19 de Febrero de 2010
ROCHESTER, Minnesota — Los problemas pélvicos femeninos son comunes, aunque normalmente no se habla sobre la repercusión de esto sobre la sexualidad y maternidad, informa Mayo Clinic Women's HealthSource.
La edición de febrero ofrece una reseña sobre los problemas pélvicos, los factores de riesgo, sus causas y alternativas de tratamiento. La recomendación principal es que la mujer converse con su médico sobre los problemas pélvicos que tenga, porque existen varias alternativas de tratamiento que pueden ayudarla, entre otras, la fisioterapia.
El piso pélvico sujeta al útero, vejiga y recto. Con el transcurso del tiempo, el piso pélvico puede estirarse, debilitarse y volverse excesivamente tenso. Dicha tensión o pérdida de apoyo puede derivar en dolor, problemas vesicales o intestinales, dolor durante la relación sexual y otros síntomas.
Entre los factores que pueden contribuir a los problemas del piso pélvico están la maternidad, obesidad, menopausia, estrés, pujar durante la defecación y la edad. El 50 por ciento de mujeres mayores de 50 años presenta debilitamiento del piso pélvico.
Existen varios tipos de tratamiento que pueden ofrecer alivio a los trastornos del piso pélvico.
Fisioterapia: para muchas mujeres, podría ser provechoso una fisioterapia orientada a relajar o entrenar los músculos del piso pélvico. Cuando existe tensión y dolor en los músculos del piso pélvico (mialgia por tensión del piso pélvico), el fortalecer y mejorar la estabilidad de la columna puede ayudar. Además, las técnicas de masaje para aliviar la tensión muscular también pueden calmar el dolor.
Tratamiento de la incontinencia urinaria: los ejercicios de Kegel, que consisten en contraer los músculos para detener el flujo de la orina, combinados con un entrenamiento vesical pueden servir para resolver la incontinencia.
Bioretroalimentación: un especialista en bioretroalimentación utiliza un equipo de monitoreo que ofrece a la paciente retroalimentación (pistas visuales y guía auditiva o verbal) sobre las funciones corporales que normalmente se realizan de manera inconsciente. La bioretroalimentación puede ayudar a mejorar la coordinación de los músculos del piso pélvico, así como la sensación en el recto y vejiga.
Tratamiento médico: para la mialgia por tensión del piso pélvico existen varias terapias médicas que pueden ser útiles, entre ellas, el estrógeno, analgésicos, medicamentos para el dolor de los nervios, antidepresivos, sustancias para entumecer o inyecciones de Botox.
Cirugía: se pueden emplear muchos procedimientos quirúrgicos diferentes, entre ellos, las técnicas de invasión mínima.
Acupuntura: si bien esto puede ayudar con el dolor muscular, aún es necesario investigar más a fin de determinar si realmente es útil para los problemas del piso pélvico.
ROCHESTER, Minnesota — Realizar las pruebas habituales de la proteína C reactiva de alta sensibilidad (PCR de alta sensibilidad) en las mujeres preocupadas por las enfermedades cardíacas, es un asunto controversial, comenta el Dr. Thomas Behrenbeck, cardiólogo de Mayo Clinic, durante una entrevista para la edición de febrero de Mayo Clinic Women's HealthSource.
La PCR es un marcador para inflamación dentro del organismo, que se ha promocionado como prueba de detección para enfermedades en las arterias coronarias. La inflamación puede desempeñar una función importante en la ateroesclerosis, proceso por el cual se acumulan depósitos de grasa en las arterias coronarias. El interés en la proteína C reactiva de alta sensibilidad surgió a raíz de los estudios que descubrieron que los pacientes con angina inestable o dolor del pecho presentaban niveles altos de dicho marcador. Los científicos descubrieron que era posible utilizar la PCR de alta sensibilidad para predecir el riesgo de ataque cardíaco en gente que no presentaba síntomas de enfermedad cardíaca.
"Uno se preocupa cuando la PCR de alta sensibilidad se encuentra elevada porque indica que existe inflamación dentro del organismo", señala el Dr. Behrenbeck. "Sin embargo, eso no significa que la inflamación esté vinculada a alguna enfermedad de las arterias coronarias". La inflamación puede ser una respuesta a cualquier tipo de lesión o infección. La gente que padece de artritis reumatoide tiene niveles muy altos de PCR. Los niveles elevados de dicha proteína también pueden ser consecuencia de una contusión o de algún procedimiento quirúrgico menor, tal como una extracción dental.
