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Significativa repercusión de factores del estilo de vida sobre supervivencia de pacientes con linfoma no de Hodgkin, descubre estudio

Tabaquismo, obesidad y consumo de alcohol vinculados a peor supervivencia

13 de Mayo de 2010

ROCHESTER, Minnesota — Un nuevo estudio dirigido por investigadores de Mayo Clinic, en colaboración con seis instituciones estadounidenses más, descubrió que la supervivencia general de los pacientes con linfoma no de Hodgkin que fuman, consumen alcohol o son obesos antes del diagnóstico de cáncer es peor que la de los pacientes sin esos factores de riesgo. Dicha relación se mantuvo, inclusive después de considerar factores clínicos y demográficos, igual que al tomar en cuenta sólo los fallecimientos debidos a este tipo de linfoma.

AVISO SOBRE EL VIDEO: Otros recursos para video y audio, incluso el fragmento de una entrevista con el Dr. James Cerhan en el que describe la investigación, están disponibles en el blog noticioso de Mayo Clinic .

Para ejemplificar lo dicho, los pacientes con linfoma no de Hodgkin y antecedentes de más de 20 años de tabaquismo tenían un riesgo 76 por ciento mayor de muerte que quienes nunca fumaron; los pacientes que consumían más de 43 gramos de alcohol a la semana tenían un riesgo 55 por ciento mayor de fallecer que quienes no bebían; y los pacientes obesos (aquellos con índice de masa corporal de 30 por ciento o más) tenían un riesgo 32 por ciento mayor de muerte que los pacientes con peso normal para la estatura.

Si bien ya se había descubierto que el tabaquismo y la obesidad aumentaban el riesgo de desarrollar linfoma no de Hodgkin, este es el primer estudio en Estados Unidos en analizar su función sobre la supervivencia después del diagnóstico, dicen los científicos. En cuanto al alcohol, se descubrió que su consumo se vincula con peor supervivencia, lo que difiere del efecto sobre el desarrollo de linfoma no de Hodgkin, en el que el alcohol parece disminuir el riesgo.

Estos resultados, publicados en la edición electrónica del 30 de marzo de Cancer, emulan conclusiones descubiertas en tres estudios menores, indica el investigador principal del estudio, Dr. James Cerhan, epidemiólogo para cáncer de Mayo. Estos son los primeros datos sobre pacientes norteamericanos y es el único estudio que simultáneamente analiza esos tres factores del estilo de vida, añade.

"Ahora, surge la hipótesis de que al cambiar dicho comportamiento después del diagnóstico quizás mejoraría la supervivencia; pero es necesario comprobarlo con un estudio clínico", acota. "Hasta tanto, los pacientes bajo tratamiento activo deben conversar con sus proveedores de atención médica sobre cualquier cambio a realizar en su estilo de vida. Las personas que han sobrevivido largo, además de la terapia deben considerar seguir las pautas generales de la salud pública que recomiendan dejar de fumar, consumir alcohol moderadamente o no hacerlo, así como alcanzar un peso sano".

El linfoma no de Hodgkin es un cáncer del sistema inmunológico. En Estados Unidos, este linfoma es la quinta causa más común de fallecimiento por cáncer y el tipo más común de cáncer de la sangre.

En este estudio, se recolectó información de 1.286 pacientes con linfoma no de Hodgkin, entre 1998 y 2000. La identificación de los pacientes se realizó a partir de registros poblaciones de cáncer en Michigan, Iowa, California, así como Washington y se los entrevistó poco después del diagnóstico. Se solicitó a los participantes que informaran cuál era su estatura y peso un año antes del diagnóstico y a la mitad de los participantes también se les pidió información sobre su consumo alcohólico y antecedentes de tabaquismo.

Durante el año 2007, 442 (34 por ciento) de pacientes falleció, entre ellos 144 de 420 pacientes con linfoma difuso de células grandes B y 93 de 328 pacientes con linfoma folicular, los dos subtipos más comunes de linfoma no de Hodgkin.

De los 471 pacientes que ofrecieron información sobre sus antecedentes de tabaquismo, 34 por ciento eran ex-fumadores y 19 por ciento fumaba al momento del diagnóstico. Los investigadores calcularon que el tabaquismo de los pacientes, tanto previo como actual, se vinculada con un aumento de aproximadamente 50 por ciento en el riesgo de fallecer. Además, se vinculó también peor supervivencia con mayor tiempo de fumador y consumo diario de más cantidad de cigarrillos.

No obstante, hubo algo bueno. "Es importante anotar que los pacientes que dejaron de fumar 20 años o más antes del diagnóstico no presentaban mayor riesgo que los pacientes que nunca lo hicieron", comenta el Dr. Cerhan.

De los 458 pacientes con datos respecto al consumo de alcohol, 49 por ciento lo consumió un año antes del diagnóstico y la mediana para la ingesta fue de 43,1 gramos por semana (alrededor de 3,3 latas de cerveza; 4,6 vasos de vino ó 2,7 copas de licor semanales). Los científicos descubrieron un aumento en el riesgo de 55 por ciento entre quienes bebían más de 43 gramos por semana, frente a quienes nunca bebieron. En cambio, los pacientes que bebían 43 gramos o menos por semana tenían un riesgo de muerte similar a los no bebedores.

El Dr. Cerhan anota que la relación entre consumo de alcohol y supervivencia es opuesta a lo descubierto para el desarrollo de linfoma no de Hodgkin, situación en la que parece que el alcohol disminuye el riesgo. "No sabemos por qué sucede esto, pero la situación plantea que el alcohol podría repercutir de manera diferente sobre el desarrollo y la supervivencia del linfoma no de Hodgkin, hecho que amerita más investigación", añade.

De los 1.189 que ofrecieron información utilizable sobre su estatura y peso, alrededor de 5 por ciento tenía bajo peso, 31 por ciento tenía peso normal, 39 por ciento tenía exceso de peso y 26 por ciento se clasificó como obeso. Después de ajustar factores clínicos y demográficos, los pacientes obesos tenían 32 por ciento más riesgo de fallecer que los de peso normal; el riesgo de muerte de los pacientes con exceso de peso fue similar a los que tenían peso normal.

Pese a la obtención de estos resultados sobre los factores del estilo de vida, los vaticinadores más fuertes para linfoma no de Hodgkin todavía son la edad y las medidas clínicas, entre ellas, la etapa del cáncer, la cantidad de ganglios linfáticos afectados y ciertas mediciones bioquímicas, dice el Dr. Cerhan.

El estudio tuvo sus limitaciones, como el hecho de que en principio los datos fueron diseñados para analizar el riesgo de desarrollar linfoma no de Hodgkin, pero en este estudio se emplearon esos cuestionarios para evaluar la repercusión de dichos factores sobre la supervivencia. "De allí nace la inquietud de que la gente podría haber cambiado su comportamiento después del diagnóstico, pero esos cambios se habrían pasado por alto", señala el Dr. Cerhan. Sin embargo, explica que dicho cambio muy posiblemente habría prejuiciado al estudio en el sentido de no encontrar ninguna relación con los factores del estilo de vida.

"Más importante todavía es que no se respondió la pregunta de si habría una repercusión sobre la supervivencia al cambiar estos factores después del diagnóstico", explica. "Eso se logrará mejor con un ensayo clínico".

El estudio se financió gracias a subsidios del Instituto Nacional del Cáncer e incluyó también a científicos de la Universidad Estatal de Ohio, el Instituto Nacional del Cáncer, el Centro Fred Hutchinson para Investigación Oncológica, la Universidad del Sur de California, la Universidad Estatal Wayne y la Universidad de Iowa.

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