17 de Marzo de 2010
ROCHESTER, Minnesota — Cuando el dolor fruto de la actividad física no pasa en cuestión de un par de días, el motivo puede ser una fractura por estrés. La edición de marzo de Mayo Clinic Health Letter ofrece información sobre estas diminutas fracturas óseas parciales, la razón por la que ocurren y cómo tratarlas.
A diferencia de las fracturas normales producto de un traumatismo, las fracturas por estrés no quiebran completamente el hueso, sino que generalmente consisten en una o dos fisuras en la superficie externa del hueso que, a menudo, guardan relación con un aumento abrupto en la intensidad o cantidad de actividad física. Este tipo de fracturas por estrés, conocida como fractura por fatiga, puede ocurrir en huesos normales y, de otra manera, sanos. Lo más común es que una fractura por fatiga ocurra en aquellos huesos de la parte media del pie sobre los que se recarga el peso del cuerpo (metatarsianos) y en los huesos de la porción inferior de la pierna (tibia y peroné).
En las personas mayores, el debilitamiento de los huesos debido a la osteoporosis puede contribuir a otro tipo de fractura por estrés, conocida como fractura por insuficiencia. En lugar de una fisura ocurrida por aumentar abruptamente la actividad física, el hueso se fisura por levantar las bolsas del mercado o ante cualquier quehacer cotidiano. El sitio donde comúnmente ocurren las fracturas por insuficiencia en la personas mayores es en la pelvis.
Sea cual sea la causa, las primeras señales de una fractura por estrés generalmente son sutiles. Al principio, el dolor de la fractura por estrés apenas podría ser notorio y normalmente se presenta al ponerse de pie o realizar alguna actividad física, pero desaparece con el reposo. Sin tratamiento, el dolor al realizar alguna actividad podría seguir aumentando con el tiempo y hasta continuar en reposo.
Las radiografías normales, por lo general, no revelan fracturas por estrés sino hasta después de transcurridas varias semanas desde la aparición del dolor. Por lo tanto, para confirmar el diagnóstico serían útiles las imágenes avanzadas, como las exploraciones por tomografía computarizada (TC) o las imágenes de resonancia magnética (IRM).
Con tratamiento, muchas fracturas por estrés sanan en cuestión de uno o dos meses. La táctica principal para el tratamiento es evitar el dolor, porque eso indica que hay movimiento en el borde de la línea de la fractura y ésta no puede fusionarse ni cicatrizar mientras los bordes se sacudan.
Las tácticas para necesariamente evitar el dolor varían enormemente de una persona a otra. Algunos pueden caminar sin sentir dolor, pese a la fractura por estrés; pero otros podrían necesitar que se retire todo peso del hueso lesionado, ya sea recurriendo a muletas, yeso, bota de apoyo o silla de ruedas. Los pacientes normalmente pueden aumentar poco a poco la cantidad de peso que recargan sobre la extremidad después de tres a cuatro semanas. Otras tácticas de tratamiento son tomar acetaminofén cuando se presenta el dolor en reposo y aplicar hielo varias veces al día para aliviar la hinchazón y el dolor. Rara vez se requiere una cirugía para estabilizar una fractura por estrés.
ROCHESTER, Minnesota — Nutrirse bien, con suficientes calorías y proteínas, es importante para sanar y recuperarse después de una cirugía importante. No obstante, la tensión ocasionada por la cirugía y la atención de seguimiento pueden disminuir el apetito, alterar el sabor de la comida y dificultar la alimentación y digestión de la comida, a veces durante semanas o meses. En realidad, la mayoría de gente pierde entre 5 y 10 por ciento del peso corporal después de una operación importante porque su apetito es malo y el proceso de recuperación encierra más necesidades nutritivas.
La edición de marzo de Mayo Clinic Health Letter ofrece sugerencias para tratar algunas inquietudes comunes sobre la alimentación postoperatoria.
Después de una operación no es el momento para intentar perder esas libras de más. No alimentarse bien puede ocasionar deshidratación y que sea imposible recuperarse. Si los problemas para comer continuaran, el paciente debe revisar la situación con el equipo quirúrgico para que le ofrezcan otras alternativas. En ocasiones, podría ser necesaria la nutrición directa al estómago o intestinos del paciente, a través de una sonda alimenticia.
ROCHESTER, Minnesota — Cuando existen problemas con los tendones, como epicondilitis (codo de tenista) o dolor del tendón de Aquiles, que no responden al tratamiento tradicional, una inyección del propio plasma sanguíneo del paciente podría ofrecer alivio.
La edición de marzo de Mayo Clinic Health Letter describe este nuevo abordaje de tratamiento, utilizado ahora en algunos pacientes de Mayo Clinic.
La tendinopatía, o sea el sentir continuamente dolor en los tendones más utilizados, puede presentarse en el codo, rodilla, tendones de la corva, tendón de Aquiles y otros tendones. Los tratamientos tradicionales son de fisioterapia, medicamentos, modificar la actividad y utilizar un soporte. Sin embargo, el dolor fruto de una tendinopatía puede durar varios meses.
Anteriormente, los médicos creían que la tendinopatía era el resultado de una inflamación. Sin embargo, hoy en día, los investigadores abordan el tratamiento desde otra perspectiva que no se enfoca en reducir la inflamación, sino que estimula la cicatrización del tendón.
Se inyecta plasma rico en plaquetas directamente en el tendón afectado. El plasma es la parte líquida de la sangre que transporta glóbulos rojos y blancos, además de plaquetas, por los vasos sanguíneos. El plasma deriva de la propia sangre del paciente, proceso que implica centrifugar una muestra de sangre a gran velocidad. Uno de los bioproductos es el plasma, que tiene alta concentración de plaquetas y por eso se lo conoce como plasma rico en plaquetas.
Los médicos descubrieron que alrededor de 70 por ciento de las personas que reciben la terapia con plasma rico en plaquetas mostró mejoría. Las primeras investigaciones sugieren lo siguiente respecto a las inyecciones de plasma rico en plaquetas:
El plasma rico en plaquetas se considera experimental todavía y no es lo adecuado para todos los pacientes. En Mayo Clinic, se considera utilizar plasma rico en plaquetas cuando los problemas tendinosos continúan después de tres meses y no responden a tratamientos no quirúrgicos. Quienes padecen trastornos de sangrado, un trastorno plaquetario o una infección no son candidatos para la terapia con plasma rico en plaquetas.
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Amy Tieder
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