15 de noviembre de 2005
ROCHESTER, Minn. - Investigadores de la Mayo Clinic han descubierto que la molécula B7-H1 podría servir como una "armadura molecular" que repele el ataque del sistema inmunológico y protege a los tumores renales cancerosos. Esta protección permite el crecimiento y propagación de los carcinomas de células renales, forma más común e incurable de cáncer del riñón. Los hallazgos aparecen en la edición actual en la red electrónica de Cancer, en http://www3.interscience.wiley.com/cgi-bin/abstract/112099421/ABSTRACT.
Los investigadores descubrieron niveles elevados de B7-H1 no solamente en el sitio primario del carcinoma de células renales, sino también en los depósitos metastásicos que propagan el cáncer a otros lugares del organismo. Esto confirmó que la protección de la molécula va más allá del tumor inicial. Los investigadores informaron sobre 26 casos de carcinomas metastásicos de células renales que se examinaron quirúrgicamente, y de los cuales el 54% mostró niveles elevados de B7-H1, en comparación con el 44% que presentó tal aumento en los sitios de tumor primarios.
Relevancia de la investigación
Hace un año, el mismo equipo de investigación de la Mayo Clinic fue el primero en reportar que los pacientes con carcinoma de células renales y niveles altos de B7-H1 en los tumores tenían casi cinco veces más probabilidades de morir a consecuencia de la enfermedad que los pacientes con niveles bajos o inexistentes de B7-H1. El hallazgo adicional, reportado aquí, es importante porque sugiere nuevas estrategias para el diseño de fármacos. Bloquear la molécula B7-H1, como ya se ha demostrado en animales de laboratorio, podría un día conducirnos hacia un mejor cuidado de los pacientes con cáncer.
"El sistema inmunológico tiene moléculas de 'parada y marcha' que lo regulan", explica el Dr. R. Houston Thompson, investigador de Mayo. "Cuando está en el modo de 'marcha', esto genera un ataque inmunológico. La B7-H1 es una de las moléculas que detiene el ataque, y es necesario que se encuentre en buenas condiciones para evitar que el sistema inmunológico ataque al organismo sano. No obstante, en los cánceres renales, incluso en los depósitos metastásicos diseminados, la molécula B7-H1 está presente en altas cantidades. Nuestros hallazgos sugieren que estas concentraciones podrían realmente evitar que el sistema inmunológico haga su trabajo normal y que por esta razón el cáncer triunfe".
Impacto en el cuidado del paciente
Este nuevo conocimiento sobre la molécula B7-H1 podría funcionar en varias formas terapéuticas, así:
1) Desarrollar un fármaco que bloquee la molécula B7-H1 a fin de mejorar la eficacia de la inmunoterapia. Varios estudios realizados en animales demuestran que puede utilizarse la molécula B7-H1 como blanco terapéutico para un anticuerpo que, al envolverla, bloquea su función. Por tanto, la respuesta al tratamiento de los pacientes con cáncer renal potencialmente podría mejorar, al evitar que su sistema inmunológico se anule.
2) Servir como biomarcador para determinar el pronóstico. Al realizar la biopsia de un tumor, niveles altos de B7-H1 indicarían un mal pronóstico, mientras que niveles bajos o inexistentes sugerirían uno bueno.
3) Ayudar a los médicos a seleccionar el mejor tratamiento. Es factible, por ejemplo, que los pacientes con niveles bajos de B7-H1 sean los mejores candidatos para un tratamiento inmunoterapéutico que emplee sustancias como la interleucina-2 (IL-2) y el interferón alfa.
El carcinoma de células renales
De los cánceres de riñón, el carcinoma de células renales representa aproxima-damente el 85%. Se calcula que anualmente en Estados Unidos, se diagnostica a 35 mil pacientes con cáncer renal, y que aproximadamente 12 mil de ellos fallece a consecuencia de la enfermedad. Este es el octavo tipo de cáncer más frecuente entre hombres, el décimo más común entre mujeres y la sexta causa principal de muerte por cáncer. El tratamiento fundamental para los pacientes con cáncer de riñón avanzado es con IL-2, única sustancia inmunoterapéutica aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para estimular el sistema inmunológico.
Sin embargo, este tratamiento, al que sólo responde positivamente entre el 15 y 20% de pacientes, es relativamente tóxico y puede empeorar más al paciente. Es decir que entre el 80 y 85% de pacientes no obtiene beneficios importantes con este tratamiento, aunque se expongan a su toxicidad.
"Esa es la razón por la que estamos tan interesados", afirma el Dr. Eugene Kwon. "Creemos que al reconocer que B7-H1 puede ser una molécula inmunosupresora, podríamos tornar a los pacientes más receptivos a la inmunoterapia con IL-2 u otra sustancia disponible, si manipulamos la B7-H1 adecuadamente. Ojalá podamos mejorar los resultados de los tratamientos, que es lo que más se requiere en esta enfermedad".
Colaboradores y apoyo económico
Otros miembros del equipo de investigación de la Mayo Clinic fueron los doctores Michael Gillett, John Cheville, Haidong Dong, W. Scott Webster, Horst Zincke, Michael Blute, Bradley Leibovich y Leiping Chen, quien ahora está en la Universidad Johns Hopkins. También colaboró con ellos Christine Lohse. El trabajo fue financiado por la Fundación Mayo.
La Mayo Clinic, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida y Phoenix y Scottsdale en Arizona.
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