3 de diciembre de 2007
ROCHESTER, Minnesota: El Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre otorgó 11 millones de dólares a Mayo Clinic, a través de un subsidio de cinco años, para investigaciones diseñadas para descubrir nuevas y mejores maneras de diagnosticar y tratar las enfermedades renales causadas por la ateroesclerosis, el taponamiento, estrechamiento y endurecimiento de las arterias, en una o ambas arterias renales. Esta es una enfermedad que afecta a casi 7 por ciento de las personas de 65 años o más. Conocida también como enfermedad vascular renal, esta afección específica se relaciona muy comúnmente con la hipertensión y es responsable de entre 5 y 10 por ciento de casos de hipertensión (llamada hipertensión secundaria).
La función renal generalmente se usa como medida e indicativo de enfermedad cardíaca coronaria, la cual comparte los siguientes factores de riesgo comunes con la enfermedad vascular renal: hipertensión, diabetes y colesterol alto en la sangre. Un paciente con enfermedad vascular renal presenta mayor riesgo de morbilidad y mortalidad relacionado a una enfermedad cardíaca coronaria, señalan los investigadores.
Se explorará la razón por la cual y la forma en la que se presenta la enfermedad vascular renal, a través de un grupo interdisciplinario de investigadores de Mayo Clinic, dirigidos por el Dr. J. Carlos Romero, especialista en fisiología e ingeniería biomédica que ha realizado investigación en esta área durante más de dos décadas. Se realizarán cuatro estudios que contarán con la participación de especialistas en fisiología e ingeniería biomédica, nefrología e hipertensión, enfermedades cardiovasculares, fisiopatología renal, biología de trasplantes, radiología y radiología intervencional vascular.
"Demostraremos cómo la ateroesclerosis complica la enfermedad e intentaremos determinar la mejor manera de aplicar nuestros hallazgos en seres humanos", comenta el Dr. Romero, y añade que el estudio reafirma el compromiso de Mayo Clinic con la investigación traslacional o aplicación clínica de investigaciones científicas en el campo médico.
Los investigadores aplicarán los hallazgos de la investigación en ciencias básicas a los pacientes a fin de evaluar la eficacia de tratamientos como la angioplastia renal, medicamentos para la presión sanguínea alta y un procedimiento que implica la regeneración de células afectadas.
Los pacientes diagnosticados con enfermedad vascular renal generalmente tienen una arteria estrechada o una obstrucción en una o ambas arterias renales. En ocasiones, se recetan medicamentos para controlar la hipertensión; o para restaurar el flujo sanguíneo a los riñones, los médicos podrían realizar una angioplastia en la cual se colocaría una endoprótesis en la arteria. Desgraciadamente, son pocos los pacientes que realmente mejoran después del procedimiento, pese a que anualmente en Estados Unidos se invierten cerca de 350 millones de dólares en angioplastias de las arterias renales, procedimiento que se torna más común, señala la Dra. Lilach Lerman, codirectora del programa de investigación.
Continúa ella su intervención indicando que en otros pacientes, la afección no mejora o hasta empeora después del procedimiento. Un estudio de Mayo Clinic reveló que de las 304 angioplastias renales realizadas, la función renal mejoró en 27 por ciento de los pacientes después del procedimiento pero no logró mejorar en un 53 por ciento de pacientes, y en un 21 por ciento de casos, la función renal se deterioró después de la intervención.
Debido a la población en envejecimiento de Estados Unidos, es fundamental apoyar la investigación que permitiría a los médicos predecir la aparición de enfermedades vasculares renales, diagnosticarlas tempranamente y evaluar cómo afectan a los riñones, explica la Dra. Lerman.
"Existe una apremiante necesidad de descubrir los mecanismos participantes en la alteración de la función renal. Investigaremos la enfermedad vascular renal mediante medios sensibles para la obtención de imágenes a fin de dilucidar sus mecanismos subyacentes, y al hacerlo, esperamos que los descubrimientos logrados conduzcan a la predicción, detección y evaluación tempranas de la enfermedad", concluye.
"La comprensión de estos procesos nos indicará cuáles tratamientos deben desarrollarse y utilizarse en las primeras etapas de la enfermedad para evitar el deterioro renal", acota el Dr. Romero.
Una parte clave de este subsidio consiste en desarrollar y emplear medios novedosos para la obtención de imágenes a fin de estudiar la enfermedad vascular renal. Se usarán las nuevas tecnologías para obtener imágenes médicas, como el explorador por TC multidetector de 64 cortes, con el fin de evaluar la función renal. Esta nueva tecnología produce imágenes tridimensionales con alta resolución espacial y temporal, de tal forma que ofrece una perspectiva de la anatomía y fisiología de los riñones mejor de lo que nunca antes se obtuvo.
"Normalmente es muy difícil ofrecer medidas cuantitativas de cada función renal, pero el explorador por TC multidetector es capaz de brindar estos datos tan importantes sobre la condición de la función renal", dice la Dra. Lerman.
Además, los investigadores aplicarán una nueva técnica de IRM dependiente del nivel de oxígeno en la sangre (BOLD MRI, por sus siglas en inglés). Esta tecnología por imágenes se usará para medir el nivel de deoxihemoglobina en los riñones (una forma de hemoglobina sin oxígeno) para determinar cuánto esfuerzo realizan los riñones. Mientras más trabajan los riñones, más oxígeno usan.
Los nuevos proyectos de investigación incluyen:
"Marcadores de daño renal en la hipertensión renovascular", con el Dr. Romero como director del proyecto. Este estudio, que se realizará en animales modelo, se concentrará en la función y efecto del daño de los riñones en respuesta a la angioplastia renal u otros tratamientos médicos. Este estudio afectará el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de los pacientes con hipertensión vascular renal.
"Daño microvascular renal y reparación en la enfermedad renovascular ateroesclerótica", con la Dra. Lerman como directora del proyecto. Este estudio probará la hipótesis de que la ateroesclerosis contribuye al daño irreversible de los riñones al amplificar el estrés oxidativo que instiga lesiones en las células endoteliales y epiteliales, altera la reparación celular y agrava el daño renal al mismo tiempo que altera su recuperación.
"Señalización de vías en la hipertensión renovascular", con el Dr. Joseph Grande como director del proyecto. Este estudio, que se realizará en ratones modelo, se enfocará en la correlación entre los cambios estructurales de las células y la señalización celular como posibles objetivos para nuevos fármacos para la hipertensión renal.
"Oxigenación tisular en la enfermedad renovascular humana", con el Dr. Stephen Textor como director del proyecto. Este estudio combinará el conocimiento e información obtenidos en los primeros tres estudios para aplicarlos en la atención de los pacientes.
Entre los co-investigadores de los proyectos están los doctores Amir Lerman, Karl Nath, Jeffrey Platt, James Glockner, Michael McKusick, Erik Ritman, y Sanjay Misra.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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