19 de Abril de 2010
WASHINGTON — En el primer estudio sobre la vitamina K y el riesgo para linfoma no Hodgkin, los científicos del recinto médico de Mayo Clinic en Minnesota descubrieron que la gente que ingiere alimentos con bastante cantidad de vitamina K tiene menos riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin. Esta enfermedad es un cáncer del sistema inmune y en Estados Unidos es el más común de tipo hematológico.
Durante la Centésimo Primera Conferencia Anual de la Asociación Americana para la Investigación sobre el Cáncer (AACR), los científicos informaron que el riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin fue aproximadamente 45 por ciento menor entre los participantes cuya ingesta de vitamina K se encontraba dentro del cuartil mayor del estudio (>108 ug/día), en comparación con las personas cuya ingesta se encontraba en el cuartil menor (<39 ug/día). Esta relación permaneció igual después de tomar en consideración otros factores como edad, sexo, educación, obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol e ingesta de alimentos con alto contenido de antioxidantes.
La vitamina K es soluble en agua y su origen puede ser vegetal (filoquinona o vitamina K1) o de síntesis bacteriana. Este estudio calculó la ingesta de vitamina K de origen vegetal proveniente de la alimentación y fruto del consumo de suplementos. Las fuentes alimenticias más comunes de vitamina K1 son las hojas de lechuga y la espinaca, aunque otras verduras, aceites vegetales y algunas frutas también la contienen en menor cantidad.
Los científicos del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic estudian constantemente la conexión entre alimentación y riesgo para linfoma no Hodgkin y por ello, la posibilidad de alguna función desempeñada por la vitamina K atrajo su interés. Si bien la vitamina K es mejor conocida por su función básica en varias proteínas que participan en la coagulación sanguínea (el nombre de la vitamina deriva de la palabra alemana "Koagulations"), parece que también es importante en otros procesos biológicos, tales como la inhibición de citocinas inflamatorias que se cree desempeñan alguna función en el linfoma no Hodgkin, así como en las vías que participan en la detención del ciclo de las células y en la muerte celular.
"Estos resultados sirven como estímulo para avanzar porque este primer trabajo sobre la conexión entre vitamina K y linfoma no Hodgkin reveló que el efecto protector es bastante fuerte", comenta el investigador principal del estudio, Dr. James Cerhan, epidemiólogo de cáncer. "No obstante, igual que con todo nuevo hallazgo, esto debe replicarse en otros estudios".
El estudio de Mayo contó con la participación de 603 pacientes apenas diagnosticados por primera vez con linfoma no Hodgkin y 1.007 participantes cotejas que no padecían cáncer y fungían de "controles". Los científicos solicitaron a los participantes que respondieran un cuestionario sobre cuánto ingerían normalmente de más de 120 alimentos durante los dos últimos años previos al diagnóstico de cáncer o a su participación en el estudio (sujetos de control). Por otro lado, preguntaron también sobre el consumo de una variedad de suplementos. El consumo de vitamina K se calculó a partir de los datos ofrecidos.
A pesar de la clara tendencia hacia el hecho de que ingerir mayor cantidad de vitamina K de fuentes alimenticias se vincula a menor riesgo para linfoma no Hodgkin, el cuadro fue ligeramente distinto con los suplementos de vitamina K. Si bien aumentar la ingesta de vitamina K mediante suplementos ofreció protección contra el linfoma no Hodgkin, se llegó a un punto en donde mayor ingesta ya no reducía más el riesgo. "Aunque la importancia de este hallazgo no sea clara", anota el Dr. Cerhan, "plantea que posiblemente no valga la pena ingerir altas dosis de suplementos". El médico anota también que las personas que toman ciertos anticoagulantes orales o medicamentos anticonvulsivos deben seguir estrechamente las recomendaciones de sus médicos respecto a la ingesta de vitamina K, porque ésta puede interferir con esos fármacos.
"Este estudio no pudo evaluar de manera definitiva si el efecto protector observado obedece al consumo de vitamina K, a otra exposición alimenticia o al estilo de vida", comenta el Dr. Cerhan. "No obstante, estos resultados se suman a muchos datos existentes que sustentan el hecho de que una alimentación con bastante cantidad de hortalizas de hoja verde evita varios tipos de cáncer y otras enfermedades".
El estudio se financió gracias al Instituto Nacional del Cáncer.
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Emily A. Hiatt
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