Glioma

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  5. Investigación

Diagnóstico

El especialista de Mayo Clinic empezará obteniendo el historial médico del paciente y le realizará un examen físico que incluye revisar la visión, la audición, el equilibrio, la coordinación y los reflejos. Dependiendo de los resultados, el médico podría solicitar imágenes radiológicas, una biopsia o ambas cosas. Estos análisis son importantes a fin de determinar el mejor tratamiento para el glioma. En Mayo Clinic, todas las pruebas de diagnóstico generalmente se realizan en cuestión de pocos días.

Exámenes por imágenes radiológicas

Mayo Clinic cuenta con radiólogos especializados en imágenes del cerebro y sistema nervioso. Los exámenes por imágenes radiológicas permiten medir el efecto del tumor sobre la actividad y función cerebral, así como sobre el flujo sanguíneo. Entre los exámenes especializados por imágenes radiológicas están los siguientes:

  • IRM. Las imágenes por resonancia magnética (IRM) son el tipo más común de examen por imágenes radiológicas para los tumores del cerebro y médula espinal. Con el fin de obtener mejores imágenes del tumor, generalmente se suele inyectar una sustancia de contraste en el torrente sanguíneo del paciente. Mayo Clinic ofrece algunas técnicas especiales de IRM, tales como la perfusión, el mapeo funcional y la IRM intraoperatoria. Dichos exámenes son capaces de identificar aquellas zonas cerebrales fundamentales que participan en el habla o en la actividad motora y que podrían estar afectadas por el tumor.
  • Exploración por TC. La exploración por tomografía computarizada (TC) sirve para identificar ciertos tipos de tumor y encontrar señales de sangrado dentro del mismo. La TC es particularmente útil para identificar los tumores que se encuentran cerca del hueso o que lo abarcan.
  • Espectroscopia por resonancia magnética. Este examen brinda la información bioquímica que sirve de guía para tomar las decisiones sobre el tratamiento del glioma.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET en inglés) y la tomografía computarizada por emisión de fotón simple (SPECT en inglés). Estos exámenes ofrecen información sobre el funcionamiento de los órganos afectados por el tumor.
  • Angiografía. En este examen se inyecta una sustancia especial de contraste dentro de las arterias que alimentan al cerebro a fin de hacer más visibles a los vasos sanguíneos en las radiografías. El examen ayuda a localizar los vasos sanguíneos que están dentro o alrededor del tumor cerebral.

Biopsia

El cirujano normalmente extirpa una pequeña muestra de tejido tumoral (biopsia) para someterla a estudios más profundos que confirmen su tipo. Mayo Clinic cuenta con médicos especializados en la evaluación de tumores del tejido cerebral (neuropatólogos) que categorizan el tipo de tumor, paso fundamental para determinar el tratamiento adecuado para el paciente.

Tipos de gliomas

Los gliomas se clasifican en cuatro tipos:

Astrocitomas. Los astrocitomas son el tipo más común de glioma que se presenta en cualquier parte del cerebro y, ocasionalmente, en la médula espinal.

Los astrocitomas se clasifican en:

  • Astrocitoma pilocítico (grado I). Estos raros tumores se presentan con más frecuencia entre los niños que los adultos y, por lo general, pueden extraerse quirúrgicamente. En los casos en que el cirujano no puede extraer todo el tumor, éste puede permanecer inactivo o se lo puede tratar eficazmente con radiación.
  • Astrocitoma de bajo grado (grado II). Los tumores de grado II son de crecimiento lento y penetran dentro del tejido cerebral normal circundante, haciendo más difícil la extirpación completa por vía quirúrgica. Debido a que estos tumores crecen muy lentamente, el médico podría recomendar sólo observarlo, o considerar la administración de radioterapia, quimioterapia o ambas después de la cirugía. La mayoría de tumores de grado II termina por convertirse en tumores más agresivos (grado III o IV), pero dicho proceso puede demorar varios años.
  • Astrocitoma anaplásico (grado III). Los astrocitomas de grado III son más agresivos que los de grado II, aunque no crecen tan rápido como los tumores de grado IV. El tratamiento consiste en extraer la mayor cantidad posible del tumor y luego administrar radioterapia y, a veces, quimioterapia.
  • Glioblastoma (grado IV). El glioblastoma es el tipo de astrocitoma más común y agresivo. Estos tumores tienden a infiltrarse en toda la zona cerebral donde se encuentra el tumor, complicando mucho su extirpación quirúrgica. Después de la operación, generalmente se administra radioterapia y quimioterapia. Los tumores de grado IV tienden a recurrir y sólo en raras ocasiones pueden curarse.

Ependimoma. Los ependimomas nacen en las células que revisten las vías por las que circula el líquido que protege al cerebro y médula espinal (líquido cefalorraquídeo). Estos raros tumores pueden aparecer en cualquier parte del cerebro y de la médula espinal. En los ependimomas de bajo grado que se ubican en el cerebro o médula espinal, la recomendación normalmente es de extirparlos quirúrgicamente; y, en aquellos casos en que no es posible extirpar todo el cáncer, por lo general se recurre a la radioterapia.

Oligodendrogliomas. Estos tumores se originan en las células que sustentan y nutren a aquellas que transmiten los impulsos nerviosos (oligodendrocitos), y normalmente aparecen en la parte principal del encéfalo (en el cerebro mismo). El tratamiento de los oligodendrogliomas consiste, por lo general, en realizar una cirugía para extraer el tumor y, dependiendo de su grado y otras características, luego se administra radioterapia, quimioterapia o ambas. El análisis de las células cancerosas permite determinar la sensibilidad del tumor a la quimioterapia y guía las recomendaciones sobre el tratamiento.