23 de Diciembre de 2010
JACKSONVILLE, Florida — Investigadores de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, encontraron una pista en cuanto a cómo algunas personas desarrollan una forma de demencia que afecta las áreas del cerebro asociadas con personalidad, conducta y lenguaje.
En el numero online del American Journal of Human Genetics del 17 de noviembre, los científicos escribieron que descubrieron un eslabón entre dos proteínas — progranulina y sortilin — que según ellos podría abrir nuevas vías para el tratamiento de la degeneración lobular frontotemporal (DLFT), que se produce en el lóbulo frontal y el lóbulo temporal del cerebro. Esta forma de demencia, que es actualmente incurable, por lo general ocurre en personas más jóvenes, en comparación con otros trastornos comunes neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer.
"Ahora podemos buscar un vínculo directo entre estas dos proteínas y el desarrollo de DLFT", dice la autora principal del estudio, la neuro- científica Rosa Rademakers, Ph.D. "La esperanza es que si encontramos una fuerte asociación, podría ser posible manipular terapéuticamente los niveles de una o ambas de estas proteínas".
Coincidentemente, un grupo de investigación de la Universidad de Yale, dirigido por Stephen Strittmatter, M.D., Ph.D., también ha señalado la asociación de sortilin con progranulina — lo que confirma los resultados de la Clínica Mayo. Su estudio también se publicó el 17 de noviembre en la revista Neuron.
DLFT es una familia de enfermedades del cerebro que comparten algunas características moleculares comunes. Una de ellas es la presencia de mutaciones en el gen que produce la proteína tau en las neuronas. El otro es mutaciones en el gen progranulina, que investigadores de la Clínica Mayo y sus colegas descubrieron en el 2006. Encontraron que del 5 al 10% de los pacientes con DLFT tienen una mutación en este gen, y que estas mutaciones conducen a una pérdida sustancial de la producción normal de proteínas progranulina, y el desarrollo de DLFT.
La proteína producida por el gen progranulina se encuentra en todo el cuerpo, y desempeña diferentes funciones de acuerdo al tipo de tejido (órgano) donde se encuentra. Pero en el cerebro, se cree que apoya a las neuronas y las mantiene saludables.
Aún, los investigadores no saben realmente cómo funciona la proteína progranulina normal en el cerebro — con qué otras proteínas interactúa — y entonces en este estudio ellos procuraron descifrar pistas acerca de la biología de progranulina a través de la realización de un estudio de asociación de genoma completo (GWAS).
Basado en sus conclusiones anteriores de que un simple test de sangre es capaz de medir los niveles de progranulina en el plasma y se podría utilizar para identificar pacientes con mutaciones de progranulina, tomaron muestras de sangre de 518 individuos sanos en un GWAS para buscar las variantes genéticas que podrían explicar algunas de las variabilidades normales de los niveles de progranulina en el plasma.
Encontraron una asociación muy fuerte con dos variantes genéticas en la misma región del cromosoma 1 y confirmaron este descubrimiento en un segundo grupo de 495 individuos saludables.
Al revisar la literatura científica, los investigadores comprobaron que la misma variante genética, que se encontró estaba asociada con los niveles de progranulina en el plasma, también afecta los niveles de la proteína sortilin. Al igual que progranulina, sortilin se encuentra en todo el cuerpo y se involucra en distintas tareas. En el cerebro, se sabe que es importante para la sobrevivencia de las neuronas cerebrales.
"Entonces, usando un acercamiento genético, identificamos una conexión previa desconocida entre sortilin y progranulina", dice la Dra. Rademakers.
Luego los investigadores estudiaron las dos proteínas en cultivos celulares y mostraron que la cantidad de sortilin en las células determina cuánta progranulina es llevada al interior de la célula o se queda fuera de ésta. "Nuestro estudio muestra que los cambios en los niveles de sortilin llevan a diferentes niveles de progranulina disponible para las células", dice la Dra. Rademakers. "Dado que encontramos que pacientes con DLFT a menudo tienen menos progranulina que la que debieran, creemos que si se puede manipular los niveles de progranulina y/o sortilin en el cerebro, es posible que se tenga una manera de tratar este trastorno.
"Ambos estudios, el nuestro y el liderado por los investigadores de Yale, describen muestras completamente independientes e imparciales que identifican la proteína sortilin como importante en la regulación de progranulina", dice la Dra. Rademakers. "Esto obviamente abre nuevos caminos para el tratamiento de pacientes con mutaciones de progranulina y tal vez de los pacientes con demencia en general".
También participaron en estos estudios investigadores del National Institutes of Health, University College London, University of British Columbia y la Clínica Mayo en Minnesota.
El estudio fue financiado por el National Institutes of Health y el Consortium for Frontotemporal Dementia Research. Los autores declaran no tener conflictos de interés.
Para más información acerca de tratamientos para la demencia en la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, llamar al departamento de Servicios Internacionales al teléfono 904-953-7000 o enviar un email a intl.mcj@mayo.edu.
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