12 de diciembre de 2007
Ácidos grasos omega-3: una manera de mejorar la salud del corazón
Otra manera de reforzar una dieta sana para el corazón es con ácidos grasos omega-3
ROCHESTER, Minnesota: Si bien llevar una dieta saludable para el corazón se ha convertido en sinónimo de comer muchas frutas y verduras, así como de consumir poca grasa y colesterol, eso no es todo lo que puede hacerse. Los ácidos grasos omega-3 también deben formar parte de una dieta saludable para el corazón, según indica la edición de agosto de Mayo Clinic Health Letter.
Los ácidos grasos omega-3 son un tipo de grasas poliinsaturadas, importantes para la salud en general. En cuanto a las enfermedades cardíacas, la mayor ventaja es su capacidad para disminuir el riesgo de presentar problemas con el ritmo cardíaco en ciertos grupos de gente, reduciendo así el riesgo para muerte cardíaca repentina. Además, los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a bajar los triglicéridos y un poco la presión sanguínea, así como también reducir la coagulación de la sangre.
La mejor fuente de ácidos grasos omega-3 son los pescados sustanciosos de agua fría, como el arenque, la caballa (macarela), el salmón y el atún. Los aceites vegetales, como el de canola y el de linaza, también son fuentes de ácidos grasos omega-3.
Para evitar las enfermedades cardíacas, el beneficio casi máximo se obtiene al comer semanalmente dos porciones de 3 onzas de pescados de agua fría. Ingerir más cantidad no parece brindar ningún otro provecho preventivo.
Para las personas con enfermedades cardíacas establecidas o con niveles altos de triglicéridos, podría ser provechoso consumir cantidades mayores de dos tipos de ácidos omega-3, los ácidos docosahexaenoicos (DHA) y los ácidos eicosapentaenoicos (EPA); además, éstos pueden tener un efecto antiinflamatorio en quienes padecen de artritis reumatoide. Más aún, el DHA se encuentra bajo estudio para determinar si puede detener el avance de la enfermedad de Alzheimer.
Para las personas que no comen pescado, el tomar un suplemento de aceite de pescado o uno de algas puede proveerles ácidos grasos omega-3. Sin embargo, los suplementos no son baratos, y la cantidad de DHA y EPA en los suplementos varía enormemente. Excepto por las personas que padecen una enfermedad cardíaca establecida, las pruebas respecto a evitar enfermedades del corazón son más contundentes para el hecho de comer pescado que para tomar suplementos. Por otra parte, los suplementos también conllevan su riesgo. Tomar más de 3 gramos de aceite de pescado al día podría aumentar el riesgo de sangrado, empeorar los problemas del ritmo cardíaco en quienes tienen arritmias o causar otros efectos colaterales.
Pérdida auditiva asociada a la edad: un hecho común
ROCHESTER, Minnesota: Para muchas personas, la pérdida auditiva es parte del proceso de envejecimiento. La pérdida auditiva afecta a aproximadamente una de cada tres personas mayores de 65 años. Entre la gente de 75 años o más de edad, 40 a 50 por ciento presenta pérdida auditiva.
La edición de agosto de Mayo Clinic Health Letter trata sobre los cambios que ocurren en la pérdida auditiva asociada a la edad y cuándo es aconsejable acudir al médico para conversar sobre formas de mejorar la comunicación.
La pérdida de audición asociada a la edad, llamada presbiacusia, normalmente se presenta en forma gradual y afecta ambos oídos por igual. La presbiacusia se relaciona por lo general con cambios en el oído interno, que normalmente implican la pérdida de parte de esos diminutos receptores conocidos como células ciliadas que se encuentran en la estructura con forma de caracol, llamada cóclea.
La pérdida auditiva asociada a la edad suele presentarse en familias, aunque también el efecto acumulativo de la exposición a ruidos fuertes y algunos medicamentos pueden afectar la audición. Entre los medicamentos asociados a una pérdida de la audición están: la gentamicina, un antibiótico intravenoso que generalmente se usa en infecciones graves; la cisplatina, una sustancia para quimioterapia; y algunos fármacos diuréticos, como la furosemida (Lasix).
En la presbiacusia, la capacidad de escuchar sonidos de tono alto generalmente es lo primero que se afecta. Es posible que las voces femeninas y las infantiles se vuelvan más ininteligibles. Para algunas personas con presbiacusia, los ruidos y sonidos fuertes son especialmente molestos. Por último, la afección puede acompañarse de tintineo y zumbido en los oídos.
Cuando se sospecha pérdida de la audición, es buena idea acudir al médico de atención primaria o donde un especialista en oídos, nariz y garganta para determinar si existe alguna afección tratable que contribuya a la pérdida auditiva. Un audiólogo puede confirmar que existe presbiacusia y ofrecer maneras para mejorar la comunicación, entre lo que se incluye cambios en el comportamiento, uso de aparatos de ayuda auditiva, o ambas cosas.
Sugerencia para la salud: por favor, páseme la fibra soluble
ROCHESTER, Minnesota: La fibra soluble, proveniente del fréjol o alubia, algunas frutas y hasta el café, podría ayudar a bajar la lipoproteína de baja densidad (LDL) o colesterol "malo" y también el azúcar en la sangre, además de ayudar a proteger a la persona contra ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
La edición de agosto de Mayo Clinic Health Letter explica cómo aumentar el consumo de fibra soluble en la dieta.
La fibra viene en dos presentaciones: soluble e insoluble. La fibra soluble se disuelve en agua para formar una sustancia similar a un gel. Para las mujeres de más de 51 años, la recomendación es ingerir 21 gramos diarios de fibra, mientras que para los hombres de más de 51 años, es de 30 gramos.
Los suplementos de fibra, como el Metamucil, Konsyl y otros, pueden aumentar la ingesta de fibra soluble. La dosis normal contiene de 2 a 3 gramos. Entre otras buenas fuentes están:
-- Media taza de frijoles horneados en salsa, de fréjol negro (riñón o blanco) cocido, o de habas cocidas brinda cerca de un gramo de fibra soluble.
-- Una pera, un melocotón, una ciruela o una naranja contienen cerca de un gramo de fibra soluble.
-- Una manzana, un mango, media toronja o media taza de zarzamoras contienen alrededor de medio gramo de fibra soluble.
-- Algunas verduras, por ejemplo: media zanahoria; media taza de arvejas, brócoli o coles de Bruselas cocidas; y media papa cocida con cáscara, contienen casi un gramo de fibra soluble.
-- La avena, ya sea media taza de harina de avena o de salvado de avena, o una onza de granola, equivalen a casi un gramo de fibra soluble.
-- Café pasado o filtrado: un análisis reciente demostró que una taza de café pasado contiene casi un gramo de fibra soluble.
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Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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