4 de Noviembre de 2011
ROCHESTER, Minnesota — Ante un dolor punzante en el pecho, lo primero que se sospecha es un ataque cardíaco. Sin embargo, la edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter dice que alrededor de 30 por ciento de las personas a quienes se les realiza imágenes de la arteria cardíaca porque se sospecha un ataque al corazón, no lo tiene.
¿Cuál es la causa más probable? La acidez estomacal.
En alrededor de 60 por ciento de los pacientes que sienten un dolor en el pecho que no es de índole cardíaca, la culpable es la acidez estomacal. La acidez estomacal generalmente es un síntoma de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE), afección en la que el ácido de la digestión regresa o refluye del estómago al esófago. El esófago y el corazón están muy cerca uno del otro y la provisión nerviosa de ambos es similar y por ello, el dolor del esófago puede confundirse con el dolor de un ataque cardíaco. Por lo general, no hay manera de que los médicos puedan distinguir entre dolor esofágico y dolor del corazón sin realizar algunos exámenes.
La acidez estomacal normalmente produce una sensación de ardor que podría presentarse acompañada por un sabor amargo en la boca. Algunos pacientes que padecen ERGE o acidez estomacal sienten en el pecho un dolor diferente al de la sensación de ardor. No se sabe bien por qué ocurre ese dolor del pecho, pero una teoría es que la acidez estomacal podría desencadenar espasmos musculares o la respuesta del síndrome de lucha o fuga. Existen varios exámenes de diagnóstico para llegar al meollo de las posibles causas del dolor del pecho relacionado con el esófago o con la acidez estomacal.
El dolor del pecho también podría derivar de otras enfermedades. La hernia de hiato, afección en la que parte del estómago se desliza sobre el diafragma hacia el pecho, puede producir dolor allí. Lo mismo puede suceder con los cálculos en la vesícula biliar. Además, otra fuente para el dolor del pecho podrían ser las lesiones en las costillas o la inflamación muscular debida a afecciones crónicas como la fibromialgia. Otras posibilidades también pueden ser algunos problemas pulmonares, la ansiedad, los ataques de pánico y el estrés.
Cuando una persona siente un dolor punzante en el pecho, debe buscar atención médica de urgencia. Lo primero es descartar un ataque cardíaco, porque eso puede ser mortal y es la causa más probable del dolor en el pecho.
ROCHESTER, Minnesota — ¿Cuáles son los mejores remedios para una gripe fuerte? La edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter ofrece sugerencias para aliviar ese malestar.
Líquidos: beba líquidos en gran cantidad. El agua, el jugo, el caldo puro o el agua tibia con jugo de limón y miel pueden aliviar la congestión.
Gárgaras con agua salada: hacer gárgaras con agua salada puede aliviar la inflamación o comezón de la garganta. Disuelva entre ¼ y ½ cucharita de sal en 8 onzas de agua.
Descongestionante nasal: no se debe consumir productos como Afrin o 4-Way por más de tres días seguidos porque el uso prolongado puede causar un "efecto de rebote", en el que los síntomas empeoran cuando se suspende el medicamento.
Gotas nasales o rociadores de solución salina: estos productos de venta sin receta médica ayudan a combatir la congestión nasal. A diferencia de los descongestionantes nasales, estos no producen ningún efecto de rebote.
Sopa de pollo: sí, ¡es cierto! Las cualidades tranquilizadoras de un humeante plato de sopa podrían deberse a que posiblemente afloja la mucosidad y al efecto antiinflamatorio.
Ni se moleste en pedir al médico un antibiótico para tratar la gripe: los antibióticos destruyen a las bacterias, pero no funcionan con los virus, y no se ha demostrado con ninguna prueba convincente que el zinc mejore los síntomas de la gripe. El rociador nasal y el gel con zinc se han vinculado a la pérdida permanente del olfato.
ROCHESTER, Minnesota — Si bien la hipertensión es muy común con la edad y generalmente no produce síntomas notables, tampoco se la debe ignorar. La edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter trata sobre varias alternativas para controlar la hipertensión.
La presión sanguínea está determinada por la cantidad de sangre que el corazón bombea y la resistencia de las arterias al flujo sanguíneo. La presión sanguínea será mayor según más cantidad de sangre bombee el corazón y más estrechas sean las arterias. Cuando la hipertensión no se controla, aumenta el riesgo para problemas médicos graves, entre ellos, un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular.
Para controlar el problema, generalmente es preciso realizar cambios en la alimentación, aumentar la actividad, perder el exceso de peso, y en algunos casos, añadir medicamentos.
Alimentación sana: la dieta DASH (enfoques alimentarios para detener la hipertensión) puede ayudar a controlar y prevenir la hipertensión. Esta dieta pone énfasis en las frutas, las verduras, los cereales integrales y los productos lácteos bajos en grasa. Otras tácticas alimenticias para controlar la presión sanguínea son: comer menos grasas saturadas y grasa total, además de disminuir la cantidad de sodio en la alimentación. El objetivo de no consumir más de 1500 miligramos de sodio es bueno para la mayoría de personas mayores de 51 años y para los individuos de raza negra, cualquiera que sea su edad o si padecen hipertensión, diabetes o alguna enfermedad crónica del riñón.
Hacer actividad física y/o controlar el peso: realizar actividad física durante 30 minutos diarios por lo menos puede ayudar a disminuir la presión sanguínea y controlar el peso. Las personas gordas que pierden 10 libras logran disminuir su presión sanguínea.
Otros hábitos sanos: es importante dormir bastante y lidiar bien con el estrés. Las mujeres y los hombres mayores de 65 años deben restringir el consumo de alcohol a no más de una bebida diaria. La recomendación para los hombres menores de 65 años es de no consumir más de dos bebidas al día. Los fumadores deben dejar el hábito, porque el tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos y acelera el proceso de endurecimiento de las arterias.
Medicamentos: realizar cambios en el estilo de vida generalmente no es suficiente para controlar la hipertensión con eficacia. Por ello, los médicos normalmente recomiendan dosis bajas o una combinación de dos o más medicamentos para la presión sanguínea que, por lo general funciona mejor que tomar una dosis grande de un solo medicamento. Existen muchos medicamentos que pueden considerarse y son:
Podría ser necesario realizar varios intentos hasta encontrar el medicamento o la combinación de ellos que sea más eficaz. Cuando es difícil controlar la presión sanguínea, se podría remitir al paciente a un especialista en hipertensión.
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Emily A. Hiatt
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