13 de Diciembre de 2010
ROCHESTER, Minnesota — Se cree que el radón es la segunda causa principal para cáncer de pulmón después del tabaquismo y se calcula que anualmente ocasiona 21.000 muertes en Estados Unidos.
La edición de diciembre de Mayo Clinic Women's HealthSource trata sobre la forma en que este gas invisible penetra en los hogares, los peligros que conlleva y la importancia de comprobar su presencia en una vivienda, así como qué hacer cuando los niveles de radón son altos.
El radón es un gas invisible, que no tiene olor ni sabor y se encuentra en cualquier tipo de tierra. El radón es fruto de la descomposición natural del uranio en la tierra y emerge hacia el aire para entrar en casas y edificios a través de rajaduras en los cimientos o de uniones y espacios alrededor de las tuberías.
El radón expone a las células pulmonares a pequeñas explosiones radioactivas, que dañan el ADN de las células sensitivas que revisten las vías respiratorias y crean el ambiente propicio para el desarrollo del cáncer de pulmón. Cuando se desarrolla un cáncer de pulmón, éste normalmente aparece entre 5 y 25 años después de la exposición al radón. Los fumadores expuestos al radón enfrentan un riesgo mucho mayor para cáncer de pulmón que los no fumadores expuestos a la misma cantidad de radón.
En Estados Unidos, se cree que prácticamente una de cada 15 viviendas tiene niveles altos de radón y éstos podrían variar según la cantidad de uranio contenido en la tierra y la construcción de la vivienda. En la región central y noreste de Estados Unidos es donde generalmente se encuentran niveles altos de radón. Además, los niveles de radón podrían variar dentro de un barrio determinado y cambiar de día a día o de una estación a otra.
Existen varias pruebas simples para medir el radón en una vivienda, las mismas que pueden adquirirse ya sea en una ferretería o tienda de acabados para el hogar, en muchas oficinas estatales y locales, o en algunos centros académicos. Existen pruebas a corto y largo plazo: las de corto plazo miden el nivel de radón de la vivienda entre 2 y 90 días, según el tipo de prueba. La recomendación general es empezar con una prueba de corto plazo y si el resultado es alto, confirmarlo con una segunda prueba.
El promedio para el nivel interior de radón, que se mide en unidades llamadas picocuries, es de alrededor de 1,3 picocuries por litro de aire (pCi/L). Cuando los resultados son de 4 pCi/L o más, es necesario hacer modificaciones a la vivienda para reducir el nivel de radón. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recomienda que, en dichas situaciones, se trabaje con un contratista certificado por el estado o debidamente calificado para mitigar el radón. Si bien el precio varía, el costo promedio para reducir el nivel de radón es de alrededor de 1.200 dólares.
Puede encontrar más información sobre las diferentes pruebas disponibles en el sitio electrónico de la EPA: http://www.epa.gov/radon/.
ROCHESTER, Minnesota — El entrenamiento con intervalos no es sólo para los atletas que compiten, dice la edición de diciembre de Mayo Clinic Women's HealthSource.
En el entrenamiento con intervalos, se alternan períodos cortos de actividad intensa con intervalos de actividad más ligera. Inicialmente, este método sólo se utilizó para entrenar a atletas en competencias porque se creía que era demasiado arduo para la gente común y corriente; pero los últimos estudios revelan que una gran rango de gente, incluso las personas mayores, las que carecen de condicionamiento físico y quienes padecen de problemas cardíacos, no solamente toleran el entrenamiento con intervalos sino que lo aplican para lograr mayor bienestar cardíaco.
Piense en las siguientes ventajas del entrenamiento con intervalos:
ROCHESTER, Minnesota — Obesidad o mala nutrición es el dilema que viven muchas personas en Estados Unidos, dice la edición de Mayo Clinic Women's HealthSource.
La edición de diciembre trata sobre las pautas alimenticias del año 2010 para los estadounidenses y ofrece otras actualizaciones sobre la obesidad. Las pautas, publicadas cada cinco años por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, se enfocan sobre la obesidad. El informe anota que la epidemia de obesidad amerita atención inminente y constituye "la única gran amenaza a la salud pública de este país".
Entre los puntos más destacados del artículo están los siguientes:
Hay más cantidad de obesos, pues hace diez años ningún estado de los Estados Unidos tenía tasas de obesidad de 30 por ciento o superiores. Hoy en día, nueve estados superan esa cifra y ningún estado ha alcanzado el antiguo objetivo de una tasa de obesidad menor a 15 por ciento.
Los factores que contribuyen a las crecientes tasas de obesidad son el consumo excesivo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico y bajo valor nutritivo, así como la falta de actividad física. La mayoría de calorías que se consumen diariamente en Estados Unidos proviene de alimentos que no son muy recomendables y, entre ellos, los cinco principales son: los postres a base de masas (pasteles, galletas y rosquillas dulces), la soda, las bebidas deportivas y las energéticas, así como la pizza. Esto ha llevado a una situación en la cual muchos estadounidenses aunque son obesos, también son malnutridos.
Comer más verduras, puesto que la recomendación es procurar ingerir verduras, frutas y cereales integrales. Esos alimentos llenan, son bajos en calorías y contienen muchos nutrientes necesarios para una buena salud.
Ingerir menos grasas sólidas y azúcar, entre las que están las grasas saturadas y transaturadas que añaden más calorías a la alimentación y suben los niveles de colesterol, además de aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Las pautas recomiendan restringir el consumo de grasas saturadas a menos de 7 por ciento de las calorías diarias, evitar los productos comerciales con grasas transaturadas y reducir al mínimo el consumo de azúcar. Las grasas saturadas están presentes en al carne y los productos lácteos; mientras que las grasas transaturadas están en las papas fritas, las rosquillas dulces, las galletas, las papas fritas de bolsa, la margarina en barra y la manteca.
Hacer actividad física de manera regular, ya que las pautas recomiendan un mínimo de 2,5 horas de actividad física moderada (caminata rápida) ó 1,25 horas de actividad vigorosa (correr o trotar) por semana.
Mayo Clinic Women's HealthSource se publica mensualmente para ayudar a la mujer a disfrutar de una vida más sana y productiva. Los réditos de las suscripciones sirven para financiar investigaciones médicas en Mayo Clinic. Para suscribirse, por favor visite www.bookstore.mayoclinic.com o llame al 800-876-8633, extension 9751.
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Emily A. Hiatt
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