Mieloma múltiple

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Tratamiento

Cuando el paciente presenta síntomas, el tratamiento puede ayudar a aliviar el dolor, controlar las complicaciones de la enfermedad, estabilizar el estado y ralentizar el avance de la afección.

El tratamiento inmediato podría no ser necesario

Cuando el mieloma múltiple no ocasiona ningún síntoma (mieloma múltiple latente), podría no ser necesario administrar tratamiento. Sin embargo, el médico controlará regularmente la afección para detectar cualquier signo de avance de la enfermedad, lo que puede implicar realizar periódicamente análisis de sangre y orina.

Una vez que se desarrollan signos y síntomas o el mieloma múltiple muestra señales de avance, el paciente y el médico pueden optar por empezar el tratamiento.

Tratamientos para el mieloma

A pesar de que no existe cura para el mieloma múltiple, cuando se obtienen buenos resultados con el tratamiento, el paciente logra reanudar sus actividades de manera casi normal.

Las alternativas estándar de tratamiento incluyen lo siguiente:

  • Terapia dirigida. El tratamiento con terapia dirigida se enfoca en aquellas anomalías específicas que ocurren dentro de las células cancerosas y les permiten sobrevivir. El bortezomib (Velcade) y el carfilzomib (Kyprolis) son fármacos dirigidos que bloquean la acción de una sustancia del mieloma múltiple que descompone las proteínas, ocasionando la muerte de las células del mieloma. Ambos medicamentos se administran por vía intravenosa en el brazo.
  • Terapia biológica. Los fármacos de la terapia biológica combaten a las células del mieloma a través del sistema inmunitario del cuerpo. Los fármacos talidomida (Thalomid), lenalidomida (Revlimid) y pomalidomida (Pomalyst) mejoran las células del sistema inmunitario que identifican y atacan a las células cancerosas. Estos medicamentos se administran por vía oral (pastillas).
  • Quimioterapia. Los fármacos administrados en la quimioterapia eliminan las células de crecimiento rápido, entre ellas, las del mieloma. La quimioterapia se puede administrar por vía intravenosa en el brazo o por vía oral (pastillas). Antes del trasplante de células madre, es necesario administrar dosis altas de quimioterapia.
  • Corticosteroides. Los corticosteroides, como la prednisona y la dexametasona, regulan el sistema inmunitario a fin de controlar la inflamación existente en el cuerpo y son activos contra las células del mieloma. Los corticosteroides pueden administrarse por vía oral (pastillas) o por vía intravenosa en el brazo.
  • Trasplante de células madre. El trasplante de células madre es un procedimiento que reemplaza una médula ósea enferma con médula ósea sana.

    Antes de realizar el trasplante de células madre, de la sangre del paciente se recolectan células madre generadoras de sangre. Luego, se administra al paciente dosis altas de quimioterapia para destruir la médula ósea enferma. Por último, se infunde al paciente las células madre recogidas para que lleguen a los huesos y empiecen a producir médula ósea.

  • Radioterapia. Este tratamiento emplea rayos de energía, igual que las radiografías, para dañar las células del mieloma y detener su crecimiento. La radioterapia puede servir para encoger rápidamente las células del mieloma en una zona específica; por ejemplo, cuando un grupo de células plasmáticas anormales forma un tumor (plasmocitoma) que produce dolor o daña algún hueso.

Administración de los tratamientos

La combinación de tratamientos administrada posiblemente dependa de cuán apto sea el paciente para un trasplante de células madre. Eso, a su vez, depende del riesgo de avance de la enfermedad, de la edad y de la salud general del paciente.

  • Cuando se considera que el paciente es apto para el trasplante de células madre, la terapia inicial posiblemente incluya una combinación de tratamientos, tales como terapia dirigida, terapia biológica, corticosteroides y, a veces, quimioterapia.

    Después de unos meses de tratamiento, posiblemente se recojan las células madre del paciente. El trasplante se lleva a cabo poco después de recogidas las células o espera hasta que el paciente presente una recaída, si acaso ocurre. En algunos casos, los médicos recomiendan dos trasplantes de células madre a las personas que padecen mieloma múltiple.

    Después del trasplante de células madre, el paciente posiblemente reciba terapia dirigida o terapia biológica como tratamiento de mantenimiento a fin de prevenir la recurrencia del mieloma.

  • Cuando no se considera que el paciente es apto para el trasplante de células madre, la terapia inicial posiblemente incluya quimioterapia combinada con corticosteroides, terapia dirigida o terapia biológica.

    En determinados casos, los médicos realizan un trasplante de células madre de menor intensidad en los pacientes mayores que gozan de buena salud, pero no pueden tolerar las dosis fuertes de quimioterapia normalmente empleadas en el trasplante de células madre. El trasplante de células madre de menor intensidad o "mini-trasplante" requiere dosis más bajas de quimioterapia.

  • Cuando el mieloma recurre o no responde al tratamiento, el médico podría recomendar repetir otro curso del tratamiento que funcionó con el paciente al inicio. Otra alternativa es intentar con una o más de las otras terapias que normalmente se utilizan como tratamiento de primera línea, bien sea sola o combinada.

    Actualmente se investigan varias alternativas nuevas de tratamiento, y el paciente podría calificar para un ensayo clínico que le permitiría tener acceso a esos tratamientos experimentales. Consulte con el médico sobre los ensayos clínicos en los que el paciente podría participar.

Tratamiento de las complicaciones

Debido a que el mieloma múltiple puede generar varias complicaciones, posiblemente sea necesario administrar al paciente tratamiento para esos problemas específicos. Por ejemplo:

  • Dolor de los huesos. Los analgésicos, la radioterapia y la cirugía pueden ayudar a controlar el dolor de los huesos.
  • Complicaciones renales. Las personas con graves daños de los riñones podrían requerir diálisis.
  • Infecciones. El médico podría recomendar algunas vacunas para prevenir infecciones, tales como la vacuna antigripal (contra la influenza) o la antineumocócica (contra la neumonía).
  • Pérdida ósea. El médico podría recomendar unos medicamentos llamados bisfosfonatos, como el pamidronato (Aredia) o el ácido zoledrónico (Zometa), para intentar prevenir la pérdida ósea.
  • Anemia. Si el paciente sufre de anemia persistente, el médico podría recomendar medicamentos para aumentar la cantidad de glóbulos rojos.