2 de Agosto de 2011
ROCHESTER, Minnesota — Anualmente, más de medio millón de adultos en Estados Unidos atraviesa por un reemplazo de la articulación de la rodilla. La edición de agosto de Mayo Clinic Health Letter hace una revisión de los reemplazos de rodilla, también llamados artroplastia de rodilla, que permiten aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad de aquella articulación de la rodilla que se encuentra gravemente enferma.
En una rodilla normal, las superficies de la articulación están recubiertas por cartílago, que es una sustancia lisa y acolchada que permite que la parte interior de la rótula (rodilla) y el extremo del fémur (hueso del muslo) y tibia (hueso de la parte inferior de la pierna) rocen entre sí con facilidad. La osteoartritis y la artritis reumatoide pueden dañar el cartílago de la rodilla y hueso, ocasionando dolor entre moderado y fuerte, incluso en reposo. Se piensa en reemplazar toda la rodilla cuando el dolor afecta de manera importante las actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras, sentarse o levantarse.
En ese procedimiento, el cirujano primero extirpa el cartílago y hueso dañados, mientras prepara las superficies de la articulación de la rodilla para los componentes de la nueva. Luego, coloca y alinea esos componentes especializados de metal y plástico para que las superficies de la articulación recuperen el movimiento, casi sin ninguna fricción.
Después de la cirugía, el paciente debe recibir buena rehabilitación que incluye hacer ejercicios y actividades de bajo impacto. La mayoría de pacientes puede volver a realizar actividades no vigorosas, como trabajos ligeros en casa o ir de compras, dentro de 3 a 6 semanas. La mayoría logra caminar sin bastón ni muletas después de un par de meses.
El reemplazo de rodilla alivia el dolor y mejora la calidad de vida de la mayoría de pacientes. Si bien el nivel de actividad que el paciente tenía antes de la cirugía influirá sobre la recuperación, la mayoría de gente puede volver a realizar una variedad de actividades de bajo impacto, como nadar, trabajar en el jardín, jugar golf o andar en bicicleta.
El reemplazo de rodilla se puede realizar en adultos de todas las edades, pero normalmente se hace en personas mayores. Este procedimiento se considera sólo cuando otros tratamientos y tácticas no han sido útiles para el paciente. Entre otras alternativas menos invasivas están el modificar las actividades, perder peso, usar ayudas para caminar y tomar analgésicos.
ROCHESTER, Minnesota — Durante miles de años, los chinches se han dado festines con las personas mientras duermen y, aunque la mayoría de países desarrollados logró erradicarlos después de la Segunda Guerra Mundial, ahora vuelven a convertirse en un problema. La edición de agosto Mayo Clinic Health Letter ofrece algunos pasos simples que ayudan a minimizar el riesgo de llevar chinches a la casa.
Los chinches son más comunes en ambientes de alto tráfico, como hoteles, edificios de apartamentos, dormitorios estudiantiles, edificios de oficinas, salas de cine y hasta bibliotecas. A los chinches no les importa si el ambiente está limpio o sucio, pues mientras encuentren escondite y un cuerpo vivo, están cómodos en casi todas partes.
Los chinches maduros son de color café rojizo, de forma ovalada y plana, con tamaño casi igual al de una semilla de manzana. Los chinches recién nacidos son más pequeños, casi incoloros y difíciles de ver. Los chiches se esconden durante el día, pero emergen para comer cuando la gente está durmiendo o sentada quieta.
Las siguientes sugerencias pueden ayudarle a mantener a raya a los chinches:
Algunas personas no presentan reacción a las picaduras de los chinches, mientras que otras tienen reacciones alérgicas que pueden ser de fuerte comezón, ampollas o ronchas. El enrojecimiento y la hinchazón normalmente pasan por sí solos en cuestión de una o dos semanas. No hay pruebas de que los chinches transmitan enfermedades a los humanos.
ROCHESTER, Minnesota — Si uno siente comezón o dolor dentro de la oreja, podría tratarse de una infección del oído externo. La edición de agosto de Mayo Clinic Health Letter trata sobre las infecciones del oído externo y cómo tratarlas o evitarlas.
La infección del oído externo se conoce también como otitis externa y generalmente es producto de una infección bacteriana que invade la capa de piel que recubre el conducto auditivo. Entre las señales y síntomas de una infección del oído externo podrían estar el sentir comezón en el conducto auditivo, tener una sensación de llenura en el oído y que salga un líquido claro o pus del oído.
Un tratamiento oportuno normalmente erradica la infección y, por lo general, consiste en limpiar de desechos y pus al conducto auditivo externo a fin de que las gotas puedan llegar a la zona infectada. Según el tipo y gravedad de la infección, normalmente se recetan gotas para los oídos junto a otros tratamientos, como soluciones ácidas para restaurar el ambiente antibacteriano del oído, un antibiótico para combatir a las bacterias, un esteroide para reducir la inflamación o algún antimicótico.
Mayo Clinic Health Letter le ofrece las siguientes sugerencias para evitar las infecciones del oído externo:
Oídos secos: séquese con cuidado los oídos después de nadar o bañarse, porque el agua que permanece dentro del conducto auditivo puede descomponer el cerumen normal y volver al conducto vulnerable a infecciones bacterianas.
Evitar raspones: cuando uno se rasca con el dedo o con un hisopo pueden dañarse los delicados tejidos del conducto auditivo.
Evitar irritaciones: proteja los oídos con motas de algodón cuando utilice rociador para el cabello o tinte, pues la reacción a un producto para el cabello o a las joyas puede provocar alergias o afecciones de la piel que, a su vez, promueven irritación.
Descanse un poco de los audífonos: no se ponga los audífonos durante un rato para permitir que se sequen los oídos.
No se debe ignorar un dolor o molestia en el oído. Una de las complicaciones graves de las infecciones del oído externo es presentar una infección fuerte y agresiva que puede diseminarse hacia el cartílago y hueso del cráneo. Si bien esa complicación es más común entre los ancianos, los diabéticos y quienes tienen debilitado su sistema inmune, cuando no se trata la infección, ésta puede convertirse en mortal.
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Emily A. Hiatt
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