Dorylee Baez-Nieves

Dorylee Baez se desliza con facilidad por una tirolesa (zip line) en Toro Verde Nature Adventure Park en Orocovis, Puerto Rico. Dorylee y sus amigos frecuentan parques naturales para ir de caminata, en tirolesa y explorando cuevas en diferentes localidades en la isla.

Dorylee Baez-Nieves vive sin miedos. Ya sea volando por el dosel de un bosque en tirolesa (zip line), o brindando su entusiasmo al primer grupo de apoyo para personas con cáncer de páncreas, Baez lo hace todo con gran energía.

La consejera académica de 31 años labora en la Universidad del Este (UNE), en Carolina, Puerto Rico, donde destila su estilo de consejería de sus propias experiencias como mujer que ha vencido obstáculos para alcanzar sus metas.

Dorylee Baez (en camisa violeta) y un grupo de amigos de la recién formada Asociación Puertorriqueña del Cáncer del Páncreas disfrutan de un día de aventura en tirolesa (zip line) en Toro Verde en Orocovis, Puerto Rico.

Para comenzar, Baez hizo su carrera universitaria mientras trabajaba y además cuidaba a su madre enferma, quien falleció a los 43 años por complicaciones de lupus. Después de la muerte de su madre, y en honor a su memoria, Baez continuó estudiando hasta completar un bachillerato en educación y una maestría en administración educacional a nivel universitario.

Entonces, a los 29 años, Baez se enteró que tenía un tumor grande alojado en el páncreas. Al principio fue al médico por vómitos que podían relacionarse a un infección de mononucleosis. "Pensé que se me había pegado la mononucleosis de mi sobrina", recuerda Baez. Un sonograma mostró unas calcificaciones sospechosas en el bazo y el hígado. Una tomografía computarizada y una resonancia magnética revelaron una masa cubriendo la cabeza del páncreas.

"Lo primero que pensé fue que esto traería más sufrimiento a mi familia". En aquel momento, Baez conocía muy poco sobre el cáncer de páncreas. "No sabía a donde acudir, pero mis amigos y mi familia me apoyaron aún sin conocer lo que iba a enfrentar", recuerda Baez. "Mi fe y mi confianza en Dios me dieron la fortaleza para seguir hacia adelante".

Las estadísticas no ofrecían un buen panorama. Baez aprendió que el cáncer pancreático es la cuarta causa de mortalidad por cáncer.  Es difícil de tratar porque usualmente no presenta síntomas  hasta que alcanza una etapa avanzada. La ubicación del páncreas, profundo dentro del abdomen, hace más difícil la detección, aún con las técnicas de imágenes clínicas más modernas.

Sus médicos en Puerto Rico recomendaron cirugía, pero encontrar al cirujano más apropiado resultó difícil. Baez viajó a Mayo Clinic en Jacksonville, Florida, a finales de 2011 en busca de la experiencia de cirujanos de Mayo Clinic para realizarze una delicada operación conocida como Whipple. En esta cirugía se remueve el tumor y se intenta preservar la mayor parte posible del páncreas para garantizar la producción de insulina y enzimas necesarias.

Para personas cuyo cáncer no se ha expandido fuera del páncreas, como en el caso de Baez, la cirugía Whipple puede ser una buena opción de tratamiento. En la primera fase de la operación, se remueve cerca de la mitad del páncreas. La mayor parte del duodeno, la parte que conecta el estómago con el intestino delgado, también se remueve, junto con la vesícula y una porción del conducto que lleva bilis desde el hígado a través del páncreas hasta el intestino.

Además, la vena porta hepática que corre justo debajo del páncreas a veces se afecta por crecimiento tumoral, por lo que parte de esta vena también puede ser removida durante un procedimiento Whipple para asegurar que se elimine todo el cáncer.

Después de remover estas estructuras, la segunda parte de una operación Whipple conlleva la reconstrucción y la reconexión de las partes restantes del páncreas, el conducto biliar y el intestino, para que el cuerpo pueda continuar recibiendo y digiriendo alimentos.

"El tumor estaba limitado a la cabeza del páncreas", explica el doctor Horacio Asbun, cirujano hepatobiliar en Mayo Clinic que se especializa en cirugía del páncreas. "Alrededor de 60-70% del páncreas fue salvado, lo que permite una función pancreática normal".

El doctor Michael Wallace, gastroenterólogo en Mayo Clinic que se especializa en procedimientos endoscópicos mínimamente invasivos y en imágenes endoscópicas, explica que el tipo de lesión en el páncreas de Baez era premaligna. Esto quiere decir que se podía convertir en maligna si se dejaba intacta. Encontrar el problema en una etapa temprana fue la clave para ayudar a Baez a recuperarse por completo.

En Mayo Clinic, Baez se enteró que el tumor en su páncreas era un tipo de tumor raro que usualmente afecta a mujeres jóvenes.

Seis meses después de la cirugía, Baez viajó otra vez a Mayo Clinic para un chequeo, el cual pasó fácilmente, y se dispuso a vacacionar en Orlando con su hermano y sobrinas. Después de tener el visto bueno de sus médicos de Mayo Clinic, disfrutó hasta las montañas rusas en los parques.

Durante el pasado año, Baez ha pasado su tiempo libre probando nuevas aventuras: tirolesas, parasailing y explorar cuevas — todo en lugares espectaculares en Puerto Rico.

"Yo quería tirarme en paracaídas el año pasado, cuando cumplí los 30, pero estaba en el hospital operándome, así que pospuse los planes", dice Baez.

Los planes fueron pospuestos quizás, pero no cancelados — las aventuras de Baez y su carrera continúan viento en popa y con nuevos propósitos. En 2012, Baez fundó un grupo de apoyo a pacientes con cáncer pancreático en Puerto Rico, y continúa aconsejando a estudiantes en la Universidad del Este.

"Yo aplico un poco de mi personalidad y de mis experiencias personales para ayudar a mis estudiantes a medir alternativas", dice Baez. Poniéndolo todo en papel, se puede lidiar con cualquier cosa; y si tienes metas y objetivos claros puedes lograr cualquier cosa", añade.

"Yo soy maestra de corazón y me llena de orgullo saber que mis estudiantes podrían ver mi vida como un estímulo para alcanzar sus sueños, como yo he alcanzado los míos", dice Baez. 

Sobre su travesía clínica, Baez dice estar "más que satisfecha con el tratamiento ofrecido en Mayo Clinic; el doctor Wallace y el doctor Asbun me explicaron en detalle qué estaba sucediendo con mi páncreas, y cuáles eran las opciones, para que hoy yo este aquí contando mi historia", dice Baez. "Era mucha la información, pero para cada pregunta que yo tenía, los médicos y todo el personal que me cuidó me dio respuestas", recuerda Baez.

"Me siento muy bien ahora; lista para divertirme".

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