14 de diciembre de 2005
ROCHESTER, Minn. - Investigadores de la Mayo Clinic descubrieron que la trayectoria profesional y educativa de una persona causa impacto en el riesgo de desarrollar Parkinson más adelante en la vida. Este informe aparece en el número del 22 de noviembre de la revista Neurology www.aan.com.
Bajo la dirección del Dr. Walter Rocca, epidemiólogo de la Mayo Clinic, los investigadores descubrieron que las personas con nueve o más años de educación tienen un riesgo mayor para presentar Parkinson. También descubrieron que dicho nivel sube a medida que aumentan los años de educación. Profesionalmente, los médicos tienen el mayor riesgo de padecer Parkinson en comparación con la población general, en tanto que los obreros de la construcción, los que trabajan en extracciones (mineros, perforadores de pozos), obreros de producción (operarios de máquinas, fabricantes), obreros siderúrgicos e ingenieros en general, tienen el índice de riesgo más bajo. Los investigadores también informaron que este estudio no descubrió que los hacendados u otros agricultores tuvieran mayor riesgo de desarrollar Parkinson.
Los investigadores de la Mayo Clinic recomiendan cautela al interpretar este estudio. "Nuestros hallazgos sobre la profesión y la educación son complejos, y por ello deben interpretarse con cuidado", dice la Dra. Roberta Frigerio, autora principal del estudio y que fue fellow en investigación en la Mayo Clinic. "Estos factores pueden ser sustitutos para varias otras exposiciones, como la actividad física, personalidad o estatus socioeconómico. Es necesario realizar más estudios para interpretar nuestros hallazgos".
El Dr. Demetrius (Jim) Maraganore, neurólogo de la Mayo Clinic e investigador del estudio está de acuerdo con esa afirmación y comenta: "A partir de este estudio, realmente no podemos decir que la educación y la profesión son factores causales en la enfermedad de Parkinson; solamente podemos decir que están asociados. No considero que la educación o el hecho de usar un estetoscopio sea la causa para la degeneración de las células cerebrales, tampoco que el cavar agujeros con una excavadora evite que estas se atrofien, pero pienso que son indicadores indirectos de los factores que pueden relacionarse con la degeneración del cerebro. Lo que ahora necesitamos hacer es utilizar estas claves para tratar de identificar los sucesos a nivel molecular que diferencian a estas personas".
Aplicaciones sugeridas de los hallazgos del estudio
La utilidad de los hallazgos del estudio relacionados con la profesión, educación y riesgo para la enfermedad de Parkinson es principalmente informativa más que provocar una reacción del público, comenta el Dr. Maraganore. Esto es cierto, especialmente en vista del riesgo general relativamente bajo que tiene una persona de desarrollar Parkinson a lo largo de la vida, asevera.
"En verdad, nadie debe modificar sus actividades por estos hallazgos", dice el Dr. Maraganore. "La intención de este descubrimiento, en ningún momento, es cambiar el comportamiento de las personas. Creo que el fondo del asunto es que hablamos de pasar de un riesgo de referencia del 2% para la enfermedad de Parkinson (en el transcurso de la vida) a un riesgo del 4% si se cuenta con mucha educación o si se trata de un médico, o bien del 1% si tiene menos educación o es y físicamente más activo. Por lo tanto, yo no cambiaría los planes educativos o la profesión de una persona por estos hallazgos; sólo los recibiría como pistas nuevas sobre las posibles causas para la enfermedad de Parkinson que, ojalá, nos conduzcan a las respuestas finales".
El Dr. Maraganore también expresa que los resultados del estudio deben tranquilizar a los hacendados, soldadores y otros trabajadores de la industria siderúrgica, en quienes no se descubrió evidencia alguna de que tuvieran un mayor riesgo para la enfermedad de Parkinson a causa de su profesión, en contraste con estudios previos.
Posibles explicaciones de los hallazgos del estudio
Los investigadores aclaran que el aumento en el riesgo para la enfermedad de Parkinson entre médicos e individuos con más educación podría explicarse, en parte, por el reconocimiento y detección tempranos de la afección, además del mejor acceso a atención médica especializada. Sin embargo, estaría en contra de este punto sobre un mayor reconocimiento de la enfermedad de Parkinson gracias a la educación o profesión de las personas, el hecho de que el tiempo transcurrido entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico fue igual entre los participantes en el estudio, sean galenos o no.
La explicación para los cuatro grupos profesionales en los que se descubrió un riesgo menor para la enfermedad de Parkinson, en comparación con la población en general, también permanece incierta, según los investigadores. Los hallazgos podrían deberse al azar, a una parcialidad causada por una tasa mayor de falta de participación entre estos grupos profesionales en la porción del estudio correspondiente a la entrevista telefónica, o a la confusión originada por una menor educación y consiguiente disminución en el reconocimiento de la enfermedad de Parkinson. En los hallazgos, la profesión podría tratarse de un sustituto para el nivel de actividad física, lo que llevaría a un mayor riesgo en las profesiones más sedentarias como la medicina, y a un menor riesgo en los trabajos de prestación de servicios que implican más uso de las capacidades motoras. Aún así, los investigadores del estudio enfatizan que estas asociaciones no implican causalidad. La actividad física (relacionada con el trabajo o la recreación) podría proteger contra la enfermedad de Parkinson, pero también es posible que las personas con predisposición al Parkinson eviten realizar actividades extenuantes desde antes en la vida.
El Dr. Maraganore explica que las primeras etapas de la enfermedad de Parkinson podrían justificar algunos de los hallazgos del riesgo educativo y profesional. "Pudiera ser que las personas con Parkinson tengan personalidades premórbidas que les desarrollen el gusto por la educación", acota. "Por ejemplo, en el cerebro, la recompensa que recibimos por una acción se debe a la sustancia química llamada dopamina, la cual presenta una deficiencia en el cerebro de un enfermo de Parkinson. Por tanto, al tener una deficiencia prolongada de dopamina, la persona podría sentir menos deseos de salir de fiesta y más ganas de sentarse en su escritorio y estudiar. Es así que una enfermedad no detectada en sus orígenes puede sutilmente dar forma a un patrón de conducta, el cual da la impresión de que la educación es un factor de riesgo para la afección cuando, en realidad, se trata de una manifestación temprana".
La realización del estudio
En este estudio los investigadores identificaron los historiales médicos de todos los individuos que habían desarrollado la enfermedad de Parkinson entre 1976 y 1995 en el condado de Olmsted, Minnesota, donde se encuentra la Mayo Clinic. Luego se formaron parejas conformadas por todos los pacientes con Parkinson y personas de sexo y edad similares que no tenían la enfermedad. Los investigadores recopilaron información sobre educación y profesión mediante la revisión de los historiales médicos y también de una entrevista telefónica con los participantes del estudio, y usaron la Clasificación Profesional Estándar de 1980 para codificar la profesión de cada persona.
La Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida y Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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