15 de Noviembre de 2010
ROCHESTER, Minnesota — Los lanzadores (pítcher) del béisbol no son los únicos que corren riesgo de sufrir lesiones en el manguito rotador del hombro. Según la edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter, las personas mayores de 60 años sufren más lesiones del manguito rotador que las de otros grupos de edad.
El manguito rotador se compone de cuatro músculos y tendones que corren entre los huesos de la parte superior del brazo y del omóplato, para facilitar el movimiento del hombro y ayudar a sujetar la articulación compuesta por cabeza y acetábulo que conecta la parte superior del brazo con el hombro. Ante cualquier tipo de irritación o daño de esos músculos y tendones, se habla sobre una lesión en el manguito rotador.
El dolor es el síntoma más común de un problema con el manguito rotador, pero la intensidad del mismo no necesariamente es indicativo de la gravedad de la lesión. A veces, un desgarro importante del manguito rotador causa poco dolor, mientras que una irritación menor puede ocasionar un dolor que interfiere enormemente con la vida cotidiana de la persona.
El manguito rotador puede sufrir una torcedura o un desgarro cuando la persona se cae e intenta amortiguar el golpe con el brazo. Movimientos repetitivos, como el de pintar una pared, también serían suficientes para irritarlo. Otras razones son el jugar tenis o golf, aparte de trabajar en el área de la construcción o levantar objetos pesados. La degeneración de músculos y tendones, cada vez más común pasados los 40 años, igualmente puede desempeñar un papel en estas lesiones. Además, espolones, mala postura y desequilibrio en la fuerza muscular pueden asimismo producir dolor en el manguito rotador.
El dolor leve generalmente mejora con medidas de autocuidado, como reposo, aplicación de hielo en el hombro y analgésicos de venta libre. No obstante, es importante acudir al médico si el dolor continúa o interfiere con las actividades cotidianas.
El tratamiento, muy posiblemente, implicará recibir fisioterapia durante varias semanas para ayudar a que la lesión sane, mejore la flexibilidad tanto del manguito rotador como de los músculos del hombro y se recupere la fuerza. El médico también podría recomendar una inyección de corticosteroides para eliminar la inflamación y, de esa manera, reducir el dolor.
Una cirugía menor podría ser lo indicado cuando el dolor se relaciona con un espolón o con depósitos de calcio que pinzan el tendón. Por su parte, los desgarros grandes del músculo también pueden repararse quirúrgicamente. Normalmente, se requieren entre cuatro y seis meses de rehabilitación para que el paciente recupere la funcionalidad del hombro.
ROCHESTER, Minnesota — El cansancio, el dolor de cabeza y la irritabilidad son las primeras señales de deficiencia de hierro. La edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter trata sobre la deficiencia de hierro y por qué es importante determinar la causa subyacente.
Si los niveles de hierro se encuentran bajos, la producción de glóbulos rojos sanos disminuye. Los glóbulos rojos se crean en la médula ósea, donde recogen hemoglobina rica en hierro. La hemoglobina es un componente sanguíneo que transporta oxígeno a los tejidos y el hierro, por su parte, es necesario para la producción de hemoglobina.
Cuando la hemoglobina disminuye, los glóbulos rojos transportan menos oxígeno y como resultado, se presentan síntomas que podrían avanzar desde sentir cansancio a no poder hacer ejercicio por falta de aire.
La deficiencia de hierro puede diagnosticarse mediante un análisis de sangre. A veces, es fácil determinar las causas para la deficiencia de hierro, como en el caso de pérdida de sangre vinculada a menstruaciones fuertes, a una lesión o a un traumatismo. Por otro lado, un sangrado interno también puede contribuir a deficiencia de hierro. Un sangrado crónico no reconocido en el tracto gastrointestinal puede relacionarse con un cáncer y, por ello, es primordial determinar en las personas mayores y en quienes tienen antecedentes de cáncer de colon si detrás de la pérdida de sangre hay un cáncer de colon. La deficiencia de hierro puede ser una de las primeras señales de cáncer de colon. Otras posibles causas para deficiencia de hierro son la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn.
Tomar suplementos de hiero puede aumentar la producción de hemoglobina y aumentar las reservas de hierro. Es fundamental determinar lo que está detrás de la deficiencia de hierro para establecer la mejor alternativa de tratamiento.
ROCHESTER, Minnesota — La grasa del pescado, o sea los ácidos grasos omega 3, disminuyen el riesgo de enfermedad cardíaca; pero existe la inquietud de que los contaminantes presentes en el pescado puedan ser mayores que los beneficios para la salud. La edición de noviembre de Mayo Clinic Health Letter presenta lo último sobre las ventajas y riesgos de comer pescado.
Comer una o dos porciones de pescado por semana, sobre todo de salmón u otros pescados con alto contenido de ácidos grasos omega 3, puede disminuir el riesgo de morir a consecuencia de un ataque cardíaco en 33 por ciento. Las investigaciones vinculan el consumo de ácidos grasos omega 3 con menos riesgo de presentar ritmo cardíaco anormal, que puede derivar en muerte cardíaca súbita. De igual manera, las pruebas indican que los omega 3 ayudarían a bajar el nivel de los triglicéridos y a disminuir las placas de ateroma que crecen dentro de los vasos sanguíneos.
Sin embargo, el pescado y los mariscos también contienen mercurio metílico, componente de la contaminación ambiental, fruto de la industrialización, que cae en forma de lluvia ácida. Los peces ingieren mercurio al comer, por lo que alimentarse con mucho pescado puede aumentar el riesgo de acumular cantidades tóxicas de mercurio.
En la mayoría de adultos, el rango de lo que se considera una cantidad normal de mercurio y niveles tóxicos oscila considerablemente. Al sopesar riesgos y ventajas del consumo de pescado y mariscos, se debe tomar en cuenta la edad y fase de la vida de una persona. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) recomienda que los niños pequeños y las mujeres embarazadas o que amamantan eviten comer aquellos pescados con el índice más alto de contaminación por mercurio que, concretamente, son el blanquillo, el tiburón, el pez espada y la caballa gigante. Para las demás personas, la FDA sugiere comer dos veces por semana aquellos pescados que tienen los niveles más bajos de mercurio, como el salmón, la merluza (carbonero) o el abadejo.
No obstante, las últimas investigaciones plantean que, en general, para los adultos podría ser provechoso consumir pescado y mariscos más de una vez por semana. En las mujeres posmenopáusicas y hombres mayores, los beneficios cardiovasculares de ingerir una variedad de pescados con los niveles más bajos de mercurio sobrepasa bastante a los riesgos. La investigación recomienda que se puede comer a diario tilapia, abadejo o merluza, lenguado, camarones, trucha, arenque, salmón, atún enlatado sin aceite y bacalao. El estudio recomienda pasar por alto tanto el pez espada como el tiburón.
Las secretarías de salud estatales y locales ofrecen información sobre la seguridad de la pesca en cada lugar. Además, la Agencia de Protección Ambiental ofrece información sobre el consumo seguro de pescado en www.epa.gov/fishadvisories/states/htm.
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Emily A. Hiatt
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