5 de Abril de 2011
ROCHESTER, Minnesota — Las personas que durante mucho tiempo han sufrido de dolores de cabeza se benefician al avanzar en edad porque las cefaleas disminuyen en cantidad y los síntomas se vuelven más leves. La edición de abril de Mayo Clinic Health Letter trata sobre los cambios que las personas de 50 ó 60 años podrían notar en sus dolores de cabeza.
Dolores de cabeza por tensión: las personas que sufren de estos dolores durante la edad adulta, al avanzar en edad generalmente notan que disminuye la frecuencia. La gente puede sentir este tipo de dolores de cabeza como una banda apretada colocada alrededor de la cabeza o como un apretón apagado.
Migrañas: las personas mayores que sufrieron migrañas en la juventud, generalmente notan que este tipo de dolor de cabeza disminuye en cantidad e intensidad con la edad. Además, la naturaleza de las migrañas también tiende a cambiar, pues el dolor de la cabeza podría ser más disperso en lugar de en una sola zona. Por su parte, la náusea, el vómito y la sensibilidad a la luz y al sonido también tienden a ocurrir menos frecuentemente con la edad. Por otro lado, las personas mayores podría presentar síntomas nuevos durante una migraña, como sequedad en la boca, y algunas personas mayores tienen la experiencia del aura, que es un cambio visual no doloroso, sin tener dolor de cabeza.
Nuevos tipos de dolor de cabeza: con la edad, es más probable que cualquier tipo nuevo de dolor de cabeza se vincule a una enfermedad subyacente, que puede oscilar desde la apnea del sueño al accidente cerebrovascular o al tumor cerebral. Se justifica recibir atención médica de inmediato cuando el dolor de cabeza presenta lo siguiente:
Por lo general, las personas de más de 50 años deben conversar con sus médicos sobre cualquier síntoma nuevo de dolor de cabeza.
ROCHESTER, Minnesota — Cualquier dolor punzante en el pecho siempre amerita una visita al departamento de emergencia, aunque la causa no necesariamente sea un ataque al corazón sino un espasmo de la arteria coronaria. La edición de abril de Mayo Clinic Health Letter trata sobre este desencadenante de problemas y lo que representa para la salud cardíaca.
Un espasmo de la arteria coronaria es un estrechamiento breve y temporal de la arteria que provee sangre al corazón. El espasmo puede provocar síntomas de angina, o sea presión en el pecho, o un dolor opresivo y aplastante. A pesar de que el espasmo no sea un ataque cardíaco, bien puede desencadenar uno o iniciar una alteración mortal del ritmo cardíaco. Cuando los eventos se repiten, eso puede alterar la función cardíaca y preparar el terreno para que se produzca insuficiencia cardíaca.
El espasmo de la arteria coronaria es más común entre los jóvenes, pero también ocurre entre las personas mayores, sobre todo entre las mujeres mayores. La afección normalmente se diagnostica mediante imágenes radiológicas (angiografía coronaria) obtenidas después de que el paciente se presenta con dolor del pecho u otros síntomas de ataque cardíaco. Cuando los médicos no descubren ningún estrechamiento de las arterias, ni bloqueos propios de la enfermedad arterial coronaria, entonces se sospecha un espasmo de la arteria coronaria. El diagnóstico se confirma mediante más exámenes.
El hecho de que no exista estrechamiento de las arterias tampoco significa que todo necesariamente se encuentra bien, pues la enfermedad arterial coronaria generalmente se presenta en el sitio donde se produjo el espasmo de la arteria coronaria. En las primeras etapas de una enfermedad arterial coronaria, los vasos sanguíneos sufren cambios imperceptibles. Además, las placas cargadas de colesterol al principio crecen hacia afuera, sin ocasionar ningún estrechamiento.
El tratamiento inicial para el espasmo de la arteria coronaria se concentra en las causas subyacentes. En las personas mayores, eso incluye lidiar con algunos factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de una enfermedad cardíaca. Las recomendaciones serán de suspender el consumo de tabaco, mantener un peso sano y alimentarse sanamente, además de controlar el estrés. Cualquier tratamiento adicional se enfocaría en controlar otros factores de riesgo, tales como hipertensión, colesterol y diabetes.
Muchos pacientes responden bien a las terapias iniciales, especialmente quienes padecen enfermedad arterial coronaria mínima. Entre otras alternativas están la colocación de una endoprótesis en el lugar del espasmo o la implantación de un desfibrilador para detener las arritmias cardíacas.
ROCHESTER, Minnesota — La edición de abril de Mayo Clinic Health Letter ofrece recetas para ensaladas que sirven de comida completa y son bajas en calorías, pero satisfacen, son sabrosas y ricas en nutrientes.
Para empezar, llene un plato con 2 tazas o más de verduras de hojas verdes. Si bien la lechuga (repollada, mantecosa, roja o verde) sería la base normal para la ensalada, existen otras alternativas, tales como: lechuga arúgula, berros, col, endivias belgas o rojas, berza o repollo verdiblanco, col china, acelga, hojas de mostaza, hojas de nabos, col rizada, lechuga de cordero y espinaca.
Verduras y frutas: Escoja dos o más, para un total de 2 tazas. Entre las alternativas que añaden textura, sabor y la oportunidad de masticar están: alcachofas, espárragos, remolachas, brócoli, zanahorias, coliflor, pepinos, cebolleta, jícama, arvejas en vaina, pimientos, rábanos, calabaza, manzanas, albaricoques, bayas, frutas cítricas, uvas, mango, melón, melocotón, peras, piña, granada y sandía.
Proteína: Añada una proteína magra o baja en grasa a la ensalada. Entre las alternativas sin carne están: lentejas, arvejas, tofu, tempeh o pasta de soja y frijoles (porción de ½ taza). De lo contrario, puede optar por añadir hasta 2 onzas de carne, cordero, cerdo, aves, atún, salmón, trucha, camarones o almejas. Limite los quesos bajos en grasa hasta una porción de 1 onza.
Carbohidratos y granos integrales: Añada un grano integral o carbohidrato. Entre las alternativas están: cebada, trigo bulgur, cuscús, kasha rusa, mijo, quinua, fideo, arroz integral o silvestre (porción de ½ taza). De lo contrario, complemente la ensalada con una rosca pequeña de pan (bagel), una rebanada de pan, el pan plano naan o el pan de pita. Entre otras alternativas que puede considerar están una porción de galletas saladas integrales, tostadas Melba, galletas saladas en forma de lazo (pretzels), o ½ taza de crutones.
Especias: Puede añadirlas sin límite. Entre las más sabrosas están la albaca, cebollana, eneldo, hinojo, menta, orégano, perejil, cilantro y estragón.
Adicionales: Elija máximo dos alimentos adicionales con alto contenido de sal o ricos en calorías para la ensalada, que pueden ser: frutos secos (la porción son 6); aceitunas (la porción son 8); fruta seca (1/4 taza); salsa picante (1/4 taza); mayonesa sin grasa o con bajo contenido calórico (1 cuchara); o aderezo de ensalada sin grasa o con bajo contenido calórico (2 cucharas). Posiblemente desee obviar los aderezos cremosos y prefiera poner sobre la ensalada jugo de limón, un poco de vinagre de vino tinto o aceite de oliva.
Esta amplia variedad de nutritivos ingredientes ofrece recetas de ensaladas sabrosas, bajas en calorías y que reemplazan a una comida, además de aumentar su ingesta diaria de frutas y verduras.
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Emily A. Hiatt
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