere suficientes omega-3 en su alimentación, consulte al equipo de atención médica sobre la posibilidad de tomar suplementos.

    Beta caroteno

    El beta caroteno es un antioxidante que se almacena principalmente en el hígado. Se encuentra en alimentos como los tomates, la sandía, el mango, la calabaza y la piña. Las personas con un índice de masa corporal superior a 40 y con enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica suelen presentar niveles de betacaroteno más bajos que aquellas que no tienen dicha enfermedad.

    Algunas investigaciones sugieren que el beta caroteno podría ayudar a proteger las células del hígado contra el daño, reducir la formación de cicatrices y mejorar la inflamación. Sin embargo, se necesita más investigación.

    Licopeno

    El licopeno es conocido principalmente por ser el antioxidante que se encuentra en los tomates. También está presente en frutas como los albaricoques, los melones, los melocotones, los pomelos y la papaya.

    El licopeno es un potente antioxidante que puede reducir el riesgo de esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica y disminuir la grasa y la inflamación del hígado. Algunas investigaciones han observado una relación entre el licopeno y la reversión de la fibrosis. Pero se necesita más investigación para confirmar esos resultados.

    Curcumina

    La curcumina es un antioxidante presente en la cúrcuma. Las investigaciones sugieren que la curcumina podría reducir la inflamación, la acumulación de grasa y la cicatrización del hígado. Sin embargo, se necesita más investigación.

    ¿Qué hay de los productos para “limpiar el hígado” o ”desintoxicar el hígado”?

    Aunque puede resultar tentador probar un suplemento que prometa limpiar o “desintoxicar” el hígado, tomar este tipo de suplementos no suele ser una buena idea. Algunos suplementos que afirman ayudar al hígado pueden, en realidad, dañarlo. Y aunque otros, como el cardo mariano, son generalmente seguros, no se ha demostrado que sean eficaces para mejorar la salud del hígado.

    La mejor manera de mantener el hígado sano es adoptar buenos hábitos de autocuidado.

    Mantenga informado al equipo de atención médica

    Informe al equipo de atención médica de todos los suplementos que tome, aunque crea que son seguros. Asegúrese de seguir estrictamente las pautas de dosificación.

    Y recuerde lo siguiente: Si bien las vitaminas y los suplementos mencionados anteriormente pueden ayudar a mejorar la salud del hígado en personas con esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica, no constituyen una cura. El consumo de vitaminas y suplementos para la salud hepática solo debe hacerse con el asesoramiento del equipo de atención médica como parte de su plan de atención médica, y no como sustituto de este.

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    ART-20587290


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