Por el momento, dice el Dr. Behrenheck, la función que la PCR de alta sensibilidad desempeña no es buena en pacientes sin síntomas de enfermedad de las arterias coronarias. "No se ha podido determinar si conocer el nivel de la PCR de alta sensibilidad es más útil que saber sobre otros factores normales de riesgo, tales como hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol alto", añade el médico.
Además, recomienda que las mujeres continúen enfocándose en los factores normales de riesgo, pues es sumamente importante controlarlos después de la menopausia, cuando aumenta el riesgo femenino de sufrir enfermedades de las arterias coronarias.
ROCHESTER, Minnesota — En los países bañados por el Mar Mediterráneo, las enfermedades cardíacas son menos comunes que en Estados Unidos. Los científicos creen que la alimentación normal de Grecia y del sur de Italia es la razón principal para esa diferencia.
La edición de febrero de Mayo Clinic Women's HealthSource cubre los componentes principales de la alimentación mediterránea, así como las razones por las que este abordaje es provechoso para la salud cardíaca. Entre los componentes principales están los siguientes:
Comer generosamente frutas, verduras y granos integrales. En la mayoría de países mediterráneos, la comida diaria incluye frutas y verduras, alimentos que por naturaleza son bajos en grasa y sodio, además de no contener colesterol. Muchos de estos alimentos están cargados de antioxidantes, los cuales ayudan a evitar que se acumule el colesterol en las arterias.
El pan, fideo y arroz generalmente se hacen con granos integrales en lugar de granos refinados que pierden parte de su valor nutritivo. Los granos integrales son una excelente fuente de fibra y contienen varias vitaminas y minerales. Ciertos tipos de fibra alimenticia también pueden ayudar a disminuir el colesterol, además de hasta talvez reducir el riesgo general para enfermedades cardíacas.
Ingerir la mayor parte de las grasas de fuentes saludables. La cocina mediterránea utiliza el aceite de oliva como grasa principal. Este tipo de grasa monoinsaturada puede ayudar a disminuir los niveles de colesterol por lipoproteína de baja densidad (LDL o colesterol "malo") si se lo utiliza en reemplazo de grasas saturadas nocivas o grasas transaturadas. Otras grasas sanas propias de la alimentación mediterránea son las grasas poliinsaturadas y los ácidos grasos omega 3 que se encuentran presentes en los aceites vegetales, frutos secos (nueces, avellanas, etc.) y pescado. Los ácidos grasos omega 3 son considerados especialmente provechosos porque pueden disminuir los triglicéridos, que son un tipo de grasa sanguínea, además de mejorar el bienestar de los vasos sanguíneos y proteger contra un fallecimiento por ataque cardíaco repentino.
Consumir muy poca cantidad de carne roja e ingerir leguminosas en cantidad generosa. La carne roja no es un componente fuerte de la alimentación mediterránea, mientras que las leguminosas (un tipo de alimento vegetal entre las que se encuentran los frijoles, arvejas y lentejas) ofrecen una fuente proteica normalmente baja en grasa y sin colesterol.
Beber vino en moderación. Algunas investigaciones han demostrado que la ingesta alta de alcohol se vincula con riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. En la zona del Mediterráneo, la bebida alcohólica de más consumo es el vino, que podría brindar apenas un poco más de beneficio que otras formas de alcohol. La recomendación para las mujeres (y hombres de más de 65 años) es de no consumir más de un vaso, o sea 5 onzas, de vino al día. Los hombres menores de 65 años no deben exceder de dos vasos, o sea 10 onzas, diarias.
Entre otros aspectos de la alimentación mediterránea están el ingerir mariscos o pescado al menos dos veces por semana, menos cantidad de productos lácteos como queso y yogur, incorporar diariamente porciones pequeñas de frutos secos y semillas, comer dulces sólo ocasionalmente, sazonar la comida con especias y condimentos herbarios en lugar de sal, hacer mucha actividad física y comer en compañía de familiares y amigos.
A pesar de que a la alimentación mediterránea se la podría conocer mejor como un plan alimenticio sano para el corazón, algunos estudios plantean que también podría disminuir el riesgo de diabetes, ciertos tipos de cáncer, obesidad y la enfermedad de Alzheimer.
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Amy Tieder
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