27 de noviembre de 2007
ORLANDO, Florida: Si usted llega al hospital entre uno o dos horas después de la aparición de los síntomas de ataque cardíaco, sus posibilidades de recibir un tratamiento adecuado son casi 70 por ciento más que si espera entre 11 y 12 horas antes de buscar tratamiento, informan los resultados presentados en las Sesiones Científicas 2007 de la Asociación Americana del Corazón en Orlando, Florida.
"Para los pacientes, esta investigación debe enfatizar el hecho que recibir ayuda de inmediato, a través de una llamada al 911, les ofrece la mejor oportunidad de recibir tratamientos conocidos por su capacidad de salvar vidas o de disminuir el daño a sus corazones", señala el Dr. Henry Ting, médico de Mayo Clinic e investigador cardiovascular principal del estudio a nivel nacional. "Si los pacientes esperan en casa durante horas con los síntomas y vienen después, desgraciadamente, ya no pueden recibir los tratamientos adecuados".
El tipo más grave de ataque cardíaco se conoce como infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IMEST). En un caso de IMEST, se produce un bloqueo en las arterias vitales que proveen sangre al corazón. En estudios anteriores se demostró que el mejor tratamiento para pacientes con IMEST es la terapia de reperfusión, en la cual se destapa la arteria bloqueada del paciente con un globo inflado en el sitio del bloqueo, o a través de medicamentos para disolver coágulos y así restablecer el flujo sanguíneo al músculo cardíaco.
Importancia de la investigación de Mayo Clinic
El estudio constituye la mayor y más detallada revisión de múltiples componentes en expedientes de pacientes contenidos en una base nacional de datos de ataques cardíacos. Entre los componentes están: tiempo de demora desde la aparición de los síntomas y el arribo al hospital; tratamiento con reperfusión; y resultado del tratamiento. Después de analizar 440.398 incidentes de ataque cardíaco ocurridos entre 1995 y 2004 en el Registro Nacional de Infartos de Miocardio, los investigadores identificaron por vez primera un novedoso factor de riesgo para muerte por ataque cardíaco, cuya solución parece encontrarse muy a la mano: acatar las pautas vigentes de la Asociación Americana del Corazón y de la Asociación Americana de Cardiología. Dichas pautas señalan que si un paciente presenta síntomas que concuerdan con un ataque cardíaco y que no se alivian después de cinco minutos o luego de de colocar una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua, el paciente debe llamar al 911.
El estudio
Los expedientes revisados por el equipo documentan el tiempo que demoraron los 440.398 pacientes con ataque cardíaco en llegar al hospital después de que empezaron los síntomas, y correlacionan el tiempo de llegada con las tasas de terapia de reperfusión de los pacientes a su arribo al hospital.
Los resultados revelan que:
De los pacientes que llegaron al hospital dentro del plazo de una a dos horas desde el inicio del ataque cardíaco, 77 por ciento recibió terapia de reperfusión.
De los pacientes que llegaron al hospital dentro del plazo de dos a tres horas desde el inicio del ataque cardíaco, 73 por ciento recibió terapia de reperfusión.
De los pacientes que llegaron al hospital dentro del plazo de 11 a 12 horas desde el inicio del ataque cardíaco, 46 por ciento recibió terapia de reperfusión.
"A pesar de que las pautas actuales recomiendan que los pacientes con IMEST que llegan al hospital dentro del transcurso de 12 horas desde el inicio de los síntomas deben recibir terapia de reperfusión, descubrimos que esto no ocurre", acota el Dr. Ting. "Estas demoras constituyen un factor de riesgo novedoso y modificable que amerita investigarse más a fondo. Estos resultados revelan que aún existen vacíos en la calidad de la atención para pacientes con IMEST: primero, es preciso alentar a los pacientes con un posible ataque cardíaco a ir al hospital lo antes posible; segundo, los hospitales requieren implementar sistemas para tratar a todos los pacientes elegibles sin tomar en cuenta la tardanza en presentarse al hospital".
Colaboración y apoyo
Entre los coautores del estudio están los doctores Bernard Gersh y Veronique Roger, ambos de Mayo Clinic; los doctores Harlan Krumholz y Jeptha Curtis, ambos de la Universidad de Yale; la Dra. Elizabeth Bradley, Yongfei Wang y la Dra. Judith Lichtman, de la Escuela de Salud Pública de Yale; y el Dr. Brahmajee Nallamothu, de los Hospitales de la Universidad de Michigan.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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