Jorge Rivera

Jorge Rivera: cirugía le ofrece nueva oportunidad de vida

Jorge Rivera levantó su teléfono celular con una mano para tomarse una foto que muestra una cicatriz casi imperceptible en su cuello. Rivera, de 48 años y gerente administrativo en FirstBank en San Juan, se sometió a un nuevo tipo de cirugía en Mayo Clinic de Jacksonville, Florida, para extirpar un esófago canceroso y restaurar su sistema digestivo. Un año después de la operación, está libre de cáncer y disfruta de una vida activa.

Rivera dice que nunca experimentó síntomas que le indicaran la presencia de un problema. Él recuerda la acidez "usual" que sentía de lo que él mismo llama "la dieta puertorriqueña típica", pero nada que le causara mayores molestias, hasta que una endoscopía realizada a insistencias de su familia mostró lo contrario.

"Habían células precancerosas en mi esófago", cuenta Rivera. Bajo el cuidado médico del oncólogo Benigno Varela en Puerto Rico, se le encontraron células de cáncer en el esfínter (la válvula entre el estómago y el esófago) y en la parte alta del estómago. El Dr. Varela le expuso las opciones de tratamiento, entre ellas, una cirugía mínimamente invasiva realizada en Mayo Clinic. Coincidentemente, Rivera había comenzado a leer en Internet sobre esa operación, entre una y otra cita médica. El Dr. Varela llamó a su colega en Jacksonville, el Dr. Cándido Rivera, oncólogo puertorriqueño de Mayo Clinic, y también ayudó a Jorge a obtener la aprobación del seguro médico y a enviar la información médica a Mayo Clinic para garantizar que el viaje a Florida fuese productivo.

Al mes de la primera endoscopía, Rivera se encontró bajo el cuidado de un equipo de médicos de Mayo Clinic que incluía al Dr. Michael Wallace, especialista en la detección de cáncer gástrico y pulmonar por medio de imágenes endoscópicas. Una biopsia endoscópica mostró la presencia de células cancerosas en los bordes de las zonas que previamente se habían identificado como problemáticas.

Al equipo médico de Rivera se unió el Dr. C. Daniel Smith, director de cirugía y especialista en esofagectomía mínimamente invasiva en Mayo Clinic de Florida. Se podía elegir entre dos tipos de cirugía y Rivera optó por la versión más nueva: cinco incisiones pequeñas en el abdomen y una incisión más grande en la parte alta del torso, justo debajo del cuello. Rivera fue la sexta persona en utilizar la nueva técnica quirúrgica en Mayo Clinic de Florida.

Los cirujanos extirparon completamente el esófago de Rivera y parte del estómago. Luego, con tejido del estómago formaron un conducto que ahora le sirve de esófago. Rivera recibió el alta una semana después de la cirugía y comenzó a ingerir comida sólida tres a cuatro semanas más tarde. Los médicos de Mayo Clinic, entre ellos, el Dr. Gerardo Colón Otero, director de oncología en Mayo Clinic de Florida, y el oncólogo en Puerto Rico, el Dr. Varela, coordinaron un plan de quimioterapia y radiación que se le administró en Puerto Rico. Un examen de seguimiento a los seis meses mostró que no había ninguna célula de cáncer. Un año más tarde, en abril de 2011, Rivera les escribió a sus médicos de Mayo Clinic para actualizarlos sobre su condición: se encontraba libre de cáncer, hacía ejercicio y practicaba el kick-boxing.

Rivera dice que fue gracias a su fe y la de su familia, así como a los médicos de Mayo Clinic que su pronóstico cambió. "Mayo Clinic coordina los servicios y los recursos de manera excelente", acota Rivera. "Todo el personal (médicos, enfermeras, técnicos, voluntarios, etc.) se preocupa por el paciente y se encargan de que él y sus acompañantes se sientan a gusto y estén bien informados y atendidos, todo con gran sensibilidad y calidad humana", añade.

Rivera afirma que la distancia entre Jacksonville y San Juan no impidió que existiera buena comunicación entre sus médicos. Hoy se siente sano y agradecido de no tener cáncer. "Me siento en perfectas condiciones, y todas las pruebas postoperatorias han sido negativas para cáncer", asevera. "Agradezco a Dios que me brindó la oportunidad de trasladarme a Mayo Clinic, ya que allí recibí un trato de primera clase, lo cual contribuyó a que hoy tenga otra oportunidad de vida".

Recientemente, Rivera compartió su foto y su experiencia con una puertorriqueña de 34 años que hace poco recibió el diagnóstico de cáncer del esófago. La paciente se comunicó con Rivera a través de un amigo mutuo, pero en la conversación salió a relucir que ambos tienen el mismo gastroenterólogo en San Juan. Rivera dice estar contento de poder contarles a otros sobre los buenos resultados de su tratamiento médico.

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