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Mayo Clinic, primera en Estados Unidos en otorgar el alta a paciente con corazón artificial

El paciente ahora goza de su familia, después de más de dos años de confinamiento hospitalario

24 de Mayo de 2010

PHOENIX, Arizona — El Mayo Clinic Hospital, ubicado en el noreste de Phoenix, hizo historia el 3 de mayo al convertirse en el primer hospital de Estados Unidos en otorgar el alta a un paciente con corazón artificial, después de más de dos años de hospitalización.

Hablar de este paciente como "un hombre sin corazón" habría sido sumamente difícil para familiares, amigos y proveedores de atención médica. Charles Okeke de 43 años, esposo y padre de tres niños pequeños, recibió un corazón artificial el 3 de septiembre de 2008, después de que el suyo propio sufriera daños tan grandes que obligaron a extirparlo completamente.

Okeke contó siempre con un sistema de apoyo, tanto mecánico, como humano. Una máquina de 400 libras de peso, que por su tamaño y peso fue bautizada como "Gigante Azul", proveía energía para más de 600 días al corazón artificial, el mismo que podía bombear hasta 9,5 litros de sangre hacia el cuerpo del paciente. Sin embargo, el tamaño de la máquina requería que Okeke nunca abandonara el hospital.

No obstante, todo cambió el 26 de marzo de 2010 cuando la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) otorgó autorización condicional para una versión de 13 libras de la máquina, que bombea sangre de la misma manera que el Gigante Azul, pero con mucha más portabilidad. La versión compacta, llamada "Freedom Driver" (controlador de la libertad) puede transportarse o llevarse como mochila. Eso permitió que Okeke finalmente pudiera regresar a casa con su familia.

Cuando en el anhelado día se abrieron las puertas del ascensor en el atrio del Mayo Clinic Hospital, Okeke, su esposa, familiares y demás personas que lo cuidaron recibieron una lluvia de vítores, aplausos y lágrimas de cientos de empleados de Mayo que con el pasar de los años habían conocido y admirado a este hombre. Entre la multitud, sobresalía la presencia del Dr. Francisco Arabia, el cirujano de Okeke que abogó incansablemente por conseguir la autorización de la FDA para el aparato más pequeño.

Okeke, fuerte y con buen estado físico gracias a su determinación de mantenerse sano mientras aguardaba el aparato móvil (en la zona de fisioterapia de Mayo a diario levantaba pesas y hacía ejercicios para el corazón, mientras todavía se encontraba atado al Gigante Azul de 400 libras), abandonó el vestíbulo del hospital e inmediatamente escoltó a Natalie al jardín aledaño donde, unidos de las manos, admiraron la vista de las flores, cactos y del majestuoso cielo azul.

Instantes antes de abandonar el recinto hospitalario en dirección a casa, por primera vez en más de dos años, Okeke brevemente se dirigió a los presentes para mencionar que, gracias a quienes cuidaron de él, su permanencia en el Mayo Clinic Hospital fue "casi" halagadora.

Mayo Clinic participa en la FDA Investigational Device Exemption of the Freedom Driver (Exención para aparatos de investigación de la FDA en favor del Freedom Driver). La intención del aparato es actuar de puente para el trasplante. Okeke ha tenido que vivir con el corazón artificial durante tanto tiempo porque su organismo produce anticuerpos que dificultan la implantación de un corazón donado compatible. Hace ya varios años, su cuerpo rechazó un corazón donado.

La espera de Okeke será más tolerable ahora que se encuentra rodeado del apoyo de su tan unida familia.

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