2 de noviembre de 2007
ROCHESTER, Minnesota: Una anomalía en los cromosomas que durante mucho tiempo se relacionó con enfermedades propias del envejecimiento, por primera vez, se vinculó al cáncer de colon en personas de 50 años o menos de edad, grupo etario que generalmente se considera joven para padecer esta afección.
El descubrimiento podría constituir una señal temprana de alerta para pacientes jóvenes con cáncer de colon, así como podría incitar nuevas investigaciones sobre la prevención del cáncer de colon y tácticas de tratamiento, comentan los científicos de Mayo Clinic.
Los resultados del estudio se presentaron el sábado 27 de octubre a las 10 de la mañana en la reunión anual de la Sociedad Americana de Genética Humana realizada en San Diego.
El equipo de Mayo Clinic dirigido por la Dra. Lisa Boardman, especialista en malignidades gastrointestinales, investigó las estructuras interiores de las células conocidas como telómeros, o porciones finales de los cromosomas que impiden que se deshaga la maraña cromosómica. Los telómeros se acortan con la edad en forma natural, por lo que se los relaciona con varias enfermedades propias del envejecimiento, entre ellas el cáncer. Se descubrió un acortamiento de los telómeros en células tumorales de cáncer de colon y este estudio conecta a dichos telómeros con ese tipo de cáncer.
La Dra. Boardman junto con un grupo interdisciplinario de investigadores examinó el ADN en muestras de sangre de 114 pacientes con cáncer de colon, de 50 años o menos de edad, y en 98 personas sin antecedentes de la malignidad. Descubrieron que los pacientes con cáncer de colon tenían telómeros anormales, los cuales eran inusualmente cortos, sobre todo para un grupo de pacientes considerado joven para padecer cáncer de colon: los pacientes del estudio tenían casi 15 años menos que la edad promedio de los pacientes de cáncer de colon. Además, el cáncer de colon en este grupo de gente joven afectó más a los hombres que a las mujeres.
El cáncer de colon, también conocido como cáncer colorrectal o cáncer intestinal, implica crecimientos cancerosos en el colon, recto y apéndice. Es la segunda causa principal de muerte en Estados Unidos y afecta a casi 145.000 personas al año. Los primeros casos tendieron a aparecer en personas que cursaban la década de los 40 años, aunque la mayoría de pacientes suele encontrarse en la década de los 60 años cuando recibe el diagnóstico.
Anualmente, cerca de 25.000 personas de 50 años o menos de edad reciben el diagnóstico de cáncer de colon, lo que representa hasta un 17 por ciento de casos que probablemente podría verse afectado por los resultados de este estudio. El cáncer de colon se encuentra entre los primeros diez tipos de cáncer que afectan a personas entre los 20 y 49 años de edad, señalan los autores.
Desgraciadamente, cuando las personas jóvenes reciben el diagnóstico de cáncer de colon, tienen más posibilidades de encontrarse en las últimas etapas de la enfermedad. De igual manera, este grupo es más proclive a desarrollar cáncer rectal que los pacientes de mayor edad. Fue esa información la que llevó a los investigadores a sospechar que el cáncer de colon en personas jóvenes tiene diferencias biológicas con el cáncer de colon de pacientes mayores.
Para los investigadores, esta relación entre el cáncer y el acortamiento prematuro de los telómeros crea la posibilidad de que un día se pueda utilizar la longitud del telómero como biomarcador para un sistema temprano de alarma que pudiera alertar al médico sobre la existencia de cambios cancerosos previos a la presentación de cualquier síntoma.
"Descubrir esta relación entre pacientes con cáncer de colon y mayor acortamiento de los telómeros es fascinante porque, si se valida, realmente abre nuevas posibilidades para novedosas tácticas de tratamiento. Por ejemplo, ya que sabemos que puede repararse la longitud del telómero, queremos observar a los genes para mantenimiento del telómero porque cuando éstos presentan defectos, podrían muy bien contribuir al cáncer", añadió la doctora.
Los científicos pretenden observar otras relaciones que acortan la longitud del telómero; y entre ellas se incluyen factores ambientales, como el índice de masa corporal y el hábito de fumar.
"Sabemos que el cáncer es una enfermedad producida tanto por el ambiente como por los genes, y ambos afectan a los telómeros. Si logramos comprender cómo sucede esto, podríamos llegar a desarrollar terapias para revertir el acortamiento prematuro de los telómeros, detenerlo o protegerlo de influencias destructivas", acota la Dra. Boardman.
Este estudio se financió gracias al Instituto Nacional del Cáncer.
Entre los autores del estudio están: el Dr. Douglas Riegert-Johnson, Ruth Ann Johnson, el Dr. Stephen Thibodeau, la Dra. Susan Slager, Sara Achenbach y la Dra. Gloria Petersen, todos de Mayo Clinic.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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