14 de agosto de 2009
ROCHESTER, Minnesota — La incidencia de un raro tumor mortal, llamado linfoma primario del sistema nervioso central (LPSNC), entre los estadounidenses de raza negra de 20 a 49 años duplica al de la gente de raza blanca, señala un estudio de Mayo Clinic publicado en la edición de junio de Neuro-Oncology. En los pacientes de sobre 49 años, los resultados fueron al revés: los estadounidenses de raza blanca tenían el doble de probabilidad de presentar linfoma primario del sistema nervioso central que las personas de raza negra.
El LPSNC es un tumor primario del sistema nervioso central que podría involucrar, ya sea de manera simultánea o por secuencias, al cerebro, médula espinal, meninges (las membranas que recubren el cerebro y médula espinal) y ojos. El linfoma primario del sistema nervioso central afecta con mayor frecuencia a los ancianos, a las personas cuyo sistema inmune se encuentra bajo supresión debido a enfermedades o trasplantes, y a pacientes con SIDA. Aunque no se trate de un tumor común, la incidencia de éste aumenta, incluso entre pacientes sin factores de riesgo conocidos. En Estados Unidos anualmente se diagnostica cerca de 1.500 nuevos casos.
"Decidimos realizar este estudio epidemiológico a fin de buscar pistas sobre las causas para el linfoma primario del sistema nervioso central", dice el Dr. Brian O'Neill, neurólogo de Mayo Clinic e investigador experto del estudio. El Dr. O'Neill es el director del programa de Mayo para cáncer cerebral, designado por el Instituto Nacional del Cáncer como Programa Especializado de Excelencia en Investigación (SPORE).
Este estudio se realizó para revisar los expedientes de 2.665 pacientes, entre los años de 1992 y 2002, en 13 comunidades estadounidenses que conforman el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del Instituto Nacional del Cáncer. Dicho programa consiste en un depósito de información poblacional sobre la incidencia y supervivencia del cáncer, que cubre al 26 por ciento de la población y mantiene equilibradas las diferencias geográficas, raciales y de edad. Este programa se ha utilizado durante más de 30 años en la investigación etiológica del cáncer.
En el estudio, los investigadores descubrieron que las tasas de incidencia del linfoma primario del sistema nervioso central entre adultos de 20 a 49 años (todos los casos reportados con intervalo de confianza de 95 por ciento) fueron las siguientes:
Las tasas de incidencia para las personas mayores de 50 años fueron las siguientes:
La cantidad de indígenas americanos y oriundos de Alaska o de las islas del Pacífico asiático diagnosticados con linfoma primario del sistema nervioso central fue sumamente baja como para sacar ninguna conclusión respecto a la incidencia de la enfermedad.
Los pacientes con linfoma primario del sistema nervioso central normalmente presentan un rápido deterioro en su función neurológica y los síntomas duran, en promedio, sólo cuatro semanas antes de establecerse el diagnóstico. Los síntomas podrían ser de dolor de cabeza, confusión, alteración del lenguaje, dificultades con la marcha y equilibrio, cambios en la personalidad e incapacidad de concentrarse. En los casos de linfoma primario del sistema nervioso central que afecta los ojos, los síntomas incluyen también la presencia de flotadores y visión borrosa.
El pronóstico para el linfoma primario del sistema nervioso central es malo y aún peor para los estadounidenses de raza negra. En este estudio, la tasa de supervivencia a los doce meses para los estadounidenses de raza blanca fue de 34 por ciento, mientras que para los estadounidenses de raza negra fue de 19 por ciento. A pesar de que la diferencia entre razas se acortó con el transcurso del tiempo, la tasa de mortalidad nunca dejó de ser mejor para los estadounidenses de raza blanca. Al llegar a la marca de los cinco años, el 16 por ciento de estadounidenses de raza blanca se encontraba vivo, frente a sólo 9 por ciento de los de raza negra.
Los tratamientos actuales retrasan o detienen el crecimiento del tumor (de manera impresionante, en ocasiones), pero no aumentan la tasa de curación. No obstante, la investigación crítica de nuevos tratamientos ha logrado avances importantes en la terapia para linfoma sistémico. El interés por encontrar la causa o los factores causantes del linfoma primario del sistema nervioso central aumentó con esta experiencia. En los pacientes con sistemas inmunes normales, ningún factor de riesgo conocido contribuye a este tumor cerebral.
El estudio realizado es el primero en cuantificar la incidencia del linfoma primario del sistema nervioso central según distintos grupos raciales. El diseño del estudio no permitió que los investigadores identificaran la razón para las diferencias raciales, ni por qué éstas cambiaban con la edad.
"No se sabe si es un asunto genético, ambiental o una combinación de ambos", acota el Dr. O'Neill. "No sabemos si la mayor incidencia entre los jóvenes estadounidenses de raza negra refleja factores socioeconómicos, acceso a atención médica o también la función de las infecciones por VIH entre las comunidades de raza negra". Sin embargo, la experiencia con otros tipos de cáncer, como el mieloma múltiple, plantea que podría existir una contribución genética bien diferenciada. Por ejemplo, la incidencia ajustada a la edad del mieloma múltiple es dos veces mayor entre los estadounidenses de raza negra que entre los de raza blanca. Otro estudio de Mayo demostró que la prevalencia de una afección precursora del mieloma entre hombres ganianos era el doble que entre los estadounidenses, lo que sustenta la hipótesis de que la susceptibilidad genética vinculada a la raza es un asunto digno de más investigación.
Otros científicos que también participaron en el estudio por parte de Mayo Clinic fueron: el Dr. Jose Pulido, del Departamento de Oftalmología; así como Robert Vierkant, y la Dra. Janet Olson de Investigación sobre Ciencias de la Salud; de igual manera, participó la Dra. Lauren Abrey del Departamento de Neurología del Centro Oncológico Sloan-Kettering y el Dr. David Schiff de los departamentos de Neurología y Neurocirugía del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Virginia.
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