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Los efectos de los accidentes cerebrovasculares (apoplejía) pueden imponer una carga financiera

Mayo Clinic sugiere realizar más investigación sobre el costo-beneficio de centros especializados en accidentes cerebrovasculares (ACV), redes de apoyo y telemedicina.

23 de Julio de 2010

SCOTTSDALE, Arizona — Las consecuencias de un accidente cerebrovascular, también conocida como embolia o apoplejía, referidas como la tercera causa de muerte en Estados Unidos, van más allá del aspecto físico al imponer devastadoras cargas financieras a la familia y a la sociedad en general. De acuerdo con las Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) el costo total directo e indirecto por concepto de ACV se ha estimado en 65.5 billones de dólares.

Ahora, un estudio liderado por Mayo Clinic ha sugerido que el establecimiento de sistemas regionales de atención a este tipo de padecimiento, tales como la telemedicina, permite que pacientes que sufren ACV en cualquier lugar y en cualquier momento, puedan beneficiarse con una pronta evaluación y tratamiento. El oportuno tratamiento, usando medicamentos anticoagulantes que tienen el potencial de reducir los efectos de la apoplejía, puede beneficiar también las finanzas nacionales.

Bart Demaerschalk, M.D., del Departamento de Neurología en Mayo Clinic Arizona, es el principal investigador en los estudios STRokE DOC TIME AZ y Stroke Telemedicine for Arizona Rural Residents (STARR) (Telemedicina para Accidentes Cerebrovasculares de Residentes Rurales de Arizona). Él y sus colegas realizaron análisis de costos de los centros de atención de ACV, de la telemedicina utilizada en estos eventos y de la efectividad del rt-PA, medicamento utilizado para mejorar la recuperación neurológica y minimizar los efectos debilitantes de largo plazo en pacientes con ACV.

En sus análisis el Dr. Demaerschalk notó que la terapia anticoagulante administrada a pacientes seleccionados de manera apropiada, puede reducir los efectos secundarios de la apoplejía e incrementar la probabilidad de una recuperación y futura vida independiente del paciente. Añade que "Sin embargo, es frustrante como sólo una muy pequeña proporción de ciudadanos americanos que experimentan un ACV agudo, tienen acceso oportuno a un experto en el padecimiento y a tratamiento".

Dr. Demaerschalk sugiere la hipótesis de que incorporar redes de telemedicina (en las que pacientes con ACV de comunidades rurales podrían ser evaluados de manera remota por un especialista) a los modelos ya existentes de cuidado y tratamiento para ACV de Estados Unidos, podría resultar en ahorros en costos a largo plazo.

De acuerdo con el estudio, administrando la terapia anticoagulante en un tiempo oportuno y con ello incrementando las posibilidades de recuperación y regreso del paciente a sus actividades habituales, el ahorro de costos de largo plazo podría conseguirse debido a menores gastos en clínicas de cuidados especiales y rehabilitación.

Se estima que históricamente en Arizona, menos del 2 al 3% de los pacientes con ACV de comunidades remotas han sido beneficiados con la administración de anticoagulantes durante las tres primeras horas posteriores al evento, siendo este el tiempo aproximado ideal para que los medicamentos sean efectivos. Los resultados del estudio STARR en Arizona acerca del programa de telemedicina para ACV indican que hasta un 25% de los pacientes de las comunidades rurales participantes se beneficiaron con el medicamento.

El programa STARR que comenzó como un ensayo clínico en 2007 conecta vía telemedicina a través de en un sistema 24/7 a las salas de emergencia de hospitales rurales con especialistas en ACV de Mayo Clinic Hospital en Phoenix. Usando una video cámara digital y comunicación a través de Internet, los especialistas en Mayo pueden llevar a cabo consultas observando al paciente y evaluando tomografías en tiempo real. El especialista puede, desde una computadora o incluso desde un smartphone hablar con el paciente, sus familiares y el personal médico que se encuentra en el hospital rural a fin de evaluar los alcances del daño neurológico.

Actualmente, Mayo Clinic Hospital auspicia este servicio mientras que siete hospitales rurales en Arizona participan también en el programa.

Dr. Demaerschalk reconoce que hay un incremento de costos en el corto plazo relacionado a la administración de los anticoagulantes, la hospitalización del paciente y su monitoreo, así como un costo inicial significativo al establecer centros para ACV y programas de telemedicina.

El Dr. Demaerschalk aconseja: "es necesaria más investigación eficiente y de calidad acerca de centros para ACV y telemedicina para poder informar a los consumidores, proveedores y responsables de la creación de políticas de salud acerca de las opciones que existen para el tratamiento de emergencia de ACV y de los recursos de que puede hacerse uso".

Los resultados de esta investigación fueron publicados en la edición de Julio de 2010 del American Journal of Managed Care. Otros artículos de la misma publicación corroboran los hallazgos del estudio e invitan a un mayor análisis de los costos indirectos y a largo plazo que generan los accidentes cerebrovasculares, de manera que pueda evaluarse mejor el impacto de nuevos tratamientos en el costo total de los ACV. Además, la revisión bibliográfica del Dr. Demaerschalk acerca de los costos en Estados Unidos por concepto de ACV sugiere que hay una necesidad imperativa de terapia de prevención efectiva, tratamiento crítico oportuno y rehabilitación adecuada.

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