3 de Octubre de 2011
ROCHESTER, Minnesota — Los pacientes de cáncer podrían recibir tratamiento con cualquiera de los más de 100 medicamentos para quimioterapia que funcionan de manera distinta y cuyo efecto sobre el organismo es diferente. La edición de octubre de Mayo Clinic Health Letter contiene un informe especial de ocho páginas respecto a cómo obtener el máximo beneficio de la quimioterapia y las maneras de controlar los efectos secundarios. Entre las sugerencias presentadas están las siguientes:
Alimentarse bien: la náusea y el vómito son efectos secundarios comunes de algunas quimioterapias, pero no de todas. Además, la persona puede perder el apetito y reducir de peso sin quererlo. Es importante colaborar con el equipo médico para controlar estos efectos secundarios e ingerir comida balanceada cuando tenga hambre.
Existen medicamentos que previenen o tratan la náusea. Por otro lado, se ha demostrado con estudios que la acupuntura también podría ser un tratamiento eficaz para la náusea. Entre otras tácticas útiles estarían el tomar pastillas de jengibre, beber refresco de jengibre (ginger ale) o participar en técnicas de relajamiento como meditación, respiración profunda o hipnosis.
Descanse mucho: el cansancio es uno de los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia y del cáncer. Una persona podría sentir cansancio durante pocos días cada vez y recobrar la vitalidad entre uno y otro tratamiento. Cuando se siente cansancio, éste puede ser debilitante. Es importante permitir que el cuerpo descanse lo necesario para que la posibilidad de combatir la enfermedad sea mejor. El objetivo debe ser dormir ocho horas todas las noches y, además, sería provechoso tomar una o dos siestas durante el día.
Hacer ejercicio moderado: el ejercicio puede ayudar a mejorar el sistema cardiovascular, el sistema respiratorio y la fuerza muscular. Además, puede mejorar la calidad de vida y el bienestar emocional, además de disminuir el estrés, la pérdida del apetito y el cansancio durante el tratamiento. Muchos estudios recientes han demostrado que la gente que, con regularidad, hace ejercicio moderado durante el tratamiento siente menos cansancio. Andar en bicicleta, caminar, nadar, hacer yoga o tai chi pueden ser buenos tipos de ejercicio durante el tratamiento del cáncer.
Dedicar tiempo para relajarse: no cabe duda que el diagnóstico de cáncer y el tratamiento son estresantes, pero los científicos dicen que es especialmente importante esforzarse por disminuir el estrés mientras la persona se somete al tratamiento. El estrés ejerce un efecto nocivo profundo sobre el ámbito físico, psicológico y conductual. Existen pruebas que sugieren que el estrés desempeña alguna función en el avance de la enfermedad y que afecta el tiempo de vida.
Entre las técnicas útiles para disminuir el estrés están el realizar actividades como mantener un diario, respirar profundo o escuchar música relajante. De igual manera, se ha demostrado que las prácticas de mente y cuerpo, como el yoga, el tai chi y la meditación ayudan a los pacientes de cáncer a controlar el estrés, la ansiedad y la depresión.
ROCHESTER, Minnesota — La ciencia aún no lo logra, pero algún día los médicos podrán tratar un corazón lesionado mediante la inyección de células capaces de crear un músculo cardíaco y vasos sanguíneos nuevos y sanos. De igual manera, llegará el día en que se podrá implantar células para reemplazar las destruidas o dañadas por la enfermedad de Parkinson, la diabetes o la enfermedad de Alzheimer.
La edición de octubre de Mayo Clinic Health Letter trata sobre este naciente campo, llamado medicina regenerativa. Los médicos utilizan varios tipos de células madre, las mismas que son capaces de producir algunos o todos los tipos de células, a fin de descubrir nuevos tratamientos para enfermedades asoladoras.
Las células madre son la materia prima del cuerpo. Un embrión de 4 ó 5 días se compone de alrededor de 150 células madre, que se dividen y diferencian hasta convertirse en todas las células del cuerpo. Existen también varios otros tipos de células madre, incluso células madre adultas, que están presentes en poca cantidad en la mayoría de tejidos, pero estas células madre adultas tienen limitaciones en cuanto a la variedad de células que pueden producir.
En el año 2007, los científicos identificaron otra categoría de células madre adultas, llamada células madre pluripotenciales. Estas versátiles células están programadas genéticamente para convertirse en células madre embrionarias y encierran la posibilidad de producir cualquier tipo de tejido. Esta categoría de células madre evita los muchos problemas éticos y legales que rodean a las células madre embrionarias y parece ser más esperanzadora que las células madre adultas normales.
Hasta el momento, la aplicación más ampliamente utilizada para la terapia de células madre es el trasplante de médula ósea y son pocos los usos en el resto de la atención al paciente. Las células madre dérmicas, por ejemplo, se manipulan en el laboratorio para crear parches grandes de piel que luego se injertan en heridas grandes. De igual manera, se implantan células madre de la córnea en pacientes que han sufrido daños en la parte delantera de la córnea.
Es enorme la esperanza para las células madre, pero por el momento, apenas se dan los primeros pasos en la mayoría de aplicaciones. Quedan todavía muchas preguntas respecto a cómo guiar el comportamiento de las células madre implantadas dentro del cuerpo. Los científicos no están seguros de si las células madre sobrevivirán, causarán tumores o podrían convertirse en algún tipo fortuito de célula. Por el momento, la mayoría de investigaciones permanece confinada al laboratorio, mientras los científicos buscan ilustrarse más sobre el tema.
ROCHESTER, Minnesota — ¿Atún, salmón o suplementos? La edición de octubre de Mayo Clinic Health Letter ofrece alternativas para escoger los ácidos grasos omega 3, que parecen disminuir el riesgo de fallecer a consecuencia de una enfermedad cardíaca.
Una manera de hacerlo es consumiendo dos porciones de 3,5 onzas de pescado de agua fría, como el arenque, la caballa, el salmón, las sardinas y el atún. Esa es la recomendación de la Asociación Americana del Corazón, pero a algunas personas no les gusta el pescado o les preocupa las toxinas de comer pescado con regularidad.
Los suplementos ofrecen otras alternativas para ingerir ácidos grasos omega 3. El consumo de una dosis diaria de 250 a 500 miligramos (mg) de una mezcla de ácidos grasos omega 3, llamadas DHA y EPA, es una buena meta para la mayoría de gente. Una dosis diaria de 1.000 mg es lo que generalmente se recomienda para los sobrevivientes de ataque cardíaco o para la gente que padece enfermedades cardiovasculares.
Entre los diferentes suplementos están:
Los suplementos de aceite de pescado, que son una alternativa barata. Una pastilla de 500 mg que combina DHA y EPA cuesta alrededor de 10 centavos de dólar. Los estudios sobre los suplementos de aceite de pescado no han detectado la presencia de toxinas.
Suplementos de aceite de krill, que generalmente cuestan dos o cuatro veces más que los suplementos normales de aceite de pescado. Un estudio descubrió que tomando alrededor de un tercio menos de aceite de krill que de aceite de pescado, se obtenían resultados similares en los niveles sanguíneos de DHA y EPA.
Suplementos derivados de algas, cuyo costo es razonable, pero sólo ofrecen DHA.
Aceite de linaza o de nuez, que contiene la versión vegetal de los ácidos grasos omega 3, llamada ALA, y que posiblemente funciona mejor como apoyo para otras fuentes de ácidos grasos omega 3.
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Emily A. Hiatt
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