14 de noviembre de 2006
ROCHESTER, Minnesota: El envejecimiento normal del tejido mamario disminuye el riesgo para cáncer de mama, informa un nuevo estudio realizado por los científicos del Centro Oncológico de Mayo Clinic, a publicarse en la edición del 15 de noviembre de la revista del Instituto Nacional del Cáncer.
Conforme envejece una mujer, y especialmente después de la menopausia, las glándulas productoras de leche (lóbulos) se apagan, proceso que se conoce como regresión o involución lobular. Debido a la creencia de que el cáncer de mama se origina en los lóbulos, la reducción en el tamaño y cantidad de los mismos disminuye la posibilidad de que se forme un cáncer. El riesgo de desarrollar cáncer de mama se reduce a la mitad en las mujeres que presentan involución completa, en comparación con quienes no lo hacen.
"El riesgo de cáncer de mama aumenta entre las mujeres que no presentan involución en las mamas al envejecer", comenta la Dra. Lynn Hartmann, oncóloga de Mayo Clinic e investigadora principal del estudio. "Este trabajo identifica los grupos específicos de mujeres con menor y mayor riesgo para cáncer de mama debido a la extensión de la involución y a factores como edad, antecedentes familiares de cáncer, historial reproductivo y tipos de enfermedades benignas en las mamas".
El cáncer de mama constituye una gran amenaza para las mujeres. La Sociedad Americana del Cáncer informa que este año en Estados Unidos se diagnosticará a más de 250 mil mujeres con cáncer de mama, y al menos 40 mil morirán a causa del mismo. El equipo de la Dra. Hartmann se esfuerza por comprender mejor los pasos que preceden al cáncer de mama y por saber cuáles pueden reconocerse en el tejido mamario benigno. En un estudio anterior, publicado en el New England Journal of Medicine en 2005, quedó demostrado que ciertos tipos de enfermedad benigna de las mamas aumentan el riesgo para cáncer de mama. El estudio actual contribuye al modelo naciente en Mayo, que procura definir el riesgo individual de cada mujer, para de esa forma poder adecuar el tamizaje y las medidas para disminuir el riesgo a las necesidades particulares de las mujeres, de acuerdo con sus riesgos específicos.
Los investigadores descubrieron que entre las mujeres con enfermedad benigna de las mamas y con poco o nada de involución en el tejido mamario, el riesgo de desarrollar cáncer fue el doble que en las mujeres en quienes el tejido glandular de las mamas fue completamente reemplazado por tejido conectivo y graso (53 por ciento presentó involución total conforme sobrepasaba los 70 años).
En el estudio participaron 8.736 mujeres con biopsias de seno benignas, realizadas en Mayo Clinic durante un período de 25 años, a partir de 1967. Se evaluaron las muestras de tejido mamario de este cohorte de Mayo Clinic con enfermedad mamaria benigna, a fin de determinar la extensión de la involución. Como grupo, el cohorte de Mayo presentaba un riesgo 40 por ciento mayor para cáncer de mama que la población más grande de mujeres supuestamente sanas compuesta por el Registro de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) de Iowa. Este aumento en el riesgo se ha visto en otros cohortes de mujeres con tejido mamario benigno; sin embargo, las del cohorte de Mayo que presentaban total involución lobular de las mamas, tenían igual riesgo para desarrollar cáncer de mama que el valor basal del cohorte SEER de Iowa.
Los investigadores descubrieron que la terapia de reemplazo hormonal y los embarazos anteriores desempeñan una función en el progreso de la involución. La terapia de reemplazo hormonal tuvo un pequeño impacto en la cantidad de involución. Entre quienes nunca tomaron reemplazo hormonal, más mujeres (22,9 por ciento) presentaron involución total del tejido mamario, en comparación con aquellas (20,3 por ciento) que recibieron tratamiento con estrógeno, progesterona o combinaciones de estas dos hormonas femeninas. Las mujeres que dieron a luz a más de tres hijos retuvieron una cantidad mayor de lóbulos mamarios. Más mujeres (27 por ciento) que no tuvieron hijos presentaron involución total, mientras que sólo el 18 por ciento de mujeres con cuatro hijos llegó a completar la involución mamaria. El amamantamiento no causó ningún impacto en la extensión de la involución.
"En los últimos años, la comunidad investigativa no se ha enfocado en la involución mamaria, ni antes tampoco se había ligado a este proceso natural con el riesgo para cáncer de mama", informa la Dra. Hartmann. "Nuestro estudio es el primero en establecer que la extensión de la involución mamaria se asocia directamente con el riesgo para cáncer de mama". Asimismo, comentó que las mujeres que, de otra manera, se considerarían de alto riesgo (como quienes tienen atipia) parece que corren menos riesgo frente a la presencia de grados altos de involución.
Al documentar el estado de involución del tejido mamario, los médicos de cáncer cuentan con otra variable importante para ayudarles a predecir el riesgo de una mujer, al menos en quienes tienen tejido mamario benigno. Esta información puede considerarse junto a antecedentes epidemiológicos y factores individuales como edad e historial reproductivo. En última instancia, se espera que se definirán los biomarcadores que contribuyen al riesgo para cáncer de mama, y que éstos se integrarán dentro de un modelo ampliado de Mayo para evaluar el riesgo para cáncer de mama.
La Dra. Hartmann añade que al valorar la información personal de cada mujer dentro de un modelo completo e integrado para predecir el riesgo, es posible determinar precisa y exactamente el riesgo de cada persona, lo que le lleva a la paciente a tener absoluta tranquilidad gracias a una evaluación exacta de su riesgo, a un nivel adecuado de intervención preventiva y al conocimiento de la situación.
Entre otros investigadores de Mayo Clinic está la autora principal, Tia Milanese, estudiante de medicina en Mayo, la Dra. Marlene Frost, Robert Vierkant, Shaun Maloney, Dr. V. Shane Pankratz, Dra. Amy Degnim, Dr. L. Joseph Melton III y Dra. Ellen Goode. Entre los colaboradores de otras instituciones están los doctores Daniel Visscher y Thomas Sellers.
La investigación se financió en parte mediante el subsidio del Centro para la Excelencia del Departamento de Defensa, del Instituto Nacional del Cáncer, la Fundación para Cáncer Mamario Susan G. Komen, la Fundación Andersen, la Fundación para Investigación del Cáncer Mamario y la Fundación Regis para Investigación del Cáncer de Mama.
Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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