Sebastián Mantilla

Sebastián Fabián Mantilla de Los Chillos, Ecuador

Niño recuperado: los médicos de Mayo Clinic extirpan el tumor mortal y el niño ecuatoriano vuelve a la carga

Sebastián Fabián Mantilla, de Los Chillos, Ecuador, es un niño deportista y activo que adora nadar, jugar fútbol, hockey de campo, tenis, golf y básquet.

Por eso causó conmoción que este niño de 9 años (nadador desde los 4) dejara de respirar y casi se ahogara en el Océano Pacífico en diciembre de 2006, durante unas vacaciones familiares en las playas de Atacames.

Fabián y María, los angustiados padres de Sebastián, sentían que algo muy malo ocurría. Los médicos ecuatorianos inicialmente diagnosticaron rinitis (inflamación e hinchazón de la mucosa nasal) y lo trataron con medicamentos antialérgicos que no solucionaron la dificultad para respirar del niño.

Los médicos en Quito trataron luego de extirpar lo que creían era un pólipo. Sebastián sangró tan profusamente que perdió la conciencia y fue preciso reanimarlo.

Finalmente, una IRM reveló el problema del niño: angiofibroma nasofaríngeo juvenil (ANJ), un tumor benigno pero agresivo que puede invadir y obstruir los senos paranasales. Los médicos nunca habían visto esta rara afección ni contaban con las imágenes o instrumentos endoscópicos para tratarla.

Para entonces, Sebastián ya había perdido la voz y, debido a la dificultad para respirar, no podía asistir a la escuela ni jugar fútbol con los demás niños.

Amigos al rescate

Surgió una red internacional de familiares, amigos y profesionales para ayudar a Sebastián: sucedió que una buena amiga de la abuela era hermana de Patricia Contag, traductora de Mayo Clinic nacida en Ecuador y que ahora vive en Carolina del Norte. La hermana le contó la historia a Patricia; y en marzo de 2007, ella los puso en contacto con el Dr. Eric Moore, cirujano de cabeza y cuello de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

Cuando la familia llegó a Rochester, el Dr. Moore no perdió ni un minuto. Se reunió con ellos el 14 de marzo y al día siguiente realizó la cirugía endoscópica de mínima invasión.

Luego de una noche de recuperación en el Hospital de Mayo Clinic, campus del Saint Marys, la familia partió a casa.

"Empaqué para un mes, y estuvimos aquí una semana", dice la agradecida abuela de Sebastián, a quien también maravilló el nivel de pericia de Mayo Clinic. No importa cuán raro o complicado sea el asunto, "los médicos ya lo han visto", añade.

Clima frío, corazón cálido

En Sebastián, Mayo Clinic, la nieve, la solidaridad del personal y la gran cantidad de helado causaron tal impresión que anunció que regresaría a estudiar y vivir en Rochester. "Todo me gustó", dice. "Todo el mundo es amable y los edificios son lindos".

Fue "un paraíso" comenta la madre. "Cuidaron de mi bebé de la mejor manera posible e hicieron que la distancia se sintiera menos. Todo sucedió rápido y siempre sentimos que estábamos al tanto de lo que acontecía. El personal fue simplemente fantástico, a todo nivel".

